Educación Jurídica - Responsabilidad Profesional

Same Same

Guillermo Rebollo-Gil nos envía esta columna/reflexión sobre un tema absolutamente necesario de discutir y que no debemos pasar por alto: los motivos y el acceso al estudio del Derecho, tema de relevancia no solo para la academia y la profesión sino para el país entero porque repercute directamente en su sistema de Justicia y en sus instituciones. Guillermo lanza el reto de pensar y dialogar sostenidamente -aunque incomode- ‘con genuino interés’ sobre los motivos de nuestra presencia en el mundo del Derecho. Aquí va: (pueden accederla también en su blog Empty lots).

Same Same

Cabe preguntarse qué hacer con el estudio del Derecho cuando la conversación gira alrededor de motivos y acceso. Cuando la intención es extender el alcance y con él, las posibilidades de determinado espacio académico para que “los mismos” no sean el todo (ni los muchos).

Los mismos, en este contexto, siendo aquellos/as para quienes la carrera en Derecho más que alternativa viable, es privilegio implícito de clase y por ende, decisión anti-crítica, casual. Lo cual explica porque tantos/as de mis compañeras/os comienzan y terminan su discurso del por qué estudiar Derecho con a) Porque la profesión paga (y/o papi me la paga), b) Porque no puedo ver sangre, c) Porque uno puede hacer lo que quiera con el grado y yo quiero vender casas/ indulgencias/ favores políticos, d) Porque mi padre es juez (personal favorite).

Estas razones son problemáticas no sólo por cuestiones morales, sino porque fallan en provocar un acercamiento a la disciplina que fomente discusiones rigurosas de la materia. Porque las mismas denotan el desinterés craso de quienes poseen tan libre acceso a los medios de conocimiento, que estos son vistos como ritos molestosos, inconvenientes a soportar para asumir el estatus y recibir los beneficios que otorga la profesión.

La pregunta por los motivos entonces aburre, confunde, o resulta impropia para estos futuros practicantes. No obstante, las aulas permanecen repletas con muchachas/os muy bien preparados académicamente sin manera de explicar su presencia allí con claridad, concentración o compromiso.

Hablo de mi por supuesto, y de otros/as. Y no pretendo hacer generalizaciones injustas. Para el que se pique y ya. Eso basta. Pero lo cierto es que procede picarse y discutir el tema con genuino interés y cuestionar nuestra presencia en la Escuela como parte de un diálogo sostenido y coherente sobre los motivos detrás del exceso de acceso para aquellos con tan tristes articulaciones del por qué..

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  • Ana Matanzo

    Me parece magnífico que se tire a la palestra esta reflexión. Después de todo es el pie forzado para el acercamiento crítico de muchos otros temas, desde la misión de la escuela, a qué tipo de abogados//as formamos y para qué propósitos. Dicho de otra forma, qué es primero, el huevo o la galiina.
    Me encantará leer los comentarios que esto genere.
    Te felicito Guillermo por ponernos a pensar.
    Ana Matanzo

  • Aníbal Núñez

    Se hace un poco tarde así que intentaré ser lo más sucinto posible, mis disculpas adelantadas. El problema que plantéa Rebollo es en cierta medida cierto. Muchos estudiantes carecemos de sustancia cuando se trata de por qué estudiamos derecho, sin embargo no creo que falten las discusiones rigurosas de la materia. He tenido la dicha de presenciar (y hasta en video la tengo) una ardiente y reciente discusión sobre el interdicto posesorio entre dos de mis compañeros una tarde cualquiera en el jardín de la escuela, por ejemplo. Además, dice Rebollo que no hace generalizaciones injustas y creo que dice la verdad, no obstante es díficil no sentirse aludido, o picado, por los argumentos expuestos. Personalmente creo que: a) la profesión no paga como algunos creen (y tampoco me la pagan); b) no me molesta la sangre, pero ser médico c)es la mayor tela da para cortar pues puede ser bueno que la gente vea al derecho como una herramienta esencial para ejercer otras funciones; y d)mi papá no es juez así que tampoco. En fin, estoy de acuerdo en cierta medida con Rebollo, en que lo que subyace este problema es el sistema completo académico que requiere un BA, buen inglés y hasta matemáticas (para salir bien en el PAEG) para estudiar derecho y todo esto es ajeno o extraño para muchos y muchas puertorriqueñas. También, muchas personas que pueden estar genuinamente llamadas a la vocación jurídica no pueden hacer un BA para luego hacer un JD por limitaciones económicas, entre otras (sacando cuentas, convertirse en abogado en PR cuesta un mínimo de 17,000+gastos, libros, etc., a través de 7 años de estudio). No obstante no se le debe restar méritos a las intenciones individuales del presente, cualesquiera que sean, pues existen particularidades que desconocemos o personalidades tímidas que no se dejan oir pero seguramente cargan fuertes convicciones, entre otras. Tampoco eliminemos la posibilidad de que sea la escuela quien estimule el pensamiento y eventualmente el diálogo del por qué ser abogado, creo que si no es así que nos devuelvan los 2 créditos de Profesión Jurídica. Buenas noches y te felicito Rebollo, admiro la forma en que escribes.

  • Aníbal Núñez

    corrección…b)pero ser médico como alternativa a ser abogado nunca me hizo sentido…

  • Michelle

    Aníbal,me parece que traes un punto excelente que no derrota la observación/crítica de Rebollo: la posibilidad de que sea la Escuela quien estimule el pensamiento y el diálogo de por qué ser abogado/a. Comparto completamente la inquietud de quiénes son/somos las personas que estamos en la Escuela de Derecho de la UPI y por qué estamos aquí. ¿Qué nos trajo aquí? ¿Para dónde vamos? ¿Comprendemos realmente lo que nuestros actos van a significar en el futuro de PR? ¿Entendemos las repercusiones de las pequeñas decisiones que tomamos? ¿Es el Derecho algo que queremos hacer o es que esta disciplina nos hace a nosotros/as? ¿Es este el campo donde debemos/queremos/podemos estar?

    Sin embargo, no creo que sea suficiente el curso de Profesión Jurídica. Me parece que la Escuela puede y debe ser más activa en promover este tipo de cuestionamiento. Que estudiar Derecho no se limita al Derecho actual. Que el cambio no es sólo posible, sino que parte del desarrollo social. Que podemos no estar de acuerdo con alguna de las Reglas de Procedimiento Civil, con las estipulaciones del Código Civil, con las demandas frívolas del Derecho Extracontractual. Que porque algo no venga en la reválida, no quiere decir que no sea importante, y que, incluso, puede serlo más aun. Que un compañero/a que hace muchas preguntas en clase no es un inconveniente, es una oportunidad.

    Resumiendo, creo que debemos sustituir la pregunta de ¿cómo llegamos a la Escuela de Derecho? a ¿cómo promovemos un análisis crítico del Derecho y de ese grupo profesional al que aspiramos?

  • Mariana

    Primero que nada quiero felicitar a Rebollo por abrir un espacio para la discusión, estoy convencida que es una muy necesaria. También felicitar a Aníbal por su intervención, tienes razón, hay mucha gente (la mayoría) que no conocemos, y menos aún sabemos sus motivaciones (que pueden ser muchas y muy variadas). Como dice el dicho, “caras vemos, corazones no sabemos”.
    Sin embargo me parece, que a través de unas preguntas que (nos) pueden tocar a muchos, lo que Guillermo pretende es algo mucho más profundo que las tres razones que da para estudiar Derecho. Me sentí interpelada con su reflexión, al igual que seguramente se sintieron muchos que no comentan aquí. “Hey!, Ud. sí Ud. el de las convicciones dudosas! Sí, a Ud. le hablo”, porque en definitiva eso es lo que Guillermo está haciendo, hablar… A quien le caiga el sombrero, que se lo ponga. Bienvenido el dedo molesto que nos empuja el hombro y frente al cual debemos reaccionar, entiendo que es lo que busca la reflexión: la reacción.
    Y de eso se trata, de reflexionar y debatir sobre los motivos que nos trajeron a la Escuela, pero también los que van a guiar nuestro paso por ella y por la profesión. No creo que Guillermo esté pensando que en la Escuela faltan discusiones sobre las figuras jurídicas, esas se dan todo el tiempo y a montón, me parece que Rebollo llama a otra discusión, una que es más seria, profunda y relevante, una que trasciende las paredes de la institución y de nuestros lugares de encuentro… ¿Por qué? Porque todo saber es poder, y como tal susceptible de cambiar el exterior (y el interior) o de mantener el status quo… Me parece que Guillermo busca inquirir en nuestro rol no sólo como abogados sino como agentes de cambio (o no) y para eso hay que tener los por qué claros. De nuevo, bienvenidos sean los malos ratos, las incomodidades y hasta los enojos, porque ellos despertarán la incómoda pregunta sobre por qué estamos aquí, y aunque más no sea en la comodidad de nuestra interioridad, la reflexión. Gracias Guillermo.

  • El distinguido compañero Rebollo sufre de lo que la mayoría de los estudiantes de primer año de Derecho sufrimos al iniciar nuestros estudios: un descontento y ansiedad primigenios con el mundo de los abogados; un encuentro del tercer tipo con la barbarie de los que estudian por el puesto del futuro. Estoy de acuerdo con algunos de los merecidos cuestionamientos que hace la pluma de Rebollo en temas incómodos del estudio y de la profesión. Hay que profundizar por qué accedimos al Derecho y en ese proceso, ciertamente veremos que todos tenemos una conjugación de motivos elogiables con intereses personales.

    La crítica empieza bien cuando parte de los motivos y razones que perpetúan ciertas claques de abogados que no aportan nada nuevo a la profesión, pero comienza a viciarse cuando esboza fórmulas idealistas y estereotipadas que por momentos pareciera confundir a los estudiantes por Padawans (disculpen la referencia a Star Wars) naturalmente iluminados por la claridad, concentración y compromiso.

    Cada cual tiene sus motivos y razones para estudiar Derecho y eso no va a cambiar con un ajuste (ciertamente necesario) en el acceso de la educación del Derecho. No todos tenemos las mismas aspiraciones y de todas las carreras, la menos que nos debe exigir a comportarnos o pensar de una ‘SameSame’ manera es, precisamente, la nuestra. Allá los que quieran seguir con el bufetito de papi y cía. Muchos otros se van a volar chiringas al Morro para escapar de la monotonía. A todos, de seguro, les irá más o menos bien.

    El descontento va a continuar y hasta a aumentar mientras los años pasen, pero también el aprendizaje en cosas mucho más importantes –como menciona Michelle– que el interdicto posesorio o las materias para la reválida. Hay veces que hay que sacrificarse para obtener las cosas que uno quiere (ser juez, cronista, actor o malabarista). No hay, pues, nada malo en ver al Derecho con ojos utilitaristas.

  • Quiero decir que no es casual que la única universidad pública del país sea el espacio académico de preferencia para tantos de nosotros educados en colegios y universidades privadas en la isla y en el exterior; para tantas de nosotras cuyo concepto de casa/comunidad/país/nación depende en su totalidad de una política de exclusión evolutiva, fraguada entre curas y monjas, y guardias privados, en casa clubs y resorts y apartamentos chulísimos de estudiante en marvellous college campuses; para tantos de nosotros cuyo contacto previo con la principal universidad de país es cero (as in el grado de diversidad racial en la Escuela).

    Quiero decir que no es casual ver tanto Ignaciano junto (¿dónde estará mi sortija?); tanta urba cerrada (represent!); tanto hijo de abogado, vecino de abogado, apellido de abogado requeteconocido aquí (¡cómo no!) entre los hijos de sus amigos (de mi familia somos dos).

