Responsabilidad Profesional - TSPR

Los hijos de nadie

La semana pasada fue la juramentación de nuevos abogados y abogadas, cosa que nos lleno de mucha alegría y aprovecho para nuevamente felicitar a los nuevos profesionales del derecho en nuestro país.

Muy a mi pesar, no pude asistir a la juramentación y compartir la alegría del momento, sobre todo con mis exalumnos. No obstante, como siempre ocurre, una hace la pregunta de cómo estuvo ese momento, que tal pasó el día, cómo se sintieron los nuevos abogados y abogadas y qué significado tuvo la ceremonia.

Mucha alegría, gran satisfacción, luego de muchos sacrificios y de historias, de anécdotas y de empeños.

Ahora bien, no quiero dejar pasar que no fueron pocos los que describiendome la ceremonia, aludieron a lo que -a mi modo de ver y de los que me lo comentaron- fue un asunto, como mínimo, muy penoso respecto a que en el discurso de bienvenida se hicieron excesivas menciones especiales de algunos de los juramentados por razón de parentesco, afinidad de clase, amistad personal con los jueces desde niños y niñas, etc. (Y, debo aclarar, que la mayoría de quienes me lo comentaron, no vieron con malos ojos (todo lo contrario, sino como normal) que se felicitara a la Jueza asociada por la juramentación de su hija, cosa que es de esperarse por tratrase de la alegría que una misma Jueza asociada pueda -como es natural- sentir por la ocasión).

Me refiero a las aparentemente constantes alusiones a fulanos y fulanas por ser ¨hijos de X¨, en contraposición al resto que no parecían destacarse, por ser hijos de nadie. Como mínimo doloroso, y lo digo luego de haber experimentado en carne propia o presenciado en más de una ocasión esa mala práctica de distinguir en función de abolengo o consanguinidad. Arrastramos malas prácticas, prácticas perniciosas, pero lo insostenible es que las normalicen quienes deben velar, como mínimo, por la apariencia de igualdad; es terrible, nefasto. Repito, no estuve allí y no puedo dar fe de lo dicho, pero como mínimo me gustaría llamar la atención -de manera muy sensible y sincera- al grave daño que produce esto a la institución que imparte justicia y a sus componentes (los abogados y abogadas son parte de, por supuesto). No debe ser tradición, no debe convertirse en tal, más aún, debe eliminarse de la faz de nuestra cotidianidad, sobre todo por parte de quienes representan nuestras instituciones. No debemos normalizar ni tolerar esa práctica de constantemente enfatizar el origen y abolengo de ciertos miembros en detrimento de otros, invisibilizando al resto. Con esta práctica se instauran en nuestras prácticas culturales e institucionales graves daños: (1) con esos señalamientos se hacen invisibles (con todo lo que eso conlleva) al resto que no cuentan con algún grado de  afinidad o vínculo que recalcar; (2) se pierde la apariencia de neutralidad y de que todos y todas, independiente de su origen, condición social, clase, etc. tenemos el mismo valor y vamos a ser tratados iguales; el ideal del igualitarismo está en juego; (3) se normalizan en nuestro país las distinciones por sanguinidad, origen de clase, amistad de quienes están en posiciones de poder; (3) se fomentan los malestares y las diferencias totalmente injustificadas, sembrando una barrera entre unos y otros. Veo un gran daño y peligro en que se normalice esa práctica. Lacera demasiadas cosas valiosas sin las cuales no podremos continuar y por consiguiente acrecienta nuestros problemas y mantiene las inequidades.

Pero en fin, me apesadumbró bastante lo que escuché una y otra vez, sobre todo cuando el señalamiento provenía de familiares que ni siquiera están vinculados de alguna forma con la profesión y a quienes esos comentarios les causó asombro y desilusión. Lamentablemente, se que este tipo de comentarios  (en el fondo a veces no son necesariamente conscientemente mal intencionados, sino como dije, normalizados), se multiplican en diferentes lugares y escenarios de nuestro país y mucho en nuestra profesión, incluyendo la academia (no es poco común que te pregunten ¿y tú, eres hijo de quien?).

Y bueno, la razón del post, es que hoy, a más de una semana de la juramentación, recibí esta reflexión sobre el tema, de alguien que pidió no ser revelado, por razones obvias. Aquí la pongo, consciente de que en nuestra sociedad lamentablemente este tipo de cosas es dificil expresarlas abiertamente (lo que habla muy mal de nosotros como sociedad) por miedo a represalias (no faltaba más), pero la cualgo aquí convencida de la necesidad de que -para que nuestro país mejore hacia la verdadera igualdad y hacia una democracia robusta y un sistema de derecho igualitario con instituciones verdaderamente igualitarias- hace falta que se discutan abiertamente estas cosas, lanzar la buena crítica y tan necesaria crítica y reafirmar el deseo de lograr mayores garantías de que somos individuos con libertades constitucionales. El silencio, cuando es producto del miedo, es síntoma de enfermedad perniciosa, de enfermedad terminal y, debo decir -con la mejor de las intenciones- que deseamos poder curarnos y crecer. Por eso aquí va esto:

¿Supremo desprecio?

En una recién celebrada ceremonia de juramentación de abogados y abogadas, luego de los llamados de rigor y de la consabida juramentación en masa… comenzaron los discursos. Discursos, recursos pomposos que anuncian una alegada gran labor, a pesar de la ironía de la doble vara, de la que no se habla y de la que se prohíbe hablar. Pregúntele a Juan del Pueblo, cuánto se tardan en resolver su caso y luego, a favor de quien se resuelve el mismo. Doble vara que, a fin de cuentas, hace su entrada y se adueña de todo espacio público de la judicial pero no juiciosa rama, especialmente cuando se dispone del poder de la convocatoria que implica oídos forzados y audiencia cautiva. Apropiada felicitación a la hija de una de las integrantes del Alto Foro. Sin embargo, disonante letanía de castas amigas, conocidos desde la fecundación y emparentados por el “glamour” de clase, las imágenes, los escenarios y revistas faranduleras, desde el área turística hasta las montañas.. y todo eso, en medio y ante la multitud anónima, la mayoría, la masa. Una masa que, aunque también está integrada por hijas e hijos de alguien, son parte del colectivo anónimo que se juramenta con la vara de los cánones de ética profesional y su obligación de prestar servicios pro bono, además de que, como funcionarios del tribunal, se les recuerda que deben hacer propio y defender el conveniente argumento de la independencia judicial. ¿Le aplicarán estos deberes a “los hijos e hijas de”?

