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La libertad de imaginar lo posible

Hace unas semanas, Érika anunció la Vigésimo-primera Lección Inaugural del Recinto de Río Piedras de la UPR, ofrecida por el Dr. Efrén Rivera Ramos, pasado Decano de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico.  No fue hasta hoy que pude leer la magnífica lección del Dr. Rivera, la cual hago disponible en esta entrada y me imagino estará circulando por la red muy pronto.

Reseñar esta ponencia haría un flaco servicio a la calidad de su prosa y sería un tanto imprudente intervenir con la experiencia de su lector si adelantara lo que Efrén nos plantea. Sí quiero, no obstante, reflexionar muy brevemente en torno a un planteamiento que es central, no sólo a los estudiantes y los demás miembros de la comunidad universitaria con quienes Efrén dialoga, sino a todos nosotros y nosotras… miembros de esta comunidad de gente que llamamos humanidad.

Me refiero a aquella parte en que Efrén nos recuerda la relación estrecha entre la libertad y lo posible.

Hablar de lo posible, nos dice, es hablar de aquello que “puede ser” pero que no es hoy o no ha sido nunca. Tal vez lo que “puede ser”  no es hoy porque no hay condiciones (o alguna vez las hubo pero ya no más), o no ha sido porque aun queriendo que sea nos lo han impedido o lo hemos impedido nosotros mismos. Pero es posible. Cabe preguntar, sin embargo, ¿en qué sentido hablamos de lo que es posible? ¿nos referimos a lo que nos es posible hoy, lo que nos es posible mañana? ¿podemos (o debemos) pensar en lo que es posible para nosotros solamente, o lo que “puede ser” para otros tanto hoy como en el futuro? Me parece claro que no estamos hablando de lo posible en un sentido práctico, realista puro y duro (es decir, lo que podemos en efecto alcanzar y realizar ahora mismo extendiendo la mano). Más bien, creo, hablamos de lo que es posible en términos de lo que “puede ser” o de lo que podría ser si imaginamos el universo de posibilidades tanto en nuestro entorno inmediato, como el distante. Lo posible, así concebido, es también (o mejor, es con más urgencia) lo imposible… aquello que no podemos alcanzar en términos prácticos, pero que podemos imaginar y que se encuentra en el horizonte de posibilidades. ¿Podemos, sin embargo, pensar en lo que es posible para otros también?

Esto nos lleva al tema de la libertad. Nos plantea Efrén: la libertad “radica en hacer realidad lo posible”. Lo cual conecta con una visión muy profunda de la dignidad humana. Nosotros, seres humanos con autonomía, tenemos el potencial de definir nuestro futuro; nuestro destino. En ese proceso, definimos nuestro horizonte de posibilidades. Definimos lo que “puede ser” y escogemos cuán amplio y variado es el menú de lo posible. Nuestra libertad entonces, entre otras cosas, nos involucra en procesos de definición personal: definición de las opciones que tendremos en el camino así como la definición en torno a cuál(es) de esos caminos tomar. Ello, por tanto, nos debe alertar de aquellos esfuerzos externos de definición. De esfuerzos (colectivos e individuales que son, hasta cierto punto, inevitables al vivir en comunidad) por otras personas de definir a nuestro nombre, tanto lo que es posible como qué de aquello posible debemos realizar. Asimismo, y tal vez más importante, nos debe alertar de la tendencia que aveces nos ocupa a nosotros mismos de querer definir por otros lo que les es (o debe ser) posible. Así que, aunque nada nos impide imaginar lo posible para nosotros y para otros, debemos tener mucho cuidado de no definir por otros y a nombre de otros lo que nos parece posible para nosotros. En cambio, tal vez, debemos crear condiciones para que otros puedan imaginar por sí mismos lo posible.

La invitación que nos lanza Efrén es, por tanto, a que asumamos nuestra libertad de forma tan amplia como las posibilidades que podemos imaginar. Para la Universidad, potenciar la libertad de lo posible implica retos muy concretos y visión de largo plazo. Para las instituciones de nuestro país, implica crear condiciones para que los puertorriqueños y puertorriqueñas podamos, en efecto, imaginar diversos mundos posibles. Para nosotros y nosotras, implica comenzar a imaginar..

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