Educación Jurídica - Responsabilidad Profesional

pequeño sondeo: grandeza en la poesía, ¿y en la abogacía?

La semana pasada salió publicado este artículo en el NYT sobre el status de la poesía (en EEUU), más bien sobre qué significa y porqué se considera a un/una poeta un/una Gran (con letra mayúscula) poeta. Entre los cuestionamientos que se lanzaban estaba el de si hoy día podía hablarse de la existencia de Grandes poetas, cuáles son las caractéristicas que debían tener, cuán dificil era precisar el concepto grandeza en tanto la posmodernidad arrancó la posibilidad de precisar conceptos como Verdad, Justicia, Grandeza. Pero el punto principal era echarle un vistazo al estado de la poesía contemporánea.

Mientras lo leía se me ocurrió que esa introspectiva, ese análisis tan importante, no debía ser exclusivo del mundo de la poesía y que tal vez por aquí podíamos embarcarnos en hacer algo así que nos permitiera indagar sobre lo que entendemos es un/una Gran abogado/a.

El semestre pasado la Profa. A. Matanzo y yo comentabamos la peli To Kill a Mockingbird, y cómo ésta reflejaba una identidad del Gran abogado. ¿Sería hoy día Gregory Peck, el abogado que en aquel contexto defendió a un negro acusado de violación, el ideal del Gran abogado o consideramos al (a la) Gran abogado(a) otra cosa?, ¿lejos, cerca de aquel ideal?. ¿O quizás no tenemos ya un ideal de un(una) Gran abogado(a)?

Los invito a que hagamos un modesto ejercicio tipo ‘sondeo’ sobre el mundo de la abogacía hoy, sobre la identidad del abogado y la abogada, sobre lo que en el hoy y en el ahora concebiríamos un/a Gran (con letra mayúscula) abogado/a.

Las preguntas serían, ¿Qué caracterísiticas conforman hoy a un/una Gran abogado/a? ¿Qué tendría este(a) para que lo consideraras como tal? (se trata de ese(a) abogado(a) que tú dices, es grandiosa(o), espectacular, yo quiero ser como ella/el, en mi vida profesional). ¿los/las hay?

anda, anímense, ¿qué piensan?….

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  • Aurora

    Dentro del contexto histórico actual, no veo puntualizado lo que es un “Gran Abogado/a”. Hay que mirar elementos profundos sociales, distinciones entre clase, y la educación primaria, secundaria, y hogareña para entender el por qué de la pérdida de ciertos valores. Valores tales como la Justicia y la conciencia social. Además, los avances tecnológicos han producido una de-evolución en vez de una genuina preocupación por situaciones tanto locales como extranjeras. Sigue siendo la minoría que lucha por los derechos de los oprimidos y las personas con escasos recursos.

    Hay que encontrar una solución a la apatía.

    Cuando el propósito para estudiar abogacía para los jóvenes–aquí yace otro obstáculo– sea continuar un legado familiar, estabilidad económica y estatus social, no veo un Gran Abogado/a en el horizonte.

    Es cuestión de integrar la sensibilización a la educación, contacto con aquellos clientes que quizás la mayoría que trabaja en bufetes nunca verá, y hacer el Pro-Bono compulsorio. Saber que hay un mundo más allá de nuestras burbujas, conciencia del trasfondo, de la causa y el efecto de nuestro entorno.

    Son días muy distintos a los de To Kill a Mockingbird-Atticus Finch era un hombre intransigente (con fallos en su sensibilización con otros seres humanos), incluso con su propia familia, con esos valores del bien y el mal. Muchos no lo entenderían, pero por personas así surgieron cambios en los derechos de minorías, pero es una lucha interminable y constante. Mientras la derecha religiosa controle la política, no existe esa separación iglesia/estado.

    Mientras los abogados sean creados para propulsar e impulsar los intereses de esa minoría (poblacional) pudiente, continuará esa percepción negativa sobre ellos, con cierta razón, sin atender las necesidades de aquellos que realmente necesitan el derecho a su lado.

    El Gran Abogado/a

  • Andrés González Berdecía

    Más que ser un gran conocedor del derecho civilista, anglosajón, internacional, constitucional o familiar, etc., o haber escrito innumerables tratados -cosas encomiables, sin duda-, considero que la mayor cualidad que debe poseer el Gran abogado es sencillamente la internalización de que pertenecer a la profesión de la abogacía es un privilegio que debe ser utilizado para mejorar la sociedad en la que vivimos. Es decir, lo más que admiro en el Gran abogado es que reconoce que el estudio del Derecho no debe ser meramente una herramienta para enriquicerse económicamente, sino una oportunidad para aportar al colectivo que precisamente permite que viva como un privilegiado.
    Una vez se posea esa voluntad, será fácil cumplir con las otras exigencias de lo que considero es el Gran abogado, tales como la actualización constante del conocimiento y la lucha constante y ferviente por defender los ideales en los que cree.

  • Aurora

    … No pude terminar… El Gran Abogado/a es aquel/aquella quién pueda, independientemente de sus medios, aportar, cambiar, trascender sus entornos, privilegios, o faltas, para convertir la profesión en algo más honesta, altruista, y consciente.

    Tampoco se puede culpar a quienes tienen el privilegio por ser producto, pero darles las herramientas para que no sean otro cliché.

    Perdonen lo largo…

    Aurora

  • Hiram

    el que lo es, sin querer serlo.

  • José Alvarado-Vázquez

    (Nota previa: cada vez que diga abogada, Gran abogada o cualquier término en un solo género, entiéndase que lo uso en un contexto inclusivo al género masculino también.)

    Sentarse a esperar a la Gran poeta o Gran abogada es como sentarse a esperar a la Gran superheroína de la sociedad que nunca llegará. Este tema, al menos en la literatura, es un tema recurrente y hasta trillado, pues siempre se dice “¿existirá alguien más Grande que Cervantes, más Grande que Joyce, Virginia Woolf, Neruda, etc. ?”. La verdad es que siempre surgirán las Grandes, ya sea por un conjunto de pequeños, pero buenos trabajos o por uno solo, pero excelente trabajo.

    Dentro de la esfera jurídica, me parece erróneo intentar mitificar la figura de una Gran Abogada. Sería algo así como la mitificación del “buen padre de familia”—¿qué es eso?, nadie lo sabe—. El verdadero y gran padre de familia (prefiero decir madre), es la persona del diario vivir que se esmera por un mejor bienestar para su familia. No es el “súperhombre” ni la “súpermujer”. Asimismo, la Gran abogada no es la súper persona que sólo existe en un paradigma imaginario e ideal (o quizás en la cabeza de Platón). Como dice P. Neruda en su discurso del Premio Nobel, “nosotros mismos vamos creando los fantasmas de nuestra propia mitificación”.

    Así como Neruda propone desmitificar al poeta “pequeño dios” y propone que el verdadero Gran poeta es aquél que se destaca en su cotidianidad, en el sudor de su frente y en las arrugas de sus manos, considero que la Gran abogada es ésa que llega todos los días a una Escuela a enseñar Derecho, ésa que lleva a sus hijos a la escuela por la mañana y luego se dirige a un tribunal a defender o acusar a alguien, ésa que recibe en su oficina a inversionistas para consultoría legal, ésa que dedica tiempo de su vida para asistir a personas indigentes, ésa que dedica horas al Pro Bono, ésa que busca la justicia y la equidad, ésa que también le interesa un caso rentable porque tiene una familia que sustentar, ésa que defiende los derechos civiles, ésa que prepara jornadas o charlas sobre temas de Derecho, ésa que tiene que adjudicar un caso, ésa que hace trabajo social fuera de sus horas de trabajo profesional, ésa que es letrada y busca la perfección lingúística de sus comunicaciones, ésa que gusta de la buena lectura no-jurídica, ésa que se mantiene en constante educación sobre las nuevas corrientes del Derecho, ésa…

    En fin, la Gran Abogada son todas aquéllas que de alguna u otra manera viven la cotidianidad de su profesión. Esa Gran abogada no tiene que practicar simultáneamente todas las funciones que he mencionado taxativamente, sino que en la sencillez de una actuación común está presente esa Gran Abogada.

    Han habido Grandes abogadas a lo largo de la historia contemporánea, algunas con nombres conocidos, pero las más en anonimato porque sus grandezas no están en un gran fenómeno, sino en el diario trabajar que hace correr al mundo.

    ***Les recomiendo vehemente que lean el discurso de Neruda que emitió por motivo del Premio Nobel de Literatura de 1971. Igualmente, les recomiendo el poema “Los justos”, de Jorge Luis Borges, perteneciente al libro “La cifra” de 1981.***

    Quedo de ustedes,

    Josè

  • Annie Rivera

    Desde mi perspectiva es poder observar la profesion como un medio,no como un fin. Para que utilices el medio, eso es lo que proporciona la grandeza…

  • Julián

    Primeramente, gracias por enviar este post. Es importante que como estudiantes de Derecho nos hagamos estas interrogantes.
    Un/a gran abogado/a debe estar consciente de sus alrededores, activando así la inteligencia emocional y su sensibilidad. Debe reconocer que los intereses del cliente regirán la controversia, por encima de los suyos. Por otro lado, debe ser conocedor del estado de Derecho vigente para servirle eficazmente a su clientela. Consecuentemente, un/a abogado/a es un estudioso del Derecho perennemente. Por ello, debe sentir hambre por los estudios.
    Cuando observo a los y las abogados y abogadas a mi alrededor (que es un ‘alrededor’ bastante estrecho) veo a personas dispuestas a enseñar Derecho. Aspiro a algún día convertirme en profesor, ya sea en la Academia o en cualquier lar que ansíe este tipo de aprendizaje.

    P.S. A través de los y las mentores/as del Programa ProBono de la escuela, definir a un/a gran abogado/a se hace menos difícil. 🙂

  • Iván

    En un comentario que escribí sobre la vida de Lino J. Saldaña y la influencia que éste tuvo en mi formación como abogado, resumí la fórmula de excelencia de Saldaña de la siguiente manera: “profundidad en el pensamiento y rigurosidad en el método”. 76 Rev. Jur. UPR 565 (2007). A eso le añado que esta profesión hay que ejercerla con un enorme sentido de responsabilidad social. Sumados esos tres elementos, que no son poca cosa, el producto debe ser un gran abogado o abogada.

  • Paola

    Joseph Conrad, en mi opinión – un gran poeta – habló del artista. Dijo que el “appeal” del artista es uno que es “less loud, more profound, less distinct, more stirring – and sooner forgotten. Yet its effect endures forever.”

    Ciertamente un Gran Abogad@ es un ideal que puede ser definido de infinitas maneras y con infinitas ideas abstractas de lo que debiera ser. Sin embargo, no puedo parar de comparar ese ideal del artista que presenta Conrad con mi opinión (enteramente optimista dicho sea de paso) de lo que debe ser un Gran Abogad@.

    No se trata tan solo de querer llevarse al mundo por delante – sino para mi es comprometerse con dejar un efecto, una impresión posterior y duradera en la vida de alguno. Esa marca dejada en un particular (vaya usted a saber quien) podría comenzar a definir un gran abogado.

    Atticus Finch lo hizo en la vida de sus vecinos e hijos– dejo una marca que los cambió a ellos y como ellos veían su derredor. Hoy día otros también lo hacen en diversas formas. Lo grande es descubrir ¿con quien y donde dejaremos la nuestra?

  • Patricia

    Erika: Acepto la invitación de participar en el sondeo. Son varias las características o cualidades que distinguen a una abogada o un abogado que individualmente o en su conjunto nos llevan a admirar a esa persona. Creo que se trata de una aspiración o meta ya que no siempre se conjuran en una misma persona todas estas.

    Identifico el sentido de responsabilidad hacia el trabajo que en más ocasiones que en menos conlleva sacrificios personales. Esa responsabilidad que lleva a brindar lo mejor de sí para defender las causas y los deberes que asume. Hay también un sentido de elegancia y respeto en el trato, independientemente de quien se trate (sea juez o jueza, sea estudiante, sea abogado o abogada de la parte contraria). No necesita utilizar el verbo o la letra como objeto cortante (navaja,tijera,guillotina,espada o puñal).

    Es alguien a quien se acudiría si se tuviera el más grande de los problemas que requiera la intervención de un o una profesional del derecho. Es a quien se consulta como colega porque de no conocer la respuesta, su sentido de solidaridad le llevaría a colaborar en la investigacon o referir a quien pueda tenerla. Claro, la mayor parte de las veces ocurrirá lo primero.

    Admite sus errores y no teme asumir responsabilidad. Es laborioso o laboriosa e inspira a seguir el ejemplo, que sin pretender constituirlo, secretamente vamos a emular.

    Posee una sensibilidad hacia los grupos, las personas marginadas, los problemas de la sociedad; lo que le lleva a colaborar o trabajar para que la situación mejore o como agente de cambio. Esa sensibilidad es la empatía, que se caracteriza por una gran capacidad de colocarse en los zapatos de otro. Es quizás esa cualidad lo que le permite un acercamiento diferente en su forma de visualizar su rol y de practicar la abogacía.

    Son todas estas características o cualidades que a mi juicio representan la grandeza de la abogacía y debe constituir un norte a quien aspire a practicar la profesión. Hay que trabajar para convertir nuestra profesión en el ideal de lo que queremos que sea.

  • Paola Garcia

    ¿Qué caracterísiticas conforman hoy a un/una Gran abogado/a? ¿Qué tendría este(a) para que lo consideraras como tal? ¿Los/las hay?

    El gran abogado, coincido con Jose, es una mistificacion de un ideal. Todos/as tenemos lo necesario para ser “grandes” abogados/as. Opino que no es necesario ser un “gran” personaje en todas las areas ni en todas las tareas. Todos/as somos capaces de poner un granito distinto en algun momento dado para que algo sea “mejor”.

    Para mi la grandeza esta, como escuche este fin de semana, en la capacidad de asombrarse y de seguir aprendiendo. Es continuar viendole el brillo a lo que para otros es opaco. Es tomar cada dia como el primero y el ultimo. Es poner esmero en todo lo realizado. Es tantas cosas, que es inutil enumerarlas.

    Me encanto mucho lo que escribio Hibrahim, es simplemente actuar (activa o pasivamente) frente a un diario vivir. Las decisiones sobre como hacerlo nos pueden llevar cerca o lejos de ese “hombre [o mujer] mitico[a]” que aspiramos alcanzar. Quiero pensar que esa constante revision de lo que uno es como profesional, la realizan varios en la profesion. Se que existen porque he tenido el placer de conocer personas, que por simplemente ser ellos/as, demuestran ser GRANDES abogados/as. Lo cual me llena de satisfaccion. Quiero creer que esa figura mitica nos ayuda a querer aprender y a querer actuar frente a las situaciones del diario vivir legal.

    Εxiste la capacidad en cada uno de ser un/a gran abogado/a. Los invito a explorar cual pueden ser.

  • Anonima

    Había dejado a un lado esta conversación porque no he llegado a un consenso interno sobre qué es ser un gran abogado. Sin embargo, luego de una de mis clases hoy, pude identificar una contraposición que me ayuda a delimitar el concepto. ¿Quién NO es un gran abogado? Aquel/aquella que apuesta a la ineficiencia del proceso para promover un litigio sin justicia; aquel/aquella abogado/a que utiliza las grietas del derecho para adelantar una causa que raya en ilegal. Deberíamos ser responsables, los/as abogados/as, de ese mal uso del sistema; debería haber responsabilidad civil extracontractual cuando uno/a de nosotros abusa de las herramientas que le provee el estado para hacer “justicia” en nombre de un interés económico personal. No podemos pedir que algo cambie si no tenemos/ si no creamos una conciencia colectiva de bienestar social más allá de intereses personales.

    Todavía no puedo precisar lo que convierte a alguien en un gran abogado/a, pero creo conocer las características de quien no lo es. Con la desilusión que conlleva que se espera que aprenda de él/ella.

  • En la abogacía, como en casi todo últimamente, falta poiesis en el sentido filosófico de la palabra. Ausencia de poiesis, solidaridad, calidad humana y compromiso… El gran abogado ahora es una especie en extinción en estos tiempos. Ahora el estudio del derecho se ha vuelto una cosa tan técnica como los estudios del muy mal visto Liceo de Arte y Tecnología (mirada que hay que replantearse). Tengo la suerte de haberme topado con algunos de esos seres en peligro de extinción y tienen características comunes: solidaridad, tacto y capacidad de poder ver de dónde salen las distintas opiniones sobre los distintos temas (desde el punto de vista sociológico y antropológico) aunque puedan estar en desacuerdo, pasión por lo que hacen, deseo de conocer y aprender, encuentran placer en conversar con gente de opiniones muy diversas, generosidad con el conocimiento que poseen y rigor al trabajar y al estudiar.

    Poïesis is etymologically derived from the ancient Greek term ποιέω, which means “to make”. This word, the root of our modern “poetry”, was first a verb, an action that transforms and continues the world. Neither technical production nor creation in the romantic sense, poïetic work reconciles thought with matter and time, and man with the world. It is often used as a suffix as in the biology terms hematopoiesis and erythropoiesis, the former being the general formation of blood cells and the latter being the formation of red blood cells specifically.

    In the Symposium (a Socratic dialogue written by Plato), Diotima describes how mortals strive for immortality in relation to poieses. In all begetting and bringing forth upon the beautiful there is a kind of making/creating or poiesis. In this genesis there is a movement beyond the temporal cycle of birth and decay. “Such a movement can occur in three kinds of poiesis: (1) Natural poiesis through sexual procreation, (2) poiesis in the city through the attainment of heroic fame and finally, and (3) poiesis in the soul through the cultivation of virtue and knowledge.”

    Martin Heidegger refers to it as a ‘bringing-forth’, using this term in its widest sense. He explained poiesis as the blooming of the blossom, the coming-out of a butterfly from a cocoon, the plummeting of a waterfall when the snow begins to melt. The last two analogies underline Heidegger’s example of a threshold occasion: a moment of ecstasis when something moves away from its standing as one thing to become another.

  • olga maria colon

    Saludos! Es mi pensar que un abogado es sobre todo un letrado amante de la letras y de la justicia para todos. Es ese ser humano que compromete su corazon y hace crecer cada dia su sabiduria para el servicio de nuestros futuros clientes. Sus cualidades van mas alla de un codigo de Etica que nos brinda la guia para ejercer responsablemente el derecho con mucha diligencia y respeto.Es vivir como el arbol de roble fuerte que ante la dificultad permanece erguido.
    Como futura aspirante al derecho escogi esta profesion por su alto sentido de justicia, por el amor a la ley que protege al desvalido y por la pasion de servir con dignidad y sobre todo con humildad tan ilustre tarea. Cada vez que tomo un libro para repasar o para conocer mas de la ley mi pensamiento vuela a los coloquios de nuestros proceres que con gran gesta nos delinearon el camino a una profesion noble y veraz. Aunque es triste ver como se describe al letrado hoy en dia me he propuesto que al servir como abogada procure junto a mis colegas enaltecer y brindar el caracter y la pureza de esta profesion. O sea en esencia el abogado es ese ser humano que le abre las puertas a la justicia para que haya mas igualdad en este mundo que vivimos. Somos ante todo la luz que puede iluminar y crear un nuevo siglo de esperanza para un pueblo que hoy en dia lo necesita. Seamos esa fuerza que cambie al mundo y lo transforme con nuestro quehacer juridico. Se que parecen mis palabras un poco utopicas pero en mi quehacer diario he palpado la transformacion de seres humano que han brindado sus mejores talentos y faena.

  • Andrés González Berdecía

    Más que ser un gran conocedor del derecho civilista, anglosajón, internacional, constitucional o familiar, etc., o haber escrito innumerables tratados -cosas encomiables, sin duda-, considero que la mayor cualidad que debe poseer el Gran abogado es sencillamente la internalización de que pertenecer a la profesión de la abogacía es un privilegio que debe ser utilizado para mejorar la sociedad en la que vivimos. Es decir, lo más que admiro en el Gran abogado es que reconoce que el estudio del Derecho no debe ser meramente una herramienta para enriquicerse económicamente, sino una oportunidad para aportar al colectivo que precisamente permite que viva como un privilegiado.
    Una vez se posea esa voluntad, será fácil cumplir con las otras exigencias de lo que considero es el Gran abogado, tales como la actualización constante del conocimiento y la lucha constante y ferviente por defender los ideales en los que cree.

  • ¿Qué características conforman hoy a una gran abogada o abogado?

    Bueno, a grandes rasgos, una buena abogada es aquella que reconoce que la práctica de la abogacía es la herramienta escogida por ella no sólo como medio para ganarse la vida. También es la herramienta escogida como medio para trabajar por el bien común. Reconoce esta responsabilidad y es diligente, apasionada y efectiva al realizar su trabajo.

    Claro, estoy hablando de juicios valorativos. Lo que para mi resulta ser el bien común demasiadas veces resulta ser totalmente opuesto a la visión del bien común de otro/a abogado/a. Un buen abogado siempre debe tener esto en cuenta.

    Una buena abogada oye a sus clientes, busca entender las expectativas de sus clientes y hace que su cliente se sienta tranquilo/a sin crearle falsas expectativas. Atiende a sus clientes porque reconoce que los procesos judiciales causan mucha ansiedad.

    Es apasionada, pero siempre lógica y racional. Resuelve con la mayor premura que el sistema judicial le permita. Tiene buenas destrezas de comunicación, destrezas para llegar a acuerdos efectivos para sus clientes. Tiene que fijarse en todos los detalles, debe ser minuciosa y puede identificar cuando lo que parece un buen acuerdo, en efecto no lo es. No es arrogante, no es altanera pero es una guerrera de la justicia. Cree firmemente en lo que hace y lo logra.