¿Cómo se sentirán los cientos de padres, madres y familiares de la masa ignorada, a pesar de que con toda probabilidad fue el hijo o la hija de uno de estos quien logró la puntuación más alta de la reválida o el promedio más alto en cada una de sus escuelas de procedencia? ¿Por qué no se destacan estos? ¿Cómo se sentirán las personas que juramentaron en una ceremonia en la que, independientemente de los méritos, se destaca o distingue el vínculo familiar o de amistad con alguno de los integrantes del Supremo? Se trata después de todo de la primera ceremonia o acto oficial que abre el umbral a la práctica de una de las profesiones más nobles, la de abogado o abogada.

Desde otro punto de vista, es la bienvenida al sistema de las dos varas, la de “los hijos e hijas de” y la de los hijos e hijas de la masa. ¡Cuanta razón tenía el Ex Secretario de Justicia cuando señaló que estamos en un sistema de doble vara! Claro, no solamente para los acusados y los que buscan reivindicar sus derechos, sino también para los que se inician en la práctica de la profesión.

Es necesario reevaluar el propósito de estas ceremonias. Después de todo allá, fuera de los ojos de la masa, todos “los hijos e hijas de” tendrán su espacio de celebrar juntos, sin necesidad de establecer distinciones tan disonantes en una ceremonia en la que la mayoría es la masa. ¿Hasta cuándo debe la masa permanecer silente y sentada ante tal atropello? Otro escenario es posible. ¿Qué pasaría si la masa abandona el salón? Es probable que no hayan suficientes alguaciles para frenar la masa que un día se levante después de juramentar, abandone la ceremonia  y deje solos al Foro con “los hijos e hijas de” para que queden sus imágenes grabadas a perpetuidad en algún diario dominguero o sabatino, codiciada y planeada exposición de la “nobleza” suprema..

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  • Anibal Hernandez-Vega

    Gracias Érika por compartir esto. Ojalá y llegue a donde tiene que llegar. Lamentablemente, y como siempre, unos son más iguales que otro.

  • Ada Celma Soto

    Saludos Erika!

    Gracias por traer a colación este asunto tan penoso. Realmente fué excesiva la mención a los juramentados con “padrinos/madrinas”, parecía no importar los esfuerzos (algunos dantescos) de cada cual por llegar hasta allí. Muy personalmente me pareció una gran ofensa par aquellos que como tu misma llamas en tu blog, somos hijos de nadie, pero que dejamos el pellejo por alcanzar la meta.

    Es necesario que se denuncie éste tipo de acción, porque ya desde el primer momento se ve un trato preferencial y eso es inaceptable. Nuestra carrera debe buscar siempre la justicia y la igualdad, que podemos esperar si las autoridades máximas no comprenden el significado?

    Muy penoso tambien ,que no solo fueron los encargados de dirigir la ceremonia quienes han sido participes de semejante discrimen, si no que también , la prensa, en ves de denunciar lo que habia sucedido , se unió en sus voces reseñando la juramentacion de los “destacados”…

    Es menester dejar claro que los hijos de…tienen su mérito por haber logrado sus metas, de eso no hay duda, pero no hicieron un esfuerzo superior al de nadie , por lo que no había razón para ser exaltados con tanto ahínco. Las felicitaciones a cada cual se las podian dar en privado , como a cualquier hijo de vecino.

  • Mar’ia Elena Pintado Espiet

    Much’isimas gracias por hablar de este asunto– es tan incómodo el estar en situaciones como la que describes, no solamente en la ceremonia de juramentación sino también a lo largo de nuestra estadía en la escuela de Derecho… yo ORGULLOSAMENTE DECLARO ser hija de NADIE–de Francisca y Edmundo– a orgullo y honra–Dios mediante, la primera abogada de mi familia. Un abrazo

  • Iván

    Érika, excelente post. Aunque me parece que esos comentarios son más conscientes que inconscientes. Más allá de se ser una conducta normalizada (que lo es), en el fondo hay una intención por establecer distancia. Lo que me parece terrible es que sean funcionarios del propio Tribunal Supremo quién originen los comentarios. Al así hacerlo, validan modelos de conductas que se reproducen en todos los niveles. Por ejemplo, es probable que los padres de los ‘hijos de nadie’, en otro grupo o contexto social, hagan mención particular de su hijo o hija que se graduó de Derecho. Lo que a primera vista parecería un comentario inofensivo de un padre orgulloso, en el fondo pretende establecer un nível social o intelectual frente al interlocutor. En fin, las instituciones públicas, y más aún las judiciales, tienen un deber de modelaje que a veces es más importante que las funciones expresas que le impongan los textos estatutarios.

  • Julián Díaz Morales

    Qué bueno que se abrió este tema! Desde que ingresé a la Escuela de Derecho he notado esta práctica. De hecho, se ha traducido a ‘que tu no sabes que aquél/aquella es familia de tal?’ Como si 1) fuera una osadía mi desconocimiento, 2) es de vital importancia para mi vida y 3) su hazaña estudiantil valiera más que la mía. Aunque jurídicamente me puedo clasificar ‘hijo de nadie’ lo hago con mucho orgullo. Al igual que le digo a mis hermanas y hermanos ‘hijos/as de nadie’: al fin y a la postre, la victoria será más rica porque los frutos los cultivamos con sudor intelectual propio y sin ayudas genéticas. Vaya usted a saber…
    gracias éft!

  • Todo esto me recuerda el artículo de Duncan Kennedy, “Legal Education as Training for Hierarchy” donde elabora cómo en la educación jurídica (y en la dinámica en la escuela de derecho) se reproducen prácticas de poder. Aquí el texto: http://duncankennedy.net/documents/Legal%20Education%20as%20Training%20for%20Hierarchy_Politics%20of%20Law.pdf)

  • Saludos a todos y todas las que han comentado y a los que lo han hecho por otras vías, auqnue aquí son bienvenidos(as)!. Primero, me alegra saber que el tema es tan relevante para tanta gente. Sigamos discutiéndolo! Esto demuestra que en efecto es algo que muchos y muchas veniamos percibiendo y que como dije, no debemos avalar que se incrustre en nuestra cotidianidad como algo normal. Coincido con Iván, sí, mucho hay de la necesidad de quien está en el poder de mantener la distancia, la elitización de los espacios, de dejar claro quienes son “nosotros” y quienes son ‘el resto’. Lo que a mi me llama pasmosamente la atenciòn es que eso sea tan evidente, a flor de piel, como dije, que se normalice, es decir, que pueda surgir tan claramente de un acto público y de máximos representantes institucionales sin el aparente disimulo. Por eso a veces me pregunto si en efecto se ha internalizado como algo tan normal que no se dan cuenta de que la práctica es contraria a los postulados más básicos que representa o al menos debe representar esa institución. Y me atrevo aquí a algo más, me pregunto si esa reflexión está ausente (de todos los involucrados y de los espectadores también), cuando por ejemplo, muchos miembros y represetantes máximos de las Ramas de gobierno, salen en revistas de ‘sociales’ con personas que bien pueden ser sujetos que en algún momento esten ante una de esas ramas pidiendo un remedio. Cuando el ciudadano particular ve la revista, qué piensa? ¿Qué efecto tiene ese hecho sobre nuestra organización político-social, sobre la legitimidad de nuestras instituciones? ¿ a alguien le preocupa? A mi me parece realmente preocupante, genuinamente.

    O cuando se comenta públicamente que se le tiene aprecio a x o Y porque le vio crecer. A mi por lo menos me produce algún grado de desasosiego. Quiero pensar que no es sino una internalización de una conducta que de pronto ni se percibe como dañina, es decir, que se pierde de perspectiva cómo esos comentarios o actuaciones pueden lacerar las instituciones (sigue siendo problemático, lo se, pero lo otro sería un desdén terrible por el sistema todo y por la ciudadanía, que no quiero imputar) y por ende hiere poco a poco y de muerte al ordenamiento todo politico y a eso que llamamos el estado democrático de derecho. A eso me refería con la ‘normalización’ de esos actos.

    Francamente no se que es peor, si se invisibilizan esos actos (no los vemos pero el efecto sigue ahí) o se mantienen así pasmosamente expresos. Pero si son expresos, entonces lo importante sería que se cuestionen de alguna forma cuando ocurren, en cuyo caso aquí estoy totalmente de acuerdo con Ada Celma, la prensa juega un papel fundamental a la hora de cuestionar ese tipo de actuación y no dejarla pasar como normal o peor, celebrarla y fomentarla. Y es que todos y todas de alguna manera vamos acostumbrándonos a que eso ocurra y no, no debe ser así, ahí está el peligro mayor, en la costumbre, en la falta de indignarnos y de alguna manera discutirlo.

    El otro día en un post en mi blog comentaba una nota de periódico que reseñaba que varios niños y niñas de dos colegios prestigiosos irían a la ceremonia de juramentación de Obama. Lo que más me llamó la atención fue que una de las niñas (no tengo porque dudar de sus méritos, eso no viene al caso) ofreció como razón de su participación que su familia era ‘de políticos’ y ella ‘lo llevaba en la sangre’. Ahí es que está el problema, en la normalización de ese comentario al punto de que la niña está convencida que merece ser política (por lo tanto tener poder sobre otros) por razones sanguíneas y también ese será probablemente el convenicimiento de la mayoría de los niños y niñas del país que nunca se enteraron de la oportunidad de ir a la juramentación (no la tuvieron nunca), es decir, el resto se convencerá qeu la razón para no estar reseñado en el periódico es que ellos y ellas no llevan en la sangre suficiente mérito o abolengo como ni para ser político, abogado(a), profesional X, etc. (o lo que quieran elegir ser), y mucho menos aspirar (como los seis niños que fueron) a ir a Washington a un taller sobre lo que implica ser presidente. En fin, que como bien recoge D. Kennedy en su artículo y en su obra en general, se generan esos patrones y prácticas que entronizan las prácticas de poder y su concentración. Este es un ejemplo.

    Para terminar, no quiero dejar pasar que las anécdotas, como bien han señalado algunos estudiantes, no solo provienen de la Rama judicial, anécdota que tomé de ejemplo por lo mismo de su importancia, pero que sí, son prácticas que son muy comunes en la profesión y en la educación jurídica, por ejemplo, cuando los jueces reciben a los estudiantes de práctica o de visita de una clase y preguntan quien es hijo de X, cuando los profesores los reciben el primer día de clase y empiezan a nombrar a ciertos estudiantes más que a otros por ser hijos de Y o peor, le preguntan su nombre y que digan de quien es hijo (anécdota que me contaron), cuando abogados y abogadas conferenciantes se refieren a la clase y preguntan quien es hijo de abogado o juez, etc. Pienso que como estamos haciendo aquí, debemos hacer visibles esas prácticas y de alguna manera hacer saber que está mal, que no vamos por buen camino si continuamos en esa dirección, ya demasiadas prácticas y acciones perpetúan y crecientan las desigualdades y fomentan otras malas prácticas y nuestra profesión lamentablemente está atisbada de éstas.

    y seguimos!

  • Chu

    Para concretizar la injusticia de todo esto, quiero que tomen lo siguiente en cuenta –> Mis padres querian venir, para celebrar conmigo nuestro triunfo. Y dejame decirle, mi trayectoria es un triunfo para todos los hijos de nadie que se crian en barrios de muchos, olvidados e ignorados por los gobiernos de esa “gran nación” americana.

    Pero el TSPR anunico la fecha de la juramentacion con tan solo 2 semanas de antelacion. Y, obviamente, mis padres de clase trabajadora y con recursos economicos limitados no puedieron hacer los tramites necesarios para pedir dias libres. Aun asi, con solo dos semanas pues ya los pasajes eran demasaido caros.

    Total, en cierto sentido era mejor que no vinieran a la juramentacion. Fue una perdida de tiempo y en verdad se convirtio, para mi, en un homenaje a esa bendita “Noshka” y a los hijos que, como se dice en los EEUU “have been given everything in a silver platter”.

    Aun asi, la verdad es que los hijos de nadie y los hijos de las clases menos privilegiadas componemos la mayoria de este pais. Por tanto, nuestro logro tiene un poco mas de sentido y nos llena con mas alegria que aquellos hijos de “alguien”.

    Palante Siempre.

  • Michelle

    “Los/as del poder” siempre querrán estar ahí aún sin saber por qué ni para qué (echando a un lado la comodidad como razón obvia). Eso cambiará, aunque sea con el mero transcurrir del tiempo y la iniciación de muchos/as hijos/as de alguien más en la profesión, que hagan algo por cambiarlo.

    Sin embargo; ¿qué hace la Escuela de Derecho de la UPR para asegurarse de que los/as que lleguen al poder, estudiando aquí, siendo hijos/as de quien sean, tengan las herramientas y las experiencias necesarias para un acercamiento diferente hacia el poder? El derecho positivo existe, es, y nos rige; pero no tiene que serlo; todo cambia. En una dirección, o en otra, todo cambia. La dirección de ese cambio la decidirán las mentes que hoy se adiestran en los pasillos de la Escuela. Los/as que hablan sobre el calentamiento global, el party de la clase, la juramentación de nuevos/as jueces, el esmalte de uñas que combina con el lápiz labial, el derecho de las minorías, el muchacho guapo que se pasea cerca, las injusticias acometidas en nombre de la justicia, los contratos que tengo seguros cuando salga. Todos/as tendrán, tendremos, la oportunidad de hacer cambio; para bien, o para mal. Cada día presenta una oportunidad para sembrar la semilla del cambio, de lo posible, de lo deseable. Cada día en el que oímos recitar, una vez más, que ese es el derecho vigente, sin la consideración del cambio, es una oportunidad perdida.

    Entiendo que necesitamos aprender el derecho vigente; reconozco su importancia. Aprender que en esta, y en todas las demás esferas de la vida, lo que se vive es lo que es pero ello puede cambiar, promueve la concepción crítica del derecho y estimula y desarrolla el pensamiento creativo y de cambio necesario para nuestra Isla.

    Felicitaciones Erika por tus esfuerzos dentro y fuera del salón. Ojala más profesores puedan unirse. Por si alguien se lo ha preguntado, soy hija de Nydia Torres del Valle.

  • Paola Garcia

    Quisiera no poder identificarme….soy hija de nadie…pero solo para la profesion 😉 Agraciadamente existen otras esferas donde se reconoce el labor individual y no el familiar. Pesa en la conciencia de esa mala racha y manzanas podridas el hecho de que la profesion se convierta en el club privado del dinero y no en el club privado de concientizacion. Lamento tener que preguntar, en manos de quien estamos dejando nuestras normas? En manos mejores que las nuestras? Eso creemos por fe…como una nueva religion encabezada por una medusa…

  • Tamara Gonzalez Duran

    Erika…el comentario “¿Supremo desprecio?” plasma excelentemente lo que alli sucedio, tal y como lo hablaramos hace semanas.

    Pero yo si soy hija de alguien: Eloina y Luis. Estos, junto a otro alguien, Manuel, me apoyaron hasta la saciedad para poder triunfar en la Escuela y la Revalida. Entre los nuevos juramentados y juramentadas se escucho el cansancio cuando el Juez Presidente volvio a recalcar el logro de la hija de la Juez Asociada. Todo esto, luego de que la Juez Asociada “no” nos dijera que su hija habia logrado pasar la Facultad y la Revalida siendo madre y muchas otras cosas mas (que gracias a mi falta de interes, he olvidado), porque entrar en eso era innecesario. Como se comento anteriormente, si la igualdad es uno de los pilares del sistema en el que vivimos, que podemos esperar cuando no es puesto en practica por el alto foro judicial en una sencilla juramentacion.

    Por ultimo, no creo que sea algo nuevo. A la profesion legal llegan los “hijos de alguien” para seguir perpetuando lo que a ellos y ellas les interesa. Tampoco se puede olvidar a los que son “hijos del alguien” en el sector privado y no en el gobierno. Esos tambien fueron pasados por alto, pero constituyen lo mismo que los “hijos de alguien que es o fue parte del gobierno”. Al igual que los mencionados y mencionadas, gozan de un acceso al poder que los demas no tenemos.

  • Daniel

    Me parece que en todo esto hay un poco de complejo. No podemos abstraernos a la realidad de que la gente, en el distinto nivel que a cada uno le toca vivir, conoce gente y es inevitable expresar alegría por eventos importantes en las vidas de aquellos a quienes conocemos. Eso ocurrió allí y de seguro seguirá ocurriendo y ocurre en las graduaciones de escuelas cuando se gradúa el hijo de un maestro. Es exactamante lo mismo. Creo que que se obvia el hecho de que en etos eventos se llama a cada abogado y abogada por su nombre de manera que pueda ser reconocido de manera indivudual, no se llama sólo a los hijos de. Bien podría no hacerse así y tomar juramento en bloque a una masa anónima. También es tradición del Tribunal saludar personalmente a todos los juramentados. No sólo a los hijos de. También es costumbre del Tribunal reservar un momento para rendir homenaje, mediante un aplauso de los nuevos abogados y abogadas, a los familiares de todos y todas, en reconocimiento a su esfuerzo y apoyo. Ese aplauso no es sólo para los conocidos. Es para todos. El hecho de celebrar la ceremonia en un lugar espacioso como el Centro de Convenciones está motivado por el deseo de permitir que todos y todas puedan compartir tan importante momento con la mayor cantidad posible de seres queridos.

    Creo, de verdad, que se está siendo injusto y se está sacando de proporción. Hay realidades que no escapan a lo evidente. Las reseñas de prensa destacaron a las esposas de exfuniconarios que juramentaron, al sobrino de un exgobernador, al hijo de un ex alcalde y al hijo de un Secretario de Gobierno. ¿Es eso culpa del Tribunal? No. Así es como son la cosas.

    Creo, muy respetuosamente, que como abogados hay que saber mirar las cosas en su justa perspectiva y dejar de ver fantasmas donde no los hay.

  • Mayté

    La etimología de la palabra “snob” o “esnob” proviene de los tiempos de la monarquía dominante. Cuando los nobles ofrecían sus lujosas fiestas hacían una lista de invitados(as). Los nombres de los/las invitados(as) iban acompañados de la abreviatura de “es noble”, “esnob” para identificarlos(as). Aunque podríamos decir que el concepto de “nobleza”, en su sentido socioeconómico, ha desaparecido, la palabra “esnob” o “snob” continúa su trayectoria, aunque con variaciones en su aplicación. Ahora, es imperativo recordar que, como bien se nos enseña en los estudios de Derecho, la Constitución y el sistema de gobierno occidental anglosajón nace de una resistencia ante la monarquía y su parcialidad y favoritismo hacia los suyos. Nace de una necesidad de reconocimiento y una batalla en contra de la opresión prodigiosa de los monarcas Franceses e Ingleses. Irónico, entonces, que en una juramentación de abogados con estudios basados en los principios básicos de Locke y Hughes se felicite a los “nobles” y los suyos por el triunfo de ser uno de ellos.

    Borikén vivió la monarquía como aniquiladora de indígenas, proclamadora del descubrimiento y explotadora de los recursos, creando un grave conflicto de identidad colonizada que hoy día se ha revelado en la etnicidad “blanca” de la mayoría de la población, como documentada en el censo.

    Puerto Rico es una isla caribeña en la que el Departamento de Educación considera innecesario y hasta irrelevante incluir el estudio de la historia latinoamericana o caribeña en su currículo básico del estudiantado. Tendría la osadía de decir que somos una isla que se deja influir tanto que lo que recibimos es un residuo de experimentos e ideas de segunda mano. Aquí, el “así es como son las cosas”.
    Cuando Luisa Capetillo se puso su primer par de pantalones para salir a la calle, crees que pensó, “Ay, así es como son las cosas, mejor me pongo falda”. No, se puso pantalones, y reducir el clasismo, de cualquier lado, a “así es como son las cosas” demuestra resignación y derrota: dos cualidades necesarias para la opresión. Ah, claro, y carecer de poder. Aquí entran “los hijos de..”.

    Tuve la dicha intelectual de estudiar en una de “las mejores escuelas” de Puerto Rico. Incluso, aunque mis estudios han sobrepasado una década de aquel momento de graduación, cuando reorganizaba mi resumé para que pareciera el de una futura abogada, alguien me recomendó poner el nombre de esa escuela como parte de mi educación. Qué objetivo tendría poner esa institución que hoy en día poco dice de quién soy? Solamente el de “salí de esta escuela” llena de “hijos de…”. Me ha sido sumamente interesante presenciar esta dinámica en la escuela de Derecho, porque provengo de literatura y poco importa de quién eres hija o hijo en ese campo si no sabes escribir. Confieso que poco me sorprende esta situación porque realmente, como dijo el compañero, “así es como son las cosas” porque dejamos que así sean las cosas, lo propiciamos. De igual manera, la mujer se ha visto exigiendo el machismo. Pero, así no tienen que ser; nos podemos poner pantalones y ajustarnos el cinturón.

    Nada de esto intenta quitarle el crédito a aquellos “hijos de..” que realmente se esfuerzan intelectualmente y reconocen la dicha de poder estudiar un posgrado como Derecho. Pero, sí le quita crédito al que se cobija con su sangre y toma una actitud mediocre e irrespetuosa ante la responsabilidad jurídica que en un futuro caerá en sus manos. Francamente, poco me importa de dónde vienes ni qué edad tienes, me importa la composición existencial de tu ser, tu capacidad de pensar independientemente o por lo menos tener la valentía de defender tu postura, pero reconocer la ajena por igual. Usar la sangre como muletilla ha llevado a un sinúmero de genocidios y guerras guiadas por la prepotencia de superioridad étnica, social, económica y/o racial. Esta guerra es silente en Puerto Rico, al punto que he escuchado a ciudadanos decir: “no, en Puerto Rico no hay racismo”.
    Le podemos llamar complejo, pero no tiene una base verdadera un complejo de clase como este, si fueramos a reducir el tema a un mero complejo? No es cierto que la defensiva proviene de la ofensiva? O es que ahora entendemos los polos independientemente, así quitándole su realidad en sí?

    Da pena que el tribunal de más alta jerarquía en la isla promueva la filiación y consanguinidad como un atributo enorgullecedor. Da pena que lo haga en la juramentación de la nueva ola de abogados y abogadas. Pero, sirve de prueba para fundamentar eso que tantos quisieramos que no existiera y que tantos deciden aceptar como irrevocable. Así no pueden ser las cosas, pero así seguiran si nos seguimos pasando la manito con la frase escalofriante y atropellante de “así es como son las cosas”.

    El cambio no se impulsa solo, pero si nos autoderrotamos, no se impulsa nadie.

    Todo esto dicho con MUCHO RESPETO, con cierto grado de ignorancia y en espíritu de libertad de expresión.

    Gracias Érika!

  • Saludos por aquí nuevamente. Gracias por continuar la conversación bloguera!. Bienvenido Daniel por traer a la discusión una mirada un tanto distinta. Bueno eso. Es particualrmente rico también continuar la conversación a partir de esas otras miradas.

    Daniel, tendría que decir que tengo una observación con relación a la analogía que utilizas. Lo problemático de la analogía, tendría que decir, sería que habría razones de peso para distinguir entre el caso de la mención del hijo de la maestra en la graduación y las menciones en este caso; razones de gran peso hacen la distinción. Sin entrar en las cautelas que igual tendría que haber en las escuelas de no dar la apariencia de que se ha favorecido y privilegiado al hijo de la maestra para llegar allí, cosa que no es el tema que estamos tocando, en tanto se ha dejado muy claro que no se estan cuestionando aquí los méritos de ningún juramentado), habría que decir que la distinción institucional es la siguiente: la graduación es un evento en el que se DESPIDE a los homenajeados, se celebran sus logros y se da fin a un vínculo escuela-graduando. Es decir, quien hace la graduación les da la “bendición” a los graduandos, les dice, “usted cumplió, vaya por la vida y nosotros institucionalmente no tendremos nada más que ver con usted”. Esas son las graduaciones. En el caso de la juramentación no es así, esta institución que es la Rama Judicial y el Tribunal Supremo les da a estos nuevos abogados y abogadas, la BIENVENIDA a la profesión. Se trata de la institución (las personas que la componen y la representan) que REGULA y regulará a quienes allí juramentan y en lo que a los juramentados concierne esa institución tiene el deber de ciudarse hasta de la apariencia de posibles amiguismos o preferencias con alguno de los juramentados porque a partir de ese día es la institución que los regula y decide en gran medida sobre su permanencia o no en la profesión, son ellos y ellas quienes decidirán si X práctica de la profesión es razón para permanecer ejerciéndola. Eso por un lado, pero además, son ellos y ellas quienes en su día tendrán en sus manos y en su poder la adjudicación de asuntos que esos abogados y abogadas traerán ante su consideración. El vínculo apenas comienza con la juramentación. Es decir, en algún momento esa institución podrá tener que pasar juicio sobre ejecutorias de los allí juramentados y decidir sobre los remedios y planteos de éstos. Desde ya, desde el día 1, debe actuar sin la sombra de comentario alguno que pueda dar siquiera la sospecha a distinciones entre estos nuevos abogados y abogadas. Esa, me parece es un gran distinción entre el ejemplo que traes.

    Me parece que aquí no se trata de un mero asunto de relacionarnos en familia, se trata como decía, de un orden institucional, de la forma en que hemos decidido concebir nuestras instituciones y esa forma tiene unas bases filosófico-políticas que la definen, no es solamente un asunto subjetivo de como se sienten los familiares o de los abrazos y los saludos de mano (eso también en términos subjetivos pero también en términos de como se sienten en términos más amplios como “ciudadanos”, políticamente hablando), hay mucho más de por medio, está en juego la legitimación de un arreglo institucional, cosa por lo que sobre todo deben velar y estar hiper-conscientes quienes llevan en sus hombros esa responsabilidad. Nuestro arreglo político-institucional presume una tercera Rama de gobierno capaz de hacer el balance con las otras dos y esa presunción de posibilidad de balance no es poca cosa, no es un asunto de unas felicitaciones en la graduación de sexto grado al niño o niña de la maestra, es un pilar fundamental del sistema republicano de gobierno. Por eso la analogía la vi problemática, un tanto corta para ejemplificar la complejidad que se quiere plantear aquí en términos político-institucionales. Como decía Mayté, ese arreglo institucional responde a unas premisas filosófico políticas que en su día pautaron la intencion de erradicar ciertas desigualdades bajo las premisas de igualdad, eso es lo que se trastoca con estas prácticas, puede parecer simple o superfluo pero la normalización de esas prácticas corroe esos fundamentos. (gracias Mayté por la referencia histórica).

    Y bueno, lo otro es más profundo, el asunto al que hace referencia a Mayté sobre el comentario del lugar que “nos corresponde” o en el cual “nos ha tocado”. Problemático también si los lugares traen consigo unas diferencias en trato injustificadas y fomentan desigualdades impermisibles. Pero ese es un asunto mucho más complejo, aunque por supuesto relacionado.

    En cuanto a la prensa, creo que Ada Celma arriba apuntó a lo que correctamente señalas, la prensa cometió el mismo error. Y bueno, me parece que no es que se quiera sacar de proporción o ver “fantasmas” sino creo que se busca darle visibilidad a un acto que lacera mucho en el fondo y que precisamente por tratarse como algo inofensivo y normal se invisibiliza y se convierte en práctica, pero es una práctica a mi modo de ver, muy dañina.

    sigamos!

  • Tzeitel

    Mucho de cierto tiene es canción de Celia Cruz donde celebra la vida como un carnaval. Es que realmente nuestras vidas están llenas de ceremonias y celebraciones que hacen de nuestra vida un carnaval.

    Sin haber salido de la barriga, nos tocó bregar con las celebraciones. Que si el ‘baby shower’, la ceremonia del bautismo y luego la ristra de ceremonias: la graduación de Kinder, tercero, sexto, noveno y, (¡POR FIN!!!!) cuarto año. Claro, y como olvidar que, entre medio de tanta graduación, estaban los quinceañeros, con los ‘Junior’ y ‘Senior proms’.

    Todas estas celebraciones tienen un denominador común. Son tradiciones culturales o, rituales de paso (‘rites of passage’) que marcan el momento en que una persona pasa de una etapa de la vida a la otra. Cumplen importantísimas funciones sociales, pues: (1) dramatizan los nuevos cambios, responsabilidades y peligros que le depara a la persona en esa nueva etapa; (2) ajustan a la persona y su círculo social a los nuevos cambios porvenir; y (3) establecen un ánimo de solidaridad, anclado en los valores comunes al grupo social que pasa a integrar.

    Lo menciono por que quisiera ‘blogear’, como todos ustedes aquí, sobre el tema de la juramentación y los ‘hijos de nadie’. El propósito social de una juramentación es marcar el final de una etapa y el comienzo de otra. Así, parecería ser que la juramentación de leyes busca celebrar a todos aquellos hijos que alcanzaron la meta de obtener su Juris Doctor y pasar su reválida. Pero, a pesar de que todos los juramentados lograron lo mismo, solo se escucha sobre ‘los hijos de alguien’ o de los ‘rich and famous’, como se les conoce en esa inusual ciudad que sin ser hotel, es galardona de 5 estrellas.

    No todas las historias de los hijos se narran, ni todos sus sueños se comparten en las juramentaciones. Ante esto me pregunto, ¿acaso advendrá a la vida aquel que nació sin ser mencionado? Y, ¿cómo interpretamos ese silencio para con los ‘hijos de nadie’? ¿Podrá realmente iniciarse y formar parte del círculo legal aquel de quien no se habla?

    Pero, quizás todo este discurrir en nada sirve, pues cabe la posibilidad de que, como dice Daniel, detrás de todo esto lo que hay es un “poco de complejo”. Quizás sea esa “lógica del subordinado” del que F. Fanon tanto escribió, o el “complejo de Brummel” del que C. Jung tanto teorizó.

    Sea lo que sea, acepto que mis cuestionamientos no logran precisar qué exactamente motiva el olvido de los ‘hijos de nadie’. No obstante, me atrevo a puntualizar sobre el efecto de tal omisión: crea la ilusión de que existe una clase togada, cuyos poseedores son ‘los nombrados’ que al ser mencionados públicamente, inscriben su facultad de exclusión de todo aquel ‘hijo de nadie’ que intente quebrantar su propiedad de clase.

    La realidad es que nuestras instituciones, con sus celebraciones y rituales de paso, son lo que nosotros hacemos de ella. Si asumimos roles activos en éstas, las moldeamos para que reflejen lo que somos como colectivo. De igual forma, si delegamos en quienes ansiamos confiar por las posiciones de autoridad que ostentan, harán lo que dice Daniel: hablarán de lo que conocen, de los individuos que forman parte ‘su gente’ y su clase. Realmente no los justifico, pero puedo entender esa reacción y porque Daniel nos la puntualiza. Después de todo, ya J. Derrida lo dijo, siempre será más fácil hablar de ‘the other as self’ que ‘the other as Other and the many others’.

    Es por esto que hago un llamado a la clase del 2010, a la del 2011 y las muchas más que depara el porvenir: compartan sus historias y sueños colectivos con quienes ostentan posiciones ‘supremas’. Vamos a hacernos sentir como que no somos una masa silente digna de ser ignorada, sino como un colectivo de juristas que merecen la más suprema celebración.

  • Alexis Z. Tejeda Marte

    Érica, estoy de acuerdo totalmente con usted. Gracias por compartir con nosotros su opinión sobre este asunto.

  • Alli estuve y asi me senti… me senti anonimo… claro fui alli a juramentar como los otros 325, sintiendo que eramos todos parte de un mismo grupo o clan de guerreros legales y sali sintiendo que habian dos bandos… los de los hijos pobres y los de la realeza… Se destacaron todos los logros de los hijos del doctor, del licenciado, de la jueza o juez pero no se destaco a nadie mas… a mi lado habia una joven madre con su bebe con toga… aparentemente recien nacida o sea estudio y tomo su revalida en estado de embarazo, a caso se destaco su logro? Yo mismo soy padre soltero y tengo custodia de mi hijo y aun asi logre pasar el cedazo de la revalida… entonces que eso no cuenta? No solo se alaban ellos mismos y establecen clase aparte, al otro dia el periodico recalca a los de la realeza que juramentaron y ponen sus fotos alli y solo una foto del monton. No creo justo ni propio que se hubieran alabado a tantas personas… de hecho se suponia era una sesion del tribunal supremo no? Entonces debieron realizar el protocolo como mandaba… ni siquiera permitieron a los padres aplaudir a sus hijos cuando decian sus nombres, pero si podian ellos hacer menciones especiales… injusticia en el foro de la justicia…

  • Alli estuve y asi me senti… me senti anonimo… claro fui alli a juramentar como los otros 325, sintiendo que eramos todos parte de un mismo grupo o clan de guerreros legales y sali sintiendo que habian dos bandos… los de los hijos pobres y los de la realeza… Se destacaron todos los logros de los hijos del doctor, del licenciado, de la jueza o juez pero no se destaco a nadie mas… a mi lado habia una joven madre con su bebe con toga… aparentemente recien nacida o sea estudio y tomo su revalida en estado de embarazo, a caso se destaco su logro? Yo mismo soy padre soltero y tengo custodia de mi hijo y aun asi logre pasar el cedazo de la revalida… entonces que eso no cuenta? No solo se alaban ellos mismos y establecen clase aparte, al otro dia el periodico recalca a los de la realeza que juramentaron y ponen sus fotos alli y solo una foto del monton. No creo justo ni propio que se hubieran alabado a tantas personas… de hecho se suponia era una sesion del tribunal supremo no? Entonces debieron realizar el protocolo como mandaba… ni siquiera permitieron a los padres aplaudir a sus hijos cuando decian sus nombres, pero si podian ellos hacer menciones especiales… injusticia en el foro de la justicia….

  • Evelyn Rivera Ocasio

    Que bueno que este tema se está discutiendo. Soy hija de un taxista y ama de casa, pero no menos que los “hijos de X”. Mi padre siempre me decía que estudiara derecho y luego de 37 años de verme nacer, va a presenciar su deseo de verme convertida en toda una abogada. Espero que cuando finalmente juramente no se sienta defraudado por ser yo “hija de nadie”.

  • Ramón (hijo de madre y padre)

    Qué bien traer este tema que desde hace tiempo preocupa pero necesitaba de foros como éste para discutirse. En mi juramentación hace 8 años ocurrió lo mismo pero parece que ahora con la polarización más aguda de nuestra sociedad esta situación ha empeorado. Una cosa es que suceda en un evento privado y otra en uno público como lo es la juramentación. Es reprochable e incómodo. Se me ocurre que algún acto de repudio para dramatizar la situación, de manera inofensiva pero certera, no debe ser descartado en el futuro. Atentamente, ROG.

  • Great Blog, I should do something similar, thanks for the inspiration.

  • AbogadoPR

    Parece que esta práctica se repite frecuentemente. Yo juramenté hace algunos años cuando el presidente era Andreu García. Mientras se dirigía al público comenzó a saludar a algunos de los allí presentes con frases como la siguientes: felicito al hijo de mi querida familiar tal, un saludito al hijo del abogado tal que espero que sea tan buen abogado como su padre, un saludo al hijo de nuestra compañero juez tal, un saludo al hijo de no se quién. Varias personas del público se sintieron incómodas. Hasta mi padre (que llegó hasta tercer grado) al final de la ceremonia le estuvo raro el gesto.

  • Abogada en Proceso

    Saludos a todos!

    Como estudiante de Derecho de primer año, no es hasta ahora que me entero de la existencia de este blog, el cual me parece muy interesante.

    Luego de leer el post principal y los demás, el tema me parece demasiado interesante y de actualidad como para no comentarlo. Aunque estoy estudiando Derecho ahora, ya he pasado por este tipo de situaciones en otras ocasiones. En muchas ocaciones he escuhado las siguientes frases: ‘no, tú no puedes recibir esa ayuda económica porque ya se la dimos a Fulanito que es hijo de Fulano’, ‘no, ese reconocimiento se le va a dar a Fulanita, que es familia de Menganito’ o ‘ese trabajo se le va a dar a Pensuaquito porque él tiene ‘palas’ aquí’. Y yo, pues como soy una ‘hija de nadie’, tengo que hacer las cosas por la vía ordinaria, a ver si tengo suerte y la vida me favorece.

    No quiero ofender a nadie y lo que voy a decir lo hago con mucho respeto, pero los comentarios que hace Daniel parecen una analogía de los comentarios que en su momento hizo el ex director de la Riviera del Caribe, Jaime Gónzalez, con su ya famoso e inigualable “such is life”.

    Ni en el post principal ni en los siguientes hay complejo. Lo que se hace es señalar una realidad. Y tampoco nos abstraemos de la realidad, es todo lo contrario. Muchas actos públicos se han convertido en un circo en el cual son los ´hijos de alguien´ los principales protagonistas. Se hace alarde que de que son familiares de Fulanito o Menganito y los demás, pues “such is life”, vivan con eso. Y lo peor es que nos hemos resignado a que las cosas sean de esta manera por el miedo al rechazo público, lo cual puede entenderse. Vivimos en un sistema donde no podemos expresarnos libremente debido a las consecuencias que esto tiene. Estas consecuencias ya las hemos visto en otras personas y no queremos pasar por lo mismo.

    El que se reconozca a algunos por su status de que son ‘hijos del alguien’ es una práctica que jamás debió haberse permitido. La profesión jurídica no debe regirse porque alguien sea un hijo o familiar de un alto funcionario y otro no. Esa no debe ser la vara con la que se mida a los abogados. La vara debe estar compuesta de los méritos que cada cual tiene, no importando a cuál sector de la sociedad pertenezca. Y el hecho de que una persona sea ‘hijo de nadie’ no le añnade, pero tampoco le mina sus méritos. Es una práctica injusta y me atrevería decir que poco profesional el que se mida a una persona por su status de familia de Fulano.

    Y sí, como abogados (en mi caso, como futura abogada), debemos mirar las cosas en su JUSTA perspectiva. La perspectiva justa es dejar de andarnos con favoritismos injustificados y empezar a reconocer que los que somos ‘hijos de nadie’ también tenemos méritos.

  • Lil

    Lamentablemente este tipo de situaciones se presenta desde la Escuela de Derecho y se toma con normalidad. No se alude al favoritismo que se experimenta desde que se entra en la escuela y que luego se sobre expone en este tipo de actividad. A mi no me importa ser “hija de nadie” bajo esos estándares pues he logrado lo que he logrado con esfuerzo no por ser “la nena de X”…

  • LCF

    Muy interesante el post. Eso es lo que he venido observando desde que comencé en la Escuela de Derecho en la UPR y más aún si se es estudiante nocturno. Quienes por lo general tenemos que trabajar a tiempo completo porque si no trabajamos no comemos. Los nocturnos quienes no tenemos muchas alternativas de cursos, ni de profesores, a quienes no se toma en cuenta a la hora de planificar los calendarios de exámenes finales, quienes tenemos que hacer malabares y tomar tiempo de nuestros trabajos para poder hacer alguna gestión administrativa, pues no hay empleado que trabaje pasada las 5pm.

  • LCF

    A esos no nos esperan los puestos de jueces, ni en los bufetes, ni las plazas de profesores.
    No obstante, lo importante es recordar que lo importante no es de donde uno viene, sino hacia donde uno va y siempre cuidarnos de no convertirnos en aquello que hemos criticado.

  • Gloria

    Excelente, muy cierto y algo a lamentar es que esto ocurre en tantos escenarios. En nuestro país, en nuestras instituciones académicas y en organizaciones profesionales se ha desvirtuado el significado del mérito

  • elf

    Muy acertada tu acercamiento al tema, como siempre. COmo madre de un abogado, fue un momento de mucho orgullo presenciar (hace varios años ya) la juramentación de mi hijo por lo que si le veo valor a la ceremonia. Por lo demás estoy de acuerdo en que tenemos que alejarnos de las monarquias. Te invito a leer :http://cw101.blogspot.com/