    No es casual, ni inocente, ni difícil de percibir, ni justo.

    Quiero decir que la Escuela no supone tener la misma composición del Caparra. Que el Derecho—en su versión mas evolucionada—es un diálogo creciente, sin riesgo de sobrepoblación, hacinamiento. Que el Derecho, como toda ficción, gira en torno a sus posibilidades de romper con esos paradigmas fáciles, hartamente conocidos para sustituirlos con casas de brincos hacia una visión más rica, abierta, compleja (y problematizante) de la casa, la comunidad, el país y la nación.

    Quiero decir que no hay manera de brincarle por encima a la cuestión de clase.

  • Me alegra que hayas revuelto tu texto original. Estoy de acuerdo con tus observaciones (cómo no estarlo si es más que real y evidente!).

    Hay que entrarle al derecho desde múltiples perspectivas y eso no se ve que está ocurriendo ampliamente aquí. Es algo que va mucho más allá de las motivaciones ‘buenas’ o ‘malas’ de cada uno (quizás, precisamente, es la falta de ellas). Es lo que Caparra, los suburbios, y el nombre de familia (aunque, al parecer, hay sus excepciones) representa: la inmovilidad, la claque, el anclaje en la zona eterna del comfort. La clase que se protege a sí misma es poderosa por lo que hay que construir alternativas robustas, que nazcan del individuo en contacto con la educación y la experiencia. Alternativas que se deben cultivar con el auspicio de una red que muy bien podría seguir fomentando la misma Escuela como el compañero Aníbal mencionó en su comentario, pero también que se pueda dar en otros lados, tanto físicos como espirituales y, por qué no, virtuales.

  • Aníbal Núñez

    Quiero antes que todo alardear las habilidades vernaculares de los comentaristas y de Guillermo, a las cuales solo puedo aspirar a algún día poseer. Aquí no sólo leo, pienso y me expreso, sino que también aprendo. Gracias Rebollo por exteriorizar el mensaje subyacente de tu escrito y es muy sensato de tu parte. Es completamente cierto que en la academia jurídica en Puerto Rico, el principal centro docente legal está repleto de personas con un mismo trasfondo social. Sin embargo, el punto que quise expresar no fue únicamente el que la escuela tenga un papel aun más protagónico en la formación de agentes de cambio social y tampoco que las discusiones sobre temas legales sobren en nuestros pasillos pues esos fueron más que ejemplos; mi argumento se refiere a que a pesar de que la composición es un tanto homogénea, no creo que esta homogeneidad conlleve un unlterior problema de desinterés por crear cambio social. Estoy de acuerdo que esta homogeneidad representa el craso elitismo que existe en nuestra comunidad jurídica y que a toda costa debe eliminarse. Debe haber una forma de continuar estudios gratuitos en Derecho para personas de escasos recursos que hayan completado estudios subgraduados en la UPR con necesidad económica y expediente sobresaliente, para comenzar. En fin, creo que los que están que son del Caparra son gente buena, con buenas intenciones pero que es muestra de la cuestión de clase que habla Rebollo. Es menester mencionar que no soy del Caparra, no soy de San Ignacio y estudie en Río Piedras! Gallitos!!

  • Guillermo

    El grupo social que conforma e informa mi identidad es también el responsable de sino el único, al menos mi más antiguo y visceral lenguaje amatorio; de mis formulas más instintivas para la ternura; de muchos de los valores y creencias a las que me aferro. Pero cuidado, esta línea argumentativa (if I choose to pursue it) es trampa, truco. Intenta conmoverlos y evadir el tema central y difícil de discusión forzando un punto común ilusorio; un punto apartado del contexto social que nos ocupa en estas reflexiones y comentarios. Hablar de todo aquello que es dominio de la personalidad es riesgoso, pues podemos perder de vista las circunstancias, los patrones de conducta, la política administrativa que determina en gran parte la manera en que todas nosotras como sujetos individuales interactuamos en la facultad.

    ¿A dónde voy con esto? Pues, que importa poco si los muchachos y muchachas que constituyen “los mismos” tienen buenas intenciones, o no; merecen estar en la Escuela, o no; son excelentes personas con la fuerza de voluntad y convicción necesarias para hacer que su carrera en Derecho trascienda los limites del interés personal, o no. Lo que importa—y lo que hay que cuestionar a mi entender—es cómo la Escuela promueve y mantiene un espacio (otro más) para que miembros de las clases dominantes busquen y encuentren su propósito/vocación/loquesea en un ambiente de acceso limitado para “esos otros grupos” que estos muchachos ni ven ni conocen ni entienden porque su cotidianidad colectiva ha sido estructurada de tal manera para que no coincidan, o en caso de hacerlo, para que dichos encuentros no amenacen con desestabilizar el imaginario social de estas muchachas: su nociones de buen gusto, de decencia y justicia, de lo que se merecen, etc.

    Hay que preguntarnos exactamente cómo se supone que muchachos como yo (Caparra + San Ignacio + Universidad Afuera = Blanquito), con las mejores intenciones del mundo (bien a los 21, bien a los 30), adquieran la conciencia social necesaria para comprometerse con proyectos, políticas, y/o planes de vida progre orientados hacia el bien común, cuando la composición de la escuela no es reflejo de esa comunidad mayor. Es decir, ¿cómo educar fomentando la solidaridad con “esos grupos otros” cuando permanecen fuera de vista?

    No sé pero al menos a mi se me hace difícil ver como alguien puede abogar vigorosamente por la causa de un tercero, cuando tanto de su personalidad—ese lenguaje amatorio, esos valores, creencias—han sido posibles mediante la completa invisibilidad de ese tercero. Si el Derecho en parte trata de qué grupos, qué intereses, qué bienes son los que cuentan, los que merecen protección, cómo se supone que aquellas como yo protejan los derechos de quienes nunca han contado como sujetos en sus vidas, a tal nivel que no sé ni cómo interactuar con ellos; cómo entablar un lenguaje amatorio común; cómo reformular la ternura.

  • Myrta

    Me estoy disfrutando muchísimo toda esta discusión (más que eso, estoy bastante conmovida). Yo estudié en colegio privado con monjas (área metro) e hice mi bachillerato en Estados Unidos. Luego estudié Derecho en la UPR y en el 2002 regresé como profesora. Mi tiempo en la Escuela estuvo en gran medida ocupado por estos temas. Fue un reto enseñar los cursos de Derecho y Pobreza, La Profesión Jurídica y la sección de desarrollo comunitario de la Clínica. La interrogante contenida en tu última oración, Guillermo, era la pregunta clave para mí, la que me hacía como profesora todos los días…para tratar de impactar a los y las estudiantes…todavía no sé la respuesta, pero sigo tratando de encontrarla.

    Aquí les envío algo que pude compartir con estudiantes de Derecho de las cuatro escuelas de Puerto Rico.

    23 de septiembre de 2005

    Agradezco al cuerpo rector de la ANED el honor de haberme invitado a dirigirme a ustedes esta noche. Quiero felicitar a todo el grupo aquí reunido por su iniciación en la Asociación Nacional de Estudiantes de Derecho de Puerto Rico. Se me ha pedido una reflexión. Puesto que las palabras son las herramientas principales de trabajo de los abogados y abogadas, acudí al diccionario para buscar una definición del término: “Reflexión: pensar atenta y detenidamente sobre algo”.

    Les propongo que pensemos atenta y detenidamente sobre el concepto de la empatía. Mi fiel amigo, el diccionario, me define la empatía como: “La capacidad de comprender, estar al tanto de, ser sensible a y vicariamente experimentar los sentimientos, pensamientos y la experiencia de otra persona.” ¿Por qué pienso que merece la pena reflexionar sobre la empatía? Porque si lográramos tener más empatía hacia las demás personas tal vez no estaríamos confrontando la crisis social que vivimos actualmente. Juzgamos a todo el mundo a base de nuestra propia experiencia, desde nuestra propia burbuja…sin hacer el más mínimo esfuerzo por ponernos en la posición del otro o la otra.

    Estamos viviendo tiempos difíciles. Como comentaba esta semana el decano de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico en una columna publicada en el periódico El Nuevo Día, la tragedia generada por el paso del huracán Katrina y la discusión en Puerto Rico sobre la crisis presupuestaria han destapado las grandes desigualdades socio económicas existentes en Puerto Rico y los Estados Unidos. Cito las palabras del Decano Efrén Rivera Ramos: “En el caso de Puerto Rico ha quedado claro que las crisis fiscales descargan su peso mayor contra los sectores más pobres. El intento de identificar soluciones, además, ha sacado a flote las actitudes insolidarias de numerosos integrantes de clases pudientes.”

    La falta de solidaridad…En innumerables ocasiones he escuchado comentarios de estudiantes que provienen de clase media, clase media alta o clase alta como el siguiente: “Profesora, si en Lloréns Torres y Manuel A. Pérez viven mejor que en casa: tienen tremendos carros, televisores y hasta Direct TV”….Me pregunto si esos estudiantes estarían dispuestos a mudarse aunque sea un mes a uno de nuestros residenciales públicos…a cambiar su vida por el “tremendo carro” y el Direct TV de Lloréns. Estas actitudes son alarmantes. No tenemos conciencia de clase. La clase media se queja de los pobres. La clase alta también se queja de los pobres. Tengo estudiantes que no se consideran de privilegio porque son de clase media o clase alta y sostienen que trabajaron mucho para llegar a la Escuela de Derecho…en ocasiones como un escudo para defenderse de planteamientos sobre su responsabilidad social hacia nuestro país. Sienten que en efecto llegaron a la Escuela de Derecho exclusivamente por sus propios méritos. No aceptan que el no haber nacido en un residencial público o en una comunidad especial les confiere de por sí un privilegio socio económico. Como dice Rubén Blades: “El que está adelante, casi nunca mira atrás” y añado yo: miramos hacia arriba y nunca hacia abajo en la escala social.

    Actualmente el factor que más determina el que un estudiante pueda estudiar Derecho en Puerto Rico es la clase socio económica en que nació. En mi grupo de 55 estudiantes de primer año sólo tengo 6 estudiantes de escuelas públicas.

    Me preguntan: “Profesora, ¿qué quiere que haga, que me sienta culpable por mi privilegio?”…No es cuestión de sentirse culpable. Es cuestión de que reconozcamos la situación de privilegio económico de muchos de nosotros y nosotras y actuemos utilizando ese privilegio para echar para delante nuestro país. Aquí recurro a un cita de una película de Hollywood : “se espera mucho de la persona a quien mucho se le ha dado”. A todos nos conviene vivir en un país con menos desigualdades. Las desigualdades generan violencia y la violencia no nos deja vivir en paz.

    Ustedes, futuros abogados y abogadas de Puerto Rico, pueden contribuir mucho a nuestro país. Espero que tomen en serio el concepto de la empatía y hagan un esfuerzo por desarrollar la capacidad de comprender, estar al tanto de y ser sensibles a los sentimientos, pensamientos y la experiencia de otras personas, particularmente de nuestros y nuestras compatriotas pertenecientes a los sectores menos pudientes.

    Acudí nuevamente al diccionario a buscar la palabra prejuicio: “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, de algo que se conoce mal”…de algo que se conoce mal…entonces, podemos remediar estas actitudes con más información, con leer para informarnos de las desigualdades existentes y de sus causas, con visitar y hablar con personas provenientes de estos sectores…y con practicar más la empatía…

    Si entendemos que el Derecho consiste de normas de convivencia social creadas por los seres humanos y, como los seres humanos, están plagadas de imperfecciones y contradicciones…ayudemos a abrir espacios de democracia participativa para que distintos sectores de nuestra sociedad puedan participar en la creación y discusión de esas normas. Busquemos cambiar aquellas normas de convivencia social que se prestan para sostener las terribles desigualdades socio económicas que tenemos en Puerto Rico que son en gran medida la causa de la crisis social que estamos viviendo y luchemos por que se sostengan aquellas normas que ya de alguna manera han abierto espacios y protegen a los sectores menos privilegiados económicamente de nuestra sociedad.

    Vivamos con empatía y trabajemos por que el Derecho haga parte de sí este concepto.

    ¡Muchas gracias y buenas noches!

  • Isamaris

    Con el permiso de tan elocuentes personajes quisiera expresar mi asombro por tanta rebuscada palabra. (Lo cual genuinamente me encantó leer porque esta muy interesante) Yo hablo mucho mas simple. Para traducir un poco la preocupación de la discusión, el problema es, como los abogados de antes, de ahora, y de mañana, pueden defender algo que no conocen?

    Yo no creo en ir a la universidad para convertirse en un empleado mas. Mi motivación es puro amor al conocimiento. Soy una de muchas personas en el sistema UPR que estudian gracias a que sus padres son empleados -de ninguna importancia, en mi caso- de la universidad. Si no fuera por eso me imagino que la beca me ayudaría. El problema surge si se aspira a un nivel graduado de educación, donde ya no hay becas. Soy la primera persona en mi familia en obtener un grado universitario, de lo cual pueden deducir que los recursos – y en parte el interés de algunos – no son muchos. De modo que unicamente solicité en la Escuela de Derecho de la UPR por no poder pagar ninguna otra. Aqui estoy. El propósito de este trasfondo es que entiendan mejor una discusión de este mismo tema ocurrida en una clase de Profesión Juríca de una excelente profesora que lamentablemente y por causas que no vienen al caso, ya no esta en la Escuela.

    El grupo de profesión juridíca visitó el Tribunal Federal y se nos permitió presenciar como un juez dictaba sentencia sobre un acusado de vender drogas en un esquema “monstruoso” de narcotráfico. Por tener algunos agravantes el tiempo en prisión era de un mínimo de 6 años a un máximo de 10. La defensa y la fiscal llegaron al acuerdo de 6 años. El juez expresó que esos acuerdos no lo obligaban y que según su mejor criterio el individuo merecía los 10 años. El grupo de estudiantes pareció no inmutarse por las expresiones del juez. La fiscal, para mi sorpresa, comenzó a defender al individuo vestido de anaranjado diciendo que él no era nadie importante en la susodicha organización de narcotraficantes, era un desafortunado individuo huérfano cuyas circunstancias de vida no le habían permitido desarrollarse como un ser humano productivo por lo cual ningún beneficio podría obtener de tan extensa reclusión. El juez no se apiadó de la triste historia y le impuso los 10 años. Los estudiantes, como si salieran del cine, caminaron de regreso a sus vehículos y se marcharon.

    En el salón de clases, la profesora pregunta las opiniones de los estudiantes sobre el caso. Las expresiones fueron diversas. Algunos ejemplos que recuerdo eran de este tipo: 1. “esas personas salen y entran de las carceles muchas veces”, 2. “ellos cuando salen, como no saben que hacer, buscan la manera de regresar”, 3. “algunos se acostumbran tanto que no quieren salir”, 4. “me parece justo porque se mantiene fuera de la calle y no le vende drogas a niños”, 5. mi mamá trabajó en una carcel de (X) y me dice que a ellos no les interesa rehablitarse, asi que los deberian dejar mas tiempo, 6. despues de toda una vida de delincuente no creo que 10 años sean suficientes para rehabilitarlos, 7. es que allí tienen cama, ropa y comida, no les hace falta nada… etc, etc, etc.

    Yo, y dos o tres estudiantes más en un grupo como de 40, quedamos casi muertos por todos los comentarios. La profesora decidió realizar una pequeña demostración- “levanten las manos los que estudiaron en escuelas públicas”… cuatro. “De donde son esas escuelas?”… vale decir que ninguna era del área metropolitana. El resto posiblemente eran compañeros de estudio en Guaynabo. Yo tomé la palabra y expresé mi profunda decepción. Después de ese día, sé que muchos estudiantes comprendieron el “por qué” estaban en la Escuela y muchos otros se reafirmaron en “para qué” estaban allí.

    Yo me cuestioné – y les cuestioné a ellos- que como era posible que un salón lleno de futuros abogados se mantuviese indiferente ante la realidad de una gran parte de la población… Como se cumple la aspiración a un mayor acceso a la justicia, cuando los que representan LA JUSTICIA, no estan interesados en defender precisamente a los que carecen de ella… La homogénea composición del estudiantado no es una casualidad. Esta solo se justifica como un mecanismo de autoprotección que utiliza el sistema para reproducirse y garantizar la continuidad de un sector minoritario en las esferas de poder del país. Por eso no es de extrañar que en las firmas de abogados al igual que en la escuela, los apellidos impronunciables sean la norma y no la excepción. Las experiencias de vida de algunos, no todos, de estos abogados no siembra en ellos una verdadera inquietud de ser instrumentos de cambio – porqué querrían cambiar un sistema que les beneficia – ¿verdad que no hace sentido? La escuela es un espacio de discusión intelectual cuando debería ser el espacio donde las ideas se convierten en acciones directas que no solo promuevan el cambio, sino que lo lleven a cabo.

    Disculpen lo extenso del escrito, esto es lo último. Yo estoy de acuerdo en casi todo lo que expuso Guillermo y lo comprendo pues mi esposo es un ignaciano – becado – pero ignaciano. No creo que sea necesario comenzar a plantear algo que es de conocimiento general – la elite controla el ambiente legal- ellos ya lo saben. Lo necesario, pero mas dificil, es lograr la aceptación del problema, para entonces cambiar el enfoque. Desde que entregan el paquete de información para la admisión a Derecho, discriminan. Contra el que no tiene dinero para pagar los exámenes, el que no sabe inglés para entenderlos, con el horario de lo diurnos, que expresamente indican que tiene el propósito de que no trabajen – presumen que papi/mami pagan ó estarás pagando préstamos el resto de tu vida. Después de todo ese proceso comienza el estudiante a internalizar el sistema y cuando llega la feria de empleo, solo hay un pensamiento dividido como en cuatro o cinco… McConell, Goldman, Pietrantoni, Fiddler y O’Neill.

  • Alejandro Suárez Vincenty

    Aunque imposible tarea debemos esforzarnos por desvestirnos de individualismo. Vivimos en sociedad por cuanto es conclusión inescapable que nuestros logros y posiciones están ligados a la interacción que implica dicha forma de convivencia (el “self made man” es un mito). En algunos casos mas evidente que en otros. La propia existencia de la profesión se debe a la convivencia en sociedad. Entonces ni hablar de los que hasta aquí hemos llegado.
    Desde esta mirada se facilita comprender el llamado a preguntarnos el por qué y el para qué de Rebollo. Según lo entiendo el mensaje es el siguiente: “no culpables pero si responsables”. No somos culpables de haber nacido en una sociedad de profunda desigualdad. No obstante, como producto de la misma es nuestro deber y responsabilidad utilizar nuestra posición privilegiada para cuestionarla y cambiarla.

  • Mariana

    Quisiera volver sobre el cuarteto casa (cerrada)/Comunidad (cerrada)/País (no comments)/ Nación (postmortem), parece ser una matriushka que acaba en la observación de Rebollo: “same same”. Claro, esa endogamia casi incestuosa, preocupa. Las mismas caras, los mismos nombres, pero también las mismas subjetividades, porque quien no tiene ni la cara ni el nombre construye su yo en relación a aquel otro que sí tiene la cara y sí tiene el nombre (nada personal). Entonces el cuarteto empieza a inquietar e invita a ser pensado (no sólo en la universidad, sino también a nivel social). Nos relacionamos con los hijos de los amigos de la familia (si no son de la familia, por lo menos nuestros padres saben quienes son), que pertenecen a la misma comunidad cerrada y que seguramente no son representativos de la composición del país. Claro, luego se reproduce en a nivel nacional en los puesto de poder. De pronto aparece cualquiera de nosotros abogando por los derechos de quienes, como dice Guillermo, no conocemos, de quienes jamás formaron parte de nuestra identidad, somos los más progres levantando la bandera de la comunidad LGTBQ, la de los pobres, las mujeres, los marginados, entre otros. Permítanme robarme una cita de Rosi Braidotti que escuché recientemente de la boca de la profesora Madeline Roman, “No te pronuncies sobre mi naturaleza, no me quites el sol”. Con relación a ese otro semi-visible o visualizado casualmente (el sujeto del discurso progre), el problema es doble, no sólo no accede a los puestos de poder sino que desde el poder no se accede a ese otro…
    Sobre el tema de la empatía que Myrta trae, me gustaría destacar que ésta se da en relación a una actitud hacia otro. Ahora, ese otro, sujeto de la empatía, es un otro con el cual me identifico, otro que está ahí y reconozco. El problema surge cuando ese otro está completamente invisibilizado, no es el otro que está fuera y frente al cual me subjetivizo, ese otro del cual habla Rebollo, no está… Como él señala, son otredades que ni siquiera coinciden y en la contingencia de así hacerlo, no es más que eso: una coincidencia. Entonces me pregunto si esto se puede reducir sólo a pedir empatía o si debemos, en cambio, plantearnos la construcción de nuevas categorías que permitan dar cuenta del mundo en la contingencia de su multiplicidad. Y tal vez el problema sea ese, que a manera muy moderna (no se nos puede culpar, pero tampoco exculparnos) , nos movemos siempre dentro de las categorías clasificatorias que tenemos a mano y desde allí pregonamos discursos de igualdad y justicia social. Me parece, que las narrativas que tenemos ya no nos “cuadran” y lo que urge es sentarnos a pensar… No a redefinir lo que tenemos, sino a construir unas nuevas…
    En cuanto al Derecho como norma de convivencia, difiero con Myrta. No puedo pensar el Derecho como “normas de convivencia”, lo pienso más bien como un significante del Estado liberal para producir el discurso de la norma, del sujeto normativizado por el poder… Pero como decía Foucault, allá donde hay poder hay resistencia… Tal vez, deberíamos empezar a pensarnos como esa resistencia, encaminada en la búsqueda de nuevas categorías para pensar… Por eso, y como toda construcción comienza por el lenguaje, me parece buenísima la propuesta de Guillermo: abandonemos la violencia y construyamos desde un nuevo lenguaje, construyamos desde la ternura…

  • Myrta

    Gracias por hacerme pensar, Mariana. Entiendo que puedan sonar violentas mis palabras a la ANED. La intención era tratar de jamaquear en poco tiempo a un auditorio lleno de estudiantes de Derecho.

    He mezclado discursos modernos y posmodernos. Me agarro de la “igualdad” pero también de la “participación”, la “inclusión”… Como teóricos me gustan mucho Boaventura De Sousa Santos y Duncan Kennedy. Este último se define como “leftist m/pm”: “izquierdista moderno/posmoderno”.

    Como profesora, yo trataba de hacer visibles a las personas de escasos recursos económicos (asunto problemático porque en las comunidades también hay subgrupos que son a su vez invisibilizados). Por ejemplo, en la clase de Derecho y Pobreza visitábamos dos comunidades de escasos recursos económicos. Además, teníamos un conversatorio en la clase con dos líderes de dichas comunidades. Recurrí mucho a la proyección de documentales. El último semestre de Derecho y Pobreza proyectamos ocho.

    Comenzábamos la clase con un ejercicio en que los y las estudiantes debían hacerle un presupuesto mensual a una madre soltera con dos hijos menores de edad. La madre trabajaba fuera del hogar a tiempo completo y ganaba el salario mínimo. Luego, veíamos un documental sobre desarrollo económico y pobreza en Puerto Rico. Y leíamos: estadísticas sobre la pobreza en Puerto Rico, estudios sociológicos…Le dedicábamos una tercera parte del curso al tema de la pobreza, antes de poder discutir los temas de “acceso a la justicia” (con lo problemático que es el término), vivienda, salud, educación y el sistema de bienestar social (término que también resulta problemático).

    Todavía sigo pensando sobre estos temas…cuestionándome…buscando contestaciones…

    “La Profesión Jurídica” era un reto mayor. La clase en sí no se prestaba para discutir ampliamente el tema de la pobreza en Puerto Rico. Sin embargo, tratábamos el tema de la falta de representación legal de las personas de escasos recursos económicos.

    Muchas veces me dio la impresión de que los y las estudiantes de fuera del área metro eran más sensibles a estos cuestionamientos precisamente porque su cotidianidad estaba estructurada de una manera distinta…que les permitía compartir más con personas de otras clases sociales. Y entonces nos poníamos a discutir la importancia de tener espacios de integración y entrábamos al tema de la planificación urbana: el problema de los suburbios…de no tener un buen sistema de transportación pública, de la crisis de las escuelas públicas en el área metro, de la falta de espacios públicos…

    Y entiendo…entiendo que muchos y muchas estudiantes vienen de urbanizaciones cerradas, de colegios de élite…de universidades en el extranjero…que en Puerto Rico van de Guaynabo, a la Escuela de Derecho, a Condado, Viejo San Juan, Isla Verde y Plaza Las Américas…lo entiendo. Pero a veces pienso que no es tan difícil…que es cuestión de salirse de los sitios habituales, cotidianos…y aventurarse a ir a otros lugares…y hablar con otras personas…y claro, también de estudiar, de leer sobre estos temas…pero la apertura tiene que estar ahí…de querer aprender, de querer conocer…Eso es lo que me encanta de la reflexión de Guillermo.

    Otra interrogante es si resulta de más urgencia que en una Escuela de Derecho nos hagamos este cuestionamiento. ¿No pasa lo mismo en la Escuela de Medicina, por ejemplo? ¿Qué efecto tiene en Puerto Rico el hecho de que los sectores menos pudientes no estén representados adecuadamente en sus escuelas de Derecho? Uno de esos efectos es que las normas, y su interpretación, en gran medida respondan solamente a los intereses de los sectores de más recursos económicos…por eso mi insistencia en la inclusión…en la democracia participativa…pero también con la esperanza de que del diálogo florezca “la justicia”…y ahí sí que tenemos un concepto problemático. Hemos visto a los sectores de derecha (en términos sociales) organizarse (pensemos en los sectores religiosos fundamentalistas) y utilizar el discurso de la “inclusión”, de la participación…Por eso pienso que la “igualdad”, con lo problemática que es, todavía es muy útil en las luchas políticas.

    En cuanto a las luchas políticas de izquierda o progresistas, uno de los retos, entonces, es cómo construir, por momentos, una identidad en común, respetando las diferencias, que nos permita lograr cambios. Para esto tenemos que ser pragmáticos/as. Y tener claro que las luchas deben darse por esos otros grupos…que nosotros/as como abogados y abogadas somos “outsiders”, pero que podemos contribuir un saber particular que es uno de otros muchos saberes que son importantes en las luchas por el cambio social.

    Y, como dice Érika, seguimos…

  • Daniel Vázquez Díaz

    Yo también fui a San Ignacio y estudié en EEUU (nunca fui miembro del Caparra, pero creo que allí aprendí a nadar) y recuerdo como en mis interacciones sociales como niño en el ambiente escolar hubo siempre un “otro” un “esa gente”: concepto muy marcado entre los padres de quienes conmigo se educaron. Este concepto tenía muchos matices raciales y socioeconómicos, y de exaltación a las colonias española u estadounidense. Muchas veces, si en la escuela trataban de inculcar algún tipo de responsabilidad social o concepto de solidaridad los padres, de forma bastante obvia, le restaban credibilidad a esos maestros o a la administración. (Con los típicos comentarios: “comunistas, independentistas…”) (Por ejemplo, al hablar de la teología de la liberación y del compromiso político que caracteriza a la literatura hispanoamericana, por dar dos ejemplos.) Y no duden que los padres que así actuaban solían ser gente muy influyente: promientes abogados, empresarios, politicos… Claro había de todo, pero esos eran los más influyentes.

    En bachillerato cuando venía de vacaciones a PR de EEUU, me sentía como un sin patria porque no conocía a mi propío país (sin mencionar las veces que, estando aquí me preguntaban de qué país yo era, dejándome sin palabras). Y, sobre eso creo (sobre lo que escribió Myrta) que aunque uno sepa que hay otros y aunque uno quiera conocerlos no es fácil: Ir a los lugares, la presencia física nada garantiza. (Aparte que muchas veces uno sabe a donde ir ni con quién hablar.)

    Son por tanto importantes las organizaciones en Derecho u otros entes que permitan a aquellos con inquietudes lograr esos nexos con quienes no tuvieron las mismas oportunidades (y tal vez fuerzen a los que se tapan los ojos a sacarse las manos del frente). Cuando llegué a la UPR a Derecho quería conocer más gente que no fuera como yo. Y conocí muchos. Pero a muchos los conocía ya desde niño. Eso, en contraste con unos pocos que no habían tenido privilegios. Y que, venían de escuelas de fuera del área metro. (Por cierto, pregúntenle a los estudiantes de intercambio que piensan de Derecho en la UPR)

    Llevo dos años como abogado litigante en lo estatal y federal. Y, los problemas que Guillermo menciona (y que existen o empeoran en las otras escuelas de derecho del país) siguen y hasta empeoran luego de que la gente se gradúa, revalida y entra al “mundo real”. (Yo creo que muchos simplemente entran a un ambiente donde les es más fácil y más aceptado mostrar su original avaricia, y, por tanto, crean esta ficción del “mundo real”.) La profesión está repleta de gente buena y maravillosa en su entorno inmediato, pero que están convencidos de la maldad de todos esos “otros” que “andan por ahí” en nuestras calles, que “no quieren trabajar”, y “son unos vagos”. (Esto se entremezcla con justificaciones religiosas y a veces políticas)

    Muchos jamás han cogido una guagua, o no han visto que no todos viven en urbanizaciones con control de acceso. Y esto es en muchos contextos de la práctica del derecho. Este contraste con los otros los hace sentir que “brillan”. (También hay un asunto de autoestima entrelazado) Otra cosa que he notado es que la profesión está llena de abogad@s poco competentes y poco laboriosos a quienes les va muy bien, sólo por sus conexiones, porque papi/mami (a veces mami/papi sí era competente y laborios@), tenía un bufete, porque son panas de no se quién o porque consiguieron una iguala con un amigo de X que es familia. O por el apellido alemán/hungaro/europeo/extrañísimo. Es muy triste. Es toda una línea y la escuela de Derecho es sólo un eslabón. tchau.

  • Myrta

    En la Escuela de Derecho de la UPR se hicieron dos perfiles socio-económicos de los y las estudiantes de primer año, los de las clases que comenzaron a estudiar en el 2003 y 2004. Ambos perfiles mostraron que alrededor del 80% de los estudiantes venía de escuelas secundarias privadas y alrededor del 75% provenía del área metropolitana. En cuanto a haber hecho estudios de bachillerato en los Estados Unidos, el grupo representaba cerca de una cuarta parte de la clase de primer año.

    Yo hacía censos informales en mis cursos de La Profesión Jurídica y Derecho y Pobreza. De manera anónima, los y las estudiantes anotaban en una tarjeta si habían estudiado en escuela pública o privada y el pueblo de donde provenían. Especificaba que si se trataba de la UHS, University Gardens, CROEM o alguna escuela especializada, lo hicieran saber. Esas escuelas tienden a tener, según un reportaje que salió en El Nuevo Día hace unos años, una proporción mayor de estudiantes de clases socio económicas más altas. Luego, en las clases discutíamos los resultados de nuestro censo informal. Los datos eran similares a los obtenidos en los perfiles socio económicos que la Escuela había hecho.

    Otros datos interesantes son los del Recinto de Río Piedras, Departamento de Educación y el Censo. Estos se pueden obtener a través de la página http://www.tendenciaspr.com. El 85% de los y las estudiantes de escuela secundaria está matriculado en escuelas públicas. ¡Qué pocos/as hay en la Escuela!

    Fíjense en los edictos del Tribunal Supremo cada vez que un grupo nuevo de abogados y abogadas aprueba la reválida. Se publica un edicto en el periódico anunciándole a la ciudadanía el proceso ante la comisión de reputación. Los futuros/as abogados/as aparecen divididos/as por pueblo de procedencia. Es notable la desproporción entre el área metropolitana y los otros pueblos.

  • Guillermo

    Esto no tiene nada que ver…

    La ternura presupone una renuncia, (a veces breve, otras total) de parte de mis queridísimos niños mimados de elite a esas creencias, valores, patrones de conducta, lazos afectivos etc. que sumados son ellos o parte considerable de. Renuncias que vueltas rutina equivalen a traición (contra la casa, la tribu).

    Yo de ternura y traición sé muy poco; al menos en lo que concierne dinámicas de clase y cambio social. La crítica burlona, el sarcasmo se me hacen mucho más fáciles pues no requieren compromiso o convicción.

    Las palabras con C siempre figuran entre las más serias, sobre todo cuando las condiciones de vida de un grupo particular de personas, de un porcentaje mayor de personas en mi país no aparecen espectacularmente atroces en pantalla gigante, y por tanto no provocan en mi el deseo de mirarlos y sentir el pánico— por sentir algo— ante las posibilidades de miseria en un mundo más próximo al mío.

    Las palabras con C meten miedo cuando soy yo el responsable de acortar la distancia (¿la distancia del cariño, acaso?) entre mis posibilidades de ternura y yo; consciente de que los actos, para ser verdaderamente tiernos, requieren del destinatario la cortesía de existir y ocupar un espacio válido en el imaginario del colectivo al que pertenece el actor. Es decir, que mi obligación, en parte, es lograr que “esos otros” cuenten; aparezcan como sujetos activos en la ficción que mis queridísimos niños mimados de elite y yo armamos por medio de gestos, y señas, y claves de claque. (¿Habrá que quebrar eso que dice que existimos?)

    Las palabras con C, por tanto, las uso por temporadas. Cuaresma es un ejemplo: 1) No voy a tomar Pepsi-Cola 2) No voy a comer carne 3) No voy a dejar que se interponga una ideología perniciosa de clase al salir a la calle y pasear. Lo que quiere decir que paso la mayoría del tiempo atemorizado ante la posibilidad de que alguien me tome por hipócrita o blanquito buenas vibras sin fondo hondo para sus argumentos de smiley face sobre el bien común.

    Pero, entonces, en vez de tornar mi vista hacia al fondo y cultivarlo, he desarrollado toda un poética/política de la bancarrota, del sell out desde donde hablar con menos miedo, pues esa mirada cínica de niño mimado sin remedio no requiere la traición. Al contrario, adopta la renuencia a traicionar—y por ende a utilizar la ternura como instrumento de cambio—como el elemento definitivo, la característica primordial de una mirada jodona, slightly to the left, que nunca deja de ser parte y por tanto nunca sirve para mirarnos los mimados con una severidad transformadora, radical.

    Yo de ternura y traición conozco las historias tristes de otros. Comparto la fascinación de mi clase por los ejemplos célebres de quienes no contaban con ser alguien pero hicieron mucho dinero y ahora nos sentamos todos a la mesa. Sé lo que sé de cine y el cine sólo es capaz de provocar fugaces aproximaciones a la ternura, puesto que el mismo no busca la permanencia de sus situaciones e imágenes, sino su efecto inmediato.

    El blanquito, a pesar de tanto énfasis en la tradición, depende de la inmediatez y la memoria corta, para poder cambiar el tema de la guerra a la recesión al boat show, solemne y sin idea como siempre. En mi caso, dependo de la burla para llenarme de una integridad paliativa y sentirme moralmente superior al resto de mis compinches en la prángana.

  • Myrta

    A mí esto que escribiste no me pareció simplemente “cr[tica burlona” y sí me pareció que denota un poco de “traición” de tu parte…tal vez una “renuncia breve”: “No es casual, ni inocente, ni difícil de percibir, ni justo.”

    Y que siga la cr[tica burlona…yo soy fanática de las columnas de Rodríguez Casellas. Y eso de que detrás de la crítica no hay “convicción”…pues no sé…no me encaja…

    El hablar sobre o trabajar con el tema de la pobreza es complicado. Un@ nunca puede estar “bien”…si lo hace habiendo venido de clases socioeconómicas más bajas, un@ es un@ acomplejad@…tiene un “chip on the shoulder”…Si lo hace viniendo de una clase socioeconómica más alta, entonces un@ es atacada por todas las razones que mencionas… Creo que es importante cuestionarse por qué un@ hace lo que hace. Es bien difícil hablar de estos temas. A mí se me hizo difícil decidir escribir en este blog. Una cosa es hablar en un salón…y otra por el internet.

  • Guillermo

    Qué te digo sino que la crítica puede ser una gestión riesgosa; que dependiendo del espacio, contexto y hablante bien puede depender el trabajo, la salud y las posibilidades de quien comenta, se opone o se burla. Sólo que cuando el contexto es clase y raza, y la conve la armamos en esta Escuela, y soy yo quien habla de mis muchachos y muchachas de siempre, la crítica es lo más fácil para mi mientras aun me cobijen apellidos, y conecciones, y códigos aprendidos; mientras mi único rompimiento real con la casa y la tribu conste de libros chiquititos que conviene olvidar si carezco de un proyecto mayor del cual la crítica certera/necesaria es parte importante, no una totalidad; mientras yo mismo me permita (y se me permita) codearme tranquilo con mis muchachos y muchachas—todas de alguna manera consciente de que lo dicho es solamente eso, que Caparra cala más hondo—el que aquí habla, después de todo, es como todos y por ende, inofensivo. Eso.

  • La impresión que siempre he tenido es la siguiente: las personas que criticamos más el entorno opresivo/monótono/fácil/conformista/san patricense (à propos del über-chic St. Pat’s de hoy) en el que nos movemos venimos de esa misma clase/estructura/puesto. Los que más comentan, escriben, hablan, y bueno, gritan son también los privilegiados que se dan cuenta que las cosas no pueden seguir así. Pienso en toda la elite del PIP y hasta de los socialistas y hostosianos mismos, hasta en los líderes estudiantiles con nombres prominentes y proyectos ejemplares.

    ¿Dónde están las voces no privilegiadas que decimos representar? ¿Tan acalladas las tiene el “establishment”? ¿Tan asustadas? ¿O es que se cansaron de gritar?

    Me cuestiono todo esto porque a veces la historia de este país en particular parecería indicar que el pobre, el marginado elige a los mismos políticos que luego quieren acabar con los beneficios de los asalariados, o sacar a la Universidad de proyectos comunitarios y seguir con la privatización desmedida; son los que se escudan en los estrictos dogmas de la una religión con moral absolutista. En fin, que también hay una generosa porción de ignorancia de la parte que queremos ayudar que pareciera cancelar toda esta rica e estimulante discusión.

    Y pues, algunas veces pienso que nosotros somos los que tenemos un excedente de ternura, una ilusión de dejar atrás lo conocido y refrito y explorar, mientras que los desposeídos se refugian en su pequeña –y lamentable– zona de confort subestándard.

  • Myrta

    Te cuento, Luis, que en los seis años y medio que llevo trabajando en equipo con comunidades de escasos recursos económicos amenazadas de desalojo, estas comunidades han realizado manifestaciones frente a alcaldías, el Capitolio y La Fortaleza. Estuvimos cabildeando un proyecto de ley por un año y medio. Visitamos prácticamente todas las oficinas de los/as legisladores/as.

    La gente de Las Gladiolas, por dar otro ejemplo, ha celebrado muchas conferencias de prensa y manifestaciones en las que ha denunciado acciones del gobierno estatal. Recientemente un grupo de mujeres de la comunidad protestó frente a una oficina de correo en Hato Rey para llamar la atención a una situación en el complejo. ¡Imagínate lo difícil que es protestar para las familias de Las Gladiolas! Están en una situación de suma vulnerabilidad ya que son inquilinas del gobierno.

    ¡Claro que pienso que las comunidades de escasos recursos económicos deben alzar todavía más su voz! Pero no es fácil…Nosotros/as tenemos tiempo de sentarnos a escribir en la computadora, de leer…pero la madre soltera con tres hijos/as que tiene que subir 10 pisos con la compra porque el elevador del residencial no funciona…está por mucho más ocupada que todos/as nosotros/as…y el ebanista, padre de familia, que además es líder de su comunidad para evitar su desalojo…y ayuda a comunidades en otras partes de Puerto Rico…Ya te imaginarás…La gente queda atrapada en sus luchas cotidianas…y no queda tiempo para mucho más…a menos que la amenaza sea inmediata. Su vida diaria está llena de prácticas de sobrevivencia y resistencia.

    Te dejo, además, con esta cita, de la profesora Lucie White de la Escuela de Derecho de Harvard:

    “…the clients that are more subordinated never get the…lawyer’s attention. These are the people who feel cheated but have no clear sense of who is responsible, people who describe their suffering to outsiders as their lot in life, or people who distrust the ‘system’ and the remedial processes that it offers. Such people will not give the right answers when the well-meaning lawyer innocently asks, ‘What’s wrong?’.

    The lawyer then has three choices. She can work for more assimilated groups, those who can ask for help in terms that lawyers more readily understand. She can set her own priorities for social change, recruiting token clients to stand for the issues that her own political analysis has taught her to pursue. Or, finally, she can take on the dangerous project of listening carefully to the answers that at first seem ‘non-responsive’. She can work with those groups in a joint project of translating felt experience into understandings and actions that can increase their power.”

  • guillermo

    ¡Peligro! ¡Peligro! Can the overprivileged simply not speak for a minute?

    Uno de los elementos constitutivos del blanquito como grupo social es el privilegio de no tener que ser representativo de nada más allá de lo estrictamente humano y por ende de todo lo que en su momento se le antoje (i.e. gabinete de Fortuño; el L-2; Calle 13, si se quiere). ¿Cómo más explicar la idea de que ambas, dominación y resistencia, son propiedad semi-exclusiva de “hombres al servicio de los demás” hombres con cuartos de servicio para amas de llaves, babysitters, cortejas etc? Si bien es cierto que voy en Range a Claridad, y hago puños y levanto jebas con clásicas consignas socialistas, y le doy el half-hug a Willie de Cultura, también es cierto que eso no es indicativo de ninguna práctica generalizada de resistencia entre los de mi clase, y la historia del país, si mal no recuerdo, me da la razón (saludos cordiales a Jorge Seda, profe de historia de PR en grado once).

    Vamos. Lo crucial de tu comentario, Luís, es que ilustra el carácter cerrado de los círculos donde se callan, o se despiden, o se entierran estos temas con la excusa de que las llamadas masas (perdónalos, señor) no saben lo que hacen. Pregunto: St. Patrick’s disciples are whose representatives exactly? Las flores del Mall huelen idénticas todas y esa garantía es una belleza leve, trabajada por manos otras para el deleite exclusivo de sus herederos en ley. Es una ternura, dale, como lo manda la sangre y las clases de refinamiento. Rezan las consignas: ¡Para las turbas la jungla! En Caparra, al menos, sabemos que tenedor usar.

  • No es que las masas no saben lo que hacen es que no pueden saber ni controlar lo que hacen, viven enajenados como el blanquito que sabe que todo esta mal, pero le sigue facturando horas al Banco Popular. Lo que pasa es que a los pobres les cuesta más. Cómo es posible que bajo la administración de Aníbal hayan ido trabajadores a pedir que les espeten el IVU? Dónde están los obreros en los piquetes del MST, del MAS, del Frente, son siempre profesores (yep, bien blanquitos y con PhD’s) gritando las consignas?

    Hay luchas que se han originado en los sectores marginados que han logrado sus metas y hay muchos más que siguen contra viento y marea y no se cansan de luchar, como acertadamente nos relata Myrta. No cuestiono eso, ni la visión de esos líderes, cuestiono, como bien has mencionado, a la masa. Que hacer con esos otros conciudadanos nuestros que pretendemos nosotros, con el A/C de Derecho, poner toda junta en una masa desprotegida, víctima única de la barbarie de todos los blanquitos?

    Opto por no irme en viajes paternalistas para proclamar que nuestro deber es cuidarlos como nenes chiquitos y educarlos (a medias, como siempre han hecho los gobiernos cómplices de esta ínsula). No, no me sumo a eso. Nuestro deber es no enajenarlos, es no ponerles más trabas a su desarrollo, no copiar modelos ineficientes y darles acceso. A todo. Hacer y dejar hacer. Discusiones como ésta abonan a abrir el camino hacia ese objetivo, reconociendo que el problema no sólo es de los blanquitos (aunque nos llevemos la proporción más grande de responsabilidad) sino que es compartido.

    Al final, no hay apologías que valgan, que también hay pobres que le gritan terroristas a los estudiantes de Derecho de la UPR que van a dejar ponencias, que hay legisladores del partido en el poder que vivieron como la mayoría marginada y atentan contra el bolsillo de los más pequeños. Y que, por supuesto, hay abogados con muy buenas notas, con logros extraordinarios y metidos en La Fortaleza y el Capitalio que son los arquitectos de estos proyectos con el clásico punch-line del capitalismo empedernido: hagamos que se maten entre ellos mismos. Esa es la ignorancia y la maldad que se debe combatir, siendo o no el más traidor del mundo (o por lo menos de Caparra).

  • Myrta

    Me encantó el “twist” que hiciste de Spivak, Guillermo.

    Luis, tengo que comentar sobre lo último que escribiste…lo haré más tarde…pero quiero compartir esta noticia que salió en El Nuevo Día de ayer:

    Cabilderos de alta alcurnia
    Ex jueces asociados y federales en la lista del Senado

    El ex juez asociado del Tribunal Supremo, Baltasar Corrada del Río, aparece en el Registro de Cabilderos del Senado, como cabildero del bufete McConnell Valdés.
    Por Javier Colón Dávila / jcolon@elnuevodia.com
    Un verdadero equipo de ensueño, con amplio alcance a las esferas del poder, es con lo que cuentan los clientes del bufete de abogados McConnell Valdés para adelantar sus intereses en la Legislatura.
    El juez retirado del Tribunal Supremo, Baltasar Corrada del Río, y el ex juez federal Héctor Laffitte son dos de los nombres que saltan a la vista al repasar el listado de cabilderos autorizados para adelantar medidas de los clientes de McConnell Valdés, entre los que se encuentran Shell Chemical, Scientific Games, Miller Coors, Betterroads Asphalt, Coco Beach, Sears Roebuck y Oriental Bank and Trust.
    Otros cabilderos autorizados por el bufete son los ex secretarios de Hacienda Xenia Vélez y Juan Carlos Méndez, y el abogado Francisco Pavía, codirector de la campaña de Barack Obama en las primarias de Puerto Rico.

  • Myrta

    Se me quedó parte de la noticia:

    Todos estos nombres aparecen en el Registro de Cabilderos del Senado, una iniciativa del pasado presidente del Senado, Kenneth McClintock. Aunque la orden administrativa que lo creó no tiene poder de ley, dispone que para hacer trabajo de cabildeo en el cuerpo legislativo hay que registrarse.
    En el pasado, el secretario del Senado, Manuel Torres, ha reconocido que no hay consecuencia para aquellos que cabildean sin registrarse, por lo que apuntarse y revelar la identidad de los clientes se convierte en un ejercicio puramente voluntario.
    Otro nombre conocido en el registro es el de Hiram Morales Lugo, otrora director ejecutivo de la Oficina de Ética Gubernamental y presidente de la firma Legal Strategic and Development Services.
    Morales Lugo mantiene como cliente a la Asociación de Contratistas Generales de América, capítulo de Puerto Rico.
    Morales Lugo, también ex secretario de la Cámara de Representantes y asesor legislativo de la entonces presidenta de ese Cuerpo, Zaida Hernández, asesora a clientes en la redacción de ponencias y solicitud de participación en vistas públicas.
    “Básicamente, doy talleres de procesos legislativos y como hay reglamentos en Cámara y Senado de que cualquier contacto con una comisión que tenga que ver con el asesoramiento que le das a un cliente sobre aspectos legislativos, pues hay que estar registrado”, dijo Morales Lugo.
    En la lista de cabilderos también aparece la firma SDA Global, que saltó a la fama el año pasado a raíz de unos servicios que prestó a la firma la ahora primera dama Lucé Vela.
    En el registro aparece como cabildero a nombre de la empresa su presidente, Ramón Luis Lugo.

  • Michelle

    ¿A cuál masa cuestionas Luis? ¿A la que mantenemos acallada con medios de comunicación patrocinados por unos pocos en el poder? ¿A los/as que les enseñamos a conformarse con ser “lo que puedan ser”? ¿A los/as que les damos un mínimo de educación porque no tienen el dinero para ir al Colegio privado que tu fuiste? ¿Al/la que ha pasado la vida entera buscando cupones para alimentar a su familia? ¿Al/la que ha vivido la muerte de un ser querido por drogas para que lo enseñen tirado en el piso y después digan “está relacionado a drogas” que es lo mismo que “no vamos a hacer el más mínimo intento por buscar al culpable”? ¿A el/la que no tiene acceso a un hospital cuando está enfermo/a? ¿A quién buscas? ¿A quién cuestionas? ¿Tu quieres saber lo que el/ella piensa? Ve a sus foros. No los busques en los tuyos. Escucha los programas de radio del pueblo; coge la AMA y espera la hora que ellos/as tienen que esperar. Suda lo que ellos/as tienen que sudar para hacer cualquier cosa. Pasa un día, un sólo día en esos zapatos y después vienes a comentar desde la comodidad de tu casa en tu computadora personal sobre lo que ellos/as deberían o no deberían hacer.

    Si no te interesa lo que ellos/as piensan o pasan, no tengo problemas con eso. Es tu decisión, son tus gringolas y tú las escoges. Pero no los/as insultes. No me insultes. Tú no tienes idea de lo que hablas.

    Si te es muy difícil pararte en esos zapatos y te interesa saber, entonces busca la historia, busca un libro, busca un curso. Pero no hables desde tu ignorancia protegida. Lee sobre el cambio social y todo lo que se requiere para que un grupo marginado pueda empoderarse y reclamar cambio.

  • Michelle, compañera, pero ¿qué comentario mío leíste que te enfureció tanto? Entiendo tus alegatos (¿cómo no entenderlos?) pero no cómo ellos responden a mi participación. Qué pena que tu segunda intervención pasional haya mancillado el carácter objetivo, académico e informativo de esta maravilloso lugar de crítica y expresión.

    Buenas tardes.

  • Michelle

    Tienes razón en cuanto a la pasión y la importancia de un lugar para la crítica y la reflexión. Sin embargo, todas las conversaciones son subjetivas, por más que tratemos de disfrazarlas. En esta ocasión la pasión y la crítica se entrelazan y no por ello deja de ser reflexión; con la diferencia que iba directamente dirigida hacia ti.

    Para tu beneficio cito aquello que despertó esa pasión en mí:
    “Los que más comentan, escriben, hablan, y bueno, gritan son también los privilegiados que se dan cuenta que las cosas no pueden seguir así… ¿Dónde están las voces no privilegiadas que decimos representar? ¿Tan acalladas las tiene el “establishment”? ¿Tan asustadas? ¿O es que se cansaron de gritar?”
    Esos/as que comentan y escriben y hablan, lo hacen porque tienen el PRIVILEGIO de poder hacerlo. Tuvieron/tenemos la oportunidad y las circunstancias propicias para estudiar y desarrollar su pensamiento crítico, para hablar. Tuvieron/tenemos el PRIVILEGIO de estudiar las obras de grandes pensadores, han podido ver más allá de la inmediatez de la emergencia de hoy para decidir qué hacer con su vida. ¿Crees que todo el mundo tiene la oportunidad de decidir en las mismas circunstancias?
    Y no, no están/estamos acallados/as ni asustados/as. Definitivamente no nos cansamos de gritar. Pero hay algunos/as de nosotros/as que no saben gritar, que no pueden gritar; que en la vida todo lo que han encontrado son negativas. Que cuando han tratado de moverse, de salirse, de desacomodarse, la burocracia, la ley, el gobierno, ha impedido su progreso. ¿O qué crees que si una tarjeta de crédito abusa de ellos, pueden llamar a un amigo/a abogado? No. Lo pagan, o no lo pagan, lo que sea. Porque no tienen amigos abogados/as. Y ni hablemos de que quién lleva un juicio civil cuando vas a estar por lo menos dos años pagándole a un/a abogado/a; ¿con qué dinero? Así que no, sus intereses no son redimidos, no tienen como hacerlo y no tiene que ver con su voluntad de hacerlo; tiene que ver con su conocimiento y los mecanismos para hacerlo, que han sido fijados por las personas en el poder; muchos/as de quienes son también privilegiados/as.
    ¿Has ido a alguna manifestación frente al capitolio a gritar por tus derechos? ¿Sabes que nadie sale ni les hace caso a menos que sean miles de personas? ¿Y qué miles de personas se van a ir a la calle a protestar un día de trabajo con la recesion económica? ¿Quién va a arriesgar la comida de su familia por eso? Porque no es un trabajo exento ni tienen horarios flexibles como los privilegiados/as.
    “En fin, que también hay una generosa porción de ignorancia de la parte que queremos ayudar que pareciera cancelar toda esta rica e estimulante discusión… Y pues, algunas veces pienso que nosotros somos los que tenemos un excedente de ternura, una ilusión de dejar atrás lo conocido y refrito y explorar, mientras que los desposeídos se refugian en su pequeña –y lamentable– zona de confort subestándard.”
    ¿Y no quieres que me apasione? ¿Un excedente de ternura? ¿Por pensar en qué necesitan otros seres humanos? Oh… pobre de nosotros/as que tenemos que pasar el día PENSANDO en las cosas que tienen que ATRAVESAR estas personas. Si total no se lo merecen porque ellos/as se acostumbraron, vamos nosotros a lo nuestro.
    Hay demasiado qué aprender Luis. Hay demasiado que no conoces y no dominas. Hay demasiado que yo no conozco y no domino. Pero definitivamente no es un exceso de ternura. Definitivamente no es una necesidad de explorar como si se tratara de algo novedoso para competir con unas vidas muy cómodas y aburridas que llevan los/as privilegiados. Si hay ALGUN acercamiento a la comunidad, es porque la comunidad ha levantado su voz. Esta discusión ni siquiera estaba pensada hace años. El cambio social toma tiempo, toma mucho tiempo y podemos prescindir de comentarios como esos.
    Nuevamente te invito a tomar algún curso: cambio social, psicología social, psicología comunitaria. Cualquiera de ellos te ayudará a ver más amplio el panorama y, para tu beneficio, los ofrece la hija de Serrano Geigel, en el edificio del lado. Mis disculpas si te ofendo.

  • Gracias, Michelle, por tus observaciones.

    Es precisamente para responder a mis dudas que escribí eso que tanto te ofendió y te apasionó. Solamente estaba cuestionando la impresión que se tiene de los que están en el poder, que se cuchichea en estos pasillos, en los bufetes. También la gente que no tiene poder tiene la misma impresión y es cierto, no tienen el tiempo para hacer lo que nosotros, con el privilegio (que ciertamente no debería serlo) de la educación que tenemos, pero al igual que tú se cuestionan qué pasa, por qué no se mueven, por qué parecen elegir cada cuatro años a gobiernos conservadores y que representan a los grandes intereses? Creo que son preguntas válidas y preguntas que, evidentemente, parten de la sed de aprender.

    Sobre el excedente de ternura que también te molestó: apelaba al comentario de Guillermo y quizás la palabra no era ternura, sino empatía, sino consideración, porque si no hay esa consideración y ese cuestionamiento en las esferas de los que tanto oprimen no va a haber cambio. Y que hay veces que esa ternura/empatía no llega a gran parte de nuestra población por todas las razones que enumeras, pero también por el desinterés. Hay líderes comunitarios que se frustran porque sus comunidades no están en su mismo tren de pensamiento, que no pueden hablar con nadie más de su entorno. Mis cuestionamientos van precisamente a eso y nuevamente, es totalmente cierto que ese desinterés surge por la situación actual de la clase de blanquitos con buen nombre y puestos que no se cuestionan nada. Claque a la que Guillermo, Myrta, yo y otros pertenecemos pero que a diferencia de la mayoría de esa claque nuestra, nos cuestionamos (en grados y habilidades diversas) nuestro entorno y el de otros.

    Finalmente, es también una pena que te hayas fijado en esos dos pasajes y no hayas leído detenidamente mis comentarios criticando al acercamiento que el gobierno y las clases pudientes han tenido con las gentes en la escala social más baja. Pensarás que vivo en Caparra, que nunca he estado en una manifestación frente al Capitolio, que no he escuchado lo que tienen que decir las comunidades, pero bueno, ese es el riesgo de la discusión virtual aunque para algo me identifico con nombre, apellido y dirección cibernética.

  • Myrta

    Luis, sobre tu comentario en cuanto a “la masa”…Hay personas de escasos recursos económicos que son de derecha en “temas sociales”. (Y aquí voy a simplificar…a hablar de “derecha” e “izquierda”…no voy a hablar de “centro”, “centro-derecha”, “centro-izquierda”…Todas estas categorias, al igual que las que uso, obviamente tienen sus problemas…) Un ejemplo serían las personas pobres que son fundamentalistas religios@s. Y hay miembros del movimiento de los trabajadores, que son de izquierda en cuanto a “temas económicos”, pero son de derecha en “temas sociales” porque son machistas, racistas, homofóbic@s…Hay personas del movimiento GLBTT que son de derecha en “temas económicos”. Hay feministas que son de derecha en términos económicos. Hay personas negras que son de derecha en términos económicos. Para poder dar las luchas hay que reconocer las diferencias…y valorar la diversidad. La construcción de identidades es un asunto pragmático. Son identidades “temporeras”, construidas para fines estratégicos: “los pobres”, “las mujeres”, “los negros”, “l@s GLBTT’s”….En el grupo de “los pobres” están “las mujeres”, l@s negr@s, l@s GLBTT…En el grupo de los GLBTT están los homosexuales, las lesbianas, l@s bisexuales, l@s transgénero, l@s transexuales…Dentro de “las mujeres” están “las pobres”, “las negras”, “las lesbianas”…Dentro de “los negros”, están “las mujeres”, “los pobres”, “l@s GLBTT”…Y seguimos subdividiendo identidades: la mujer negra pobre lesbiana. Todas las categorías son peligrosas…algo dejan fuera..algo invisibilizan…

    Mencionaste al “pobre” que le grita “terrorista” a un estudiante de Derecho… Me atrevo a especular que tal vez te refieres a las vistas públicas relacionadas con el tema de la colegiación compulsoria…Hay que ver quién es ese “pobre” que mencionas.

    En nuestro trabajo “construimos” (el “nosotr@s” se refiere al equipo de trabajo: personas de las comunidades, abogad@s, etc…) la identidad de “personas de comunidades especiales”, “personas de residenciales públicos”…para fines estratégicos…para luchar contra su desplazamiento, su desalojo. Pero…¡imagínate la diversidad que hay entre todas esas personas cuando se trata de la religión, el status político de Puerto Rico…! Y también la hay en asuntos “económicos”: entre “l@s pobres”…están l@s “working poor”, las mujeres que trabajan en la crianza y cuido de sus hij@s… En lo que llamas “la masa”, la diversidad es enorme.

    Pienso que en Puerto Rico se confunde demasiado el ser independentista con ser “izquierdista”, progresista… Hay bastantes independentistas que son machistas, racistas, homofóbic@s…y en cuanto al tema de la pobreza…pues… Creo que el problema colonial de Puerto Rico ha dificultado toda esta discusión. Hay independentistas que resienten a la gente pobre en Puerto Rico porque dependen de fondos federales y la culpan en gran parte del hecho de que Puerto Rico siga en la situación política actual. Es triste porque, siendo independentistas, les aplican a las personas de escasos recursos económicos de manera muy estricta todo ese discurso del principio del mérito, del “American Dream”, de que “el que quiere puede” …tan de los EEUU. En otras partes de Latinoamérica y Europa, por ejemplo, la pobreza se entiende más como un problema con causas estructurales, causada por factores ajenos a la persona que la vive.

    A todo esto, el sector estadista ha logrado vender la idea de que si Puerto Rico se convierte en un estado de los EEUU, aquí se acabará la pobreza. Los barrios pobres de Nueva York, Washington D.C., Boston, la ruralía de Tennessee, por ejemplo….dan cuenta de lo contrario. En muchos de los barrios urbanos que mencioné l@s puertorriqueñ@s son nacionalistas…se aferran a su identidad boricua…y rechazan la anexión de Puerto Rico a los EEUU.

    Otros países de la OECD han atendido mejor la pobreza que los Estados Unidos actualmente. Los Informes de Desarrollo Humano del Programa de Desarrollo Humano de la ONU contienen valiosa información. Tengo que decir que la propuesta de l@s “estadistas radicales” no me convence…

    Sobre “legisladores del partido en el poder que vivieron como la mayoría marginada y ahora atentan contra el bolsillo de los más pequeños”…¿qué te puedo decir? Se los tragó la hegemonía. ¿¿¿¿ ????

    Y sobre “los abogados con muy buenas notas, con logros extraordinarios y metidos en La Fortaleza y el Capitolio…”, volvemos a la importancia de cuestionarnos las razones por las que estudiamos Derecho.

  • Michelle

    Luis… tienes razón en cuanto a los medios cibernéticos…. tan cerca pero tan lejos. Nos permiten comunicarnos pero no hay lenguaje corporal ni entonación que “leer”. Sin embargo, somos responsables de los que decimos/escribimos. Quizás no me fijé en las partes de tu discurso que hubieras preferido que me fijara, pero me fijé y reaccioné y grité; la complacencia se transforma cuando recibes/desarrollas herramientas que te permiten hacer algo. El desinterés se acomoda por razones diversas que incluyen el desgaste de la esperanza. Ello no quiere decir que ha muerto. Ello no decir que no puede ser diferente.

    Debo reconocer en ti, además, el interés. Es algo que no tienen muchas de las personas de tu “claque”. Sólo para referencia, wikié la palabra porque la desconozco y dice: Claque (en francés ‘bofetada’) es, en su origen, un término que alude a un cuerpo organizado de aplaudidores profesionales presentes en los teatros y óperas franceses. Los miembros de una claque se denominan claqueros (claqueurs). Bueno… lo que sea. En fin, si deseas continuar este debate puedes unirte al grupo de discusión al mediodía, generalmente tratamos temas interesantes y este muy bien puede ser uno de ellos. Creo que hay algunos/as de tu “claque” que participan ocasionalmente.

    Finalmente quiero aclarar que las preguntas que de ti salen de la sed de aprender, de mi salen de la sed de “justicia”, definido por mi propia subjetividad, como lo definimos todos/as.

    Myrta, recientemente escuché de un comediante que no había por qué ser conservador o liberal; podía serse una o la otra dependiendo de la ocasión. Siendo un planteamiento tan sencillo, parece imposible entender cómo podemos a veces ser tan absolutistas en nuestro proceder. Sobre las categorías y etiquetar a las personas, ahí hay toda una discusión sobre su problemática y sus alternativas; una de los desencantos de la psicología clínica. ¡Siguen habiendo más preguntas que respuestas!

  • Myrta

    Michelle, estaba haciendo referencia al “esencialismo estratégico”. Al hacer el listado, mi intención no era “etiquetar”, encajonar a las personas en categorías fijas…quise decir que las identidades se construyen, que son temporeras….que son creadas para fines pragmáticos…En un momento dado dejé de poner las comillas “ “ entre las categorías, identidades…pero se deben leer todas las categorías e identidades que mencioné…incluyendo la identidad “boricua”, con esas comillas…

    Tal vez lo “absolutista” fue hablar de personas “machistas”, “homofóbicas”, “racistas”…ésas también son identidades y categorías que construí, y que cambian… pero definitivamente las construí con una carga de rechazo a esas posturas…Por eso mencioné en otro comentario que en mi discurso mezclo lo “moderno” y “posmoderno”. Bueno, así pienso…por ahora…y seguirá cambiando…

    He encontrado muy útil la teoría poscolonial; a Gayatri Spivak, por ejemplo (“esencialismo estratégico”). En cuanto a teoría del Derecho, mencioné en un comentario anterior a Duncan Kennedy y Boaventura De Sousa Santos. Autor@s del “critical race theory” y de la teoría del Derecho feminista posmoderna también me han influenciado mucho. En cuanto a teoría sobre la abogacía comunitaria, Lucie White y Gerald López son importantísimos para mí. Y sigo buscando más autores/as que me ayuden a poder trabajar mejor con los temas de pobreza, Derecho y cambio social.

  • Michelle

    Myrta,

    Saludos. Mala práctica mía lo de dejar parte del proceso de pensamiento fuera de lo que escribo. No me refería directamente a lo que escribías. Leer tu post me hizo reflexionar sobre algunas cosas. El comediante, por ejemplo, me hizo pensar en que a veces me catalogo como liberal, sin embargo, soy muy conservadora para algunas otras cosas. Interesantemente, no tengo que ser/no somos una u otra. Sólo somos. En relación a las etiquetas, mi mensaje iba cargado de una crítica muy personal a la psicología y a los diagnósticos. Me parece que en una época donde la difusión de la información es tan grande, ahora todos/as sabemos/padecemos de obsesivo compulsividad, bipolaridad y depresión. ¿Qué se logra con estas categorías si no es sólo perpetuar o aislar unas conductas? Sentir tristeza no es sinónimo de depresión, sin embargo, es usado como tal. ¿Hasta qué punto la psicología se ha convertido en el estudio de lo anormal refiriéndose a ello como lo normal si todos/as padecemos de conductas que se catalogan como anormales? En fin, era una reflexión algo relacionada a lo que escribiste pero no hice alusión a tus observaciones/comentarios en mi post.

    Con relación a la psicología comunitaria y procesos comunitarios en PR te recomiendo buscar escritos de Irma Serrano-García. Es hija de Serrano Geigel y fue la pionera de la psicología social comunitaria en PR. Si deseas puedo buscar otros escritores/as interesados en esos temas. Relacionado al derecho, leí algunos artículos que me interesaron mucho en torno a los problemas de acceso al sistema judicial y que pretendo usar para un estudio en la Escuela que tengo pendiente (tengo que defender mi tesis primero).

  • Myrta

    Conozco a Irma Serrano en su carácter personal y la admiro muchísimo. No he tenido la oportunidad de poder trabajar con ella. Me gustaría mucho poder tener acceso a los materiales que ella discute en sus cursos.

    Cuando estaba en la UPR, desde la sección de desarrollo comunitario de la Clínica pudimos trabajar con la profesora Blanca Ortiz, de psicología social comunitaria, y sus estudiantes. Trabajamos con la comunidad de Capetillo. Teníamos un grupo multidisciplinario con profesoras y estudiantes de trabajo social comunitario. Nos conocimos en CAUCE (Centro de Acción Urbana, Comunitaria y Empresarial de Río Piedras). Me da una pena tremenda que desde la Asamblea Legislativa se esté tratando de eliminar CAUCE.

  • Michelle

    Saludos. Le escribí a Irma porque no tengo los prontuarios de sus cursos a la mano. Me envió el siguiente enlace: por una izquierda radical y, a ser posible, realista; http://www.kaosenlared.net/noticia/izquierda-radical-ser-posible-realista.

    También me envió uno de sus prontuarios. Adjunto algunas de las referencias que considero más relevantes a este tema:

    Acosta-Ramírez, T. & Muñoz, M. (2008). Señalamientos críticos al concepto de apoderamiento. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 345-370)[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Cintrón, C. (2008). La Psicología Social-Comunitaria en su ruta al futuro: Crítica final. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 721-728)[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Fernández Christlieb, P. (2008). El territorio instantáneo de la comunidad posmoderna. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 129-143)[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Heller, K. (2004). The ethics of community intervention. En A. Sánchez, A. Zambrano & M. Palacín (Eds.). Psicología comunitaria europea: Comunidad, poder, ética y valores. (págs. 155-159) Barcelona, España: Universitat de Barcelona.

    Hur, M.H. (2006). Empowerment in terms of theoretical perspectives: Exploring a typology of the process and components across disciplines. Journal of Community Psychology, 34 (5), 523-540.

    Ibañez, T. (l994). La construcción del conocimiento desde una perspectiva socio-construccionista. En Montero, M. (Coord.) Conocimiento, realidad e ideología. AVEPSO, Fascículo 6, 37-48.

    Ibañez, T. (1994/2008). Construccionismo y psicología. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 45-58)[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Krause, M. ( 2001) Hacia una redefinición del concepto de comunidad; Cuatro ejes para un análisis crítico y una propuesta. Revista de Psicología, X (2), 49-60.

    Montero, M. (2003). Teoría y Practica de la Psicología Comunitaria: La tensión entre comunidad y sociedad. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós.

    Montero, M. (2004) Introducción a la Psicología Comunitaria: Desarrollo, conceptos y procesos. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós.

    Montero, M. (2006) Hacer para transformar: El método en la Psicología Comunitaria. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós.

    Montero, M. (2008a). Psicología comunitaria: Un mapa de bolsillo con señalamiento de puntos a visitar. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 185-192)[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Montero, M. (2008b). Conciencia e ideología: Reflexiones para la Psicología Social-Comunitaria. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 59-74)[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Montero, M. & Varas-Díaz, N. (2007). Latin American community psychology:Development, implications and challenges within a social change agenda. En S. Reich, M. Reimer, I. Prilleltensky, & M. Montero (Eds.). International community psychology: History and theories. (págs.63-99) New York, NY: Springer.

    Ortiz, B. (1999/2008). El empowerment como alternativa teórica para la Psicología de Comunidad. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 101-112)[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Pérez-Jiménez, D., Serrano-García, I., & Figueroa Rodríguez, M. (2008a). Introducción:Marco conceptual/Estructura social. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 3-8 )[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Sánchez, E. (2000). Todos con la <>: Continuidad de la participación comunitaria. Caracas, Venezuela: Universidad Central.

    Sánchez, E. (l999). Todos para todos: La continuidad de la participación comunitaria. PSYKHE, 8 (1), 135-144.

    Serrano-García, I., & López Sánchez, G. (1990/2008). Una perspectiva diferente del poder y el cambio social para la Psicología Social-Comunitaria. En I. Serrano-García, M. Figueroa Rodríguez, & D. Pérez Jiménez (Eds). Dos décadas de desarrollo de la Psicología Social-Comunitaria: De Puerto Rico al mundo (págs. 75-100)[CD] San Juan, P.R.: Publicaciones Puertorriqueñas.

    Wiesenfeld, E. (2003). El rescate de las comunidades en el marco de la globalización. En A. Rodríguez & V. Giorgi (Eds.) Anuario de Psicología Comunitaria [CD]. Comisión de Psicología Comunitaria de la SIP : Montevideo, Uruguay.

    Wingenfeld, S. & Newbrough, J.R. (2000) Community psychology in international perspective. En J. Rappaport & E. Seidman (Eds.). Handbook of Community Psychology. (779-810). New York, N.Y.: Kluwer/Academic/Plenum Pub.
    Fernback, J. (1999) There is a there there: Notes toward a definition of cybercommunity. En S. Jones (Ed.) Doing internet research: Critical issues and methods for examining the net. (203-220).Thousand Oaks, CA: Sage.

    Foster-Fishman, P. & Behrens, T. ( 2007). Systems change. [Special Issue] American Journal of Community Psychology, 39 (3/4).

    Frieze, I. (1999) (Ed.). Social Influence and social power: Using theory for understanding social issues. [Special Issue] Journal of Social Issues, 55 (1).

    Heller, K. (l989b) The return to community. American Journal of Community Psychology, 17 (1) 1-15.

    Maton, K. (2008). Empowering community settings: Agents of individual development, community betterment and positive social change. American Journal of Community Psychology, 41 (1/2), 4-21.

    Miranda, D., de León, Y., Franco M., & Quiñones, D. (l991). Los movimientos comunitarios en Puerto Rico: Su desarrollo actual y perspectivas para el futuro. En I. Serrano-García, L. Cantera & L. Mirón (Compiladoras). Memorias de Psicología Comunitaria del XXI Congreso Interamericano de Psicología. (249-258) San Juan, P.R.: XXV Congreso Interamericano de Psicología Inc.

    Perkins, D. (l995). Speaking truth to power: Empowerment ideology as social intervention and policy. American Journal of Community Psychology, 23 (5), 765-794.
    Speer, P. (2000). Interpersonal and interactional empowerment: Implications for theory. Journal of Community Psychology, 28 (1), 51-62.

    Speer, P., Newbrough, J.R. & Lorion, R. (2008). The assessment of power through psychopolitical validity. [Special Issue] Journal of Community Psychology, 36 (2).

    Stukas, A. & Dunlap, M. (2002). Community involvement: Theoretical approaches and educational initiatives. Journal of Social Issues, 58 (3).

  • Myrta

    Gracias, Michelle por la lista de lecturas. Intentaré conseguirlas.

    La reflexión de Guillermo empezó como un cuestionamiento/crítica en cuanto a la composición del estudiantado de la Escuela. Luego se dijo que no es “justo” que sea así. Más adelante se cuestionó el efecto que ello pudiera tener para el Derecho…que el Derecho proteja más los intereses y responda a la visión de mundo de un sector minoritario de la población puertorriqueña, aquel de mayor recursos económicos. Se ha discutido cuál debería ser el rol del abogado y la abogada que quiere trabajar junto a comunidades de escasos recursos económicos…

    Pero queda pendiente…el señalamiento que hice en mi discurso a la ANED…para tratar de jamaquear y motivar a los y las estudiantes de Derecho…las palabras del Tío Ben en el cómic/película de Spiderman…de la Biblia…de antes de la Biblia…el decir que se espera mucho de al que mucho se le ha dado…la idea del “noblesse oblige”…con toda la carga negativa que tiene ese término…

    Luis señaló que “los pobres” también tenían que hacer algo…Se entró en una discusión sobre si estaban o no estaban protestando, si están actuando para cambiar su situación…y las dificultades que tienen para protestar…Pero nos olvidamos de los/as estudiantes de Derecho y abogados/as… ¿Tenemos o no tenemos la responsabilidad de trabajar para mejorar nuestro país? Es importante también hacer esa pregunta….Aquí tal vez los filósofos pueden ayudarnos… : )

  • Mariana

    Al principio me enojé. No pude evitar preguntarme qué hacía que nos pensásemos con un “exceso” de ternura. Como en todo discurso, la aporía no tarda en hacer su entrada triunfal y los excesivamente tiernos no volvemos excesivamente violentos. Descargamos sobre el otro toda la violencia del lenguaje y de pronto el otro es pobre, masa, débil, enajenado, ignorante, y muchos otros epítetos más…
    Pero, por suerte, esperé que se me pasara el enojo. La respuesta vino sola, y vino desde Buena Vista, vino desde las G-8, vino de los y las líderes comunitarios que luchan por la rehabilitación del Caño Martín Peña y el Fideicomiso de la Tierra… Ahí estaban, ricos, organizados, fuertes, en pie de lucha, con mucho conocimiento y con ganas de aprender más… Siendo todo lo que yo no era, ni podía ser desde mi situación de confort sub-estándar… Siendo lo que nosotros, los progres que no votamos los gobiernos neoliberales y sus políticas privatizadoras, no somos, políticos. Haciendo lo que no hacemos, comprometiéndose, resistiendo la violencia [la del lenguaje y la(s) otra (s)]…. Nuevamente me pregunté qué hacía que nos pensásemos con un exceso de ternura…

  • Ay, ay, ay, Myrta, la gran pregunta. Yo quiero pensar que sí, que los abogados/as tienen la responsabilidad de trabajar para mejorar el país. Que todo el que salga de una escuela de derecho sepa cuestionar las ideologías, las mismas leyes, los tabúes y lo políticamente correcto. Análisis crítico, vastedad de perspectivas y sueños.

    No sé cuánto de eso sea real; las claques -es evidente- persisten y, para desgracia colectiva, aumentan sus filas. Además está el debate inescapable que todo abogado construiría: qué es “lo mejor” para nuestro país. Hay convergencias y divergencias en distintos niveles. Para mí, no hay duda, el bien de un país se construye de adentro hacia afuera. Hay que darle la facilidad a la mayoría de nuestra población, a esos conciudadanos aplastados por los de arriba, de crear, formarse y progresar. Hay muchos ejemplos como Mariana ha comentado, ejemplos de colaboración, de hacer cosas juntos. Como dije en unos de mis comentarios que ha enojado a algunos, “Hacer y dejar hacer”. Creo que el trabajo que se hace en los programas de pro-bono apuntan hacia esa meta y hay que seguir apoyándolos. Son trabajos que se salen del ruedo eleccionario, que tienen continuidad y que responden a las necesidades inmediatas de todos, tantos los de arriba como los de abajo.

    Esa mentalidad de abrir las puertas, de no creerse más ni menos que nadie, creo que es importante a la hora de descargar nuestra responsabilidad como futuros abogados/as o como profesionales que a lo mejor no se dediquen al derecho como tal, pero que tengan esa sensibilidad, esa ternura (oh, palabra maldita) consigo mismos y con los demás. Esa responsabilidad de la ternura (como acertadamento anticipó Guillermo), ese excedente que deberíamos obtener por la dicha de estudiar creo que es esencial y sin eso los abogados (o cualquier otro profesional) no podrán ayudar a construir un mejor país.

    O bueno a lo mejor todo esto es muy idealista y, para detrimento de los filósofos entre nosotros, nada teórico.

  • Myrta

    Mariana, estoy totalmente de acuerdo en que la gente del Caño Martín Peña es espectacular.

    Estaba comentándole a Érika que pienso que no es casualidad que los dos “posts” que más comentarios tienen en este blog son el de “Los hijos de nadie” y éste. Eso podría demostrar tal vez la falta de espacio y necesidad de mayor discusión en cuanto al tema de la poca diversidad socioeconómica en la composición del estudiantado de la Escuela de Derecho y de la profesión en general. Los “libros chiquititos” también han tenido mucho que ver. : )

    Las discusiones que hemos tenido muestran lo difícil que es tratar el tema de la desigualdad socioeconómica en Puerto Rico.

    Me parece que en la Escuela se tiene que todavía discutir mucho más la desigualdad socioeconómica existente en nuestro país. Me dejo llevar aquí por Boaventura De Sousa Santos cuando nos señala que la posmodernidad ha ampliado las luchas progresistas/de izquierda al valorar otros bienes, extra económicos o post materialistas, tales como el medioambiente, la diversidad y la paz. De Sousa Santos nos recuerda que la izquierda no debe abandonar la lucha moderna de redistribución de bienes económicos.

    Estos tiempos posmodernos parecen haber tenido el resultado de disminuir la discusión sobre el tema de la desigualdad en términos económicos. Además, hablar de la desigualdad económica existente en Puerto Rico resulta incómodo para muchos/as en la Escuela. Cada cual tiene sus razones.

    La izquierda ha diversificado sus luchas…A todo esto, del otro lado han estado claros: …cero divisiones, bien unidos, con una metanarrativa. Está el famoso ejemplo de la Coca Cola…a la que le convino mucho aquel anuncio de los años 70’s que alababa la diversidad racial y cultural, cuya canción era: “I’d like to teach the world to sing in perfect harmony…” Hmmm…

    Y en cuanto a la situación particular de Puerto Rico….En la clase de Derecho y Pobreza tuvimos una discusión muy caldeada un día en que discutimos una columna de Mayra Montero. Yo catalogaría a Montero como feminista, ambientalista e independentista…y escribió una columna llena de estereotipos problemáticos sobre personas de escasos recursos económicos. Hablaba de una pareja que pagaba su compra con cupones de alimentos. En otra ocasión mencioné que me parecía que era más fácil movilizar a gente para protestar frente a Paseo Caribe que frente a Las Gladiolas. Los comentarios resultaban antipáticos para muchos/as.

    Otros comentarios que generaban mucha controversia eran mis críticas a gobiernos “de izquierda” que violan derechos conocidos como “derechos civiles y políticos”, aunque en los “derechos socioeconómicos” están muy por delante de los EEUU, por ejemplo.

    Para los estadistas o estadolibristas que tienen como modelo supremo a los EEUU, resultaban antipáticas las críticas al pobre desempeño de los EEUU cuando discutíamos los subtemas de la clase, relacionados a los conocidos como “derechos socioeconómicos”. Y claro, tampoco agradaban las referencias a violaciones de “derechos civiles y políticos” por parte de los EEUU.

    Toda esa discusión en Puerto Rico se hace muy, muy dura…Es como si solamente existieran Cuba y los EEUU…también Venezuela….el resto del mundo…no entra en la discusión.

    Todos los años teníamos estudiantes que comentaban el primer día de clase, a la pregunta de qué experiencia, si alguna, habían tenido con la pobreza…que la pobreza “de verdad” estaba en Haití, la República Dominicana, África, en otros países latinoamericanos…Por ello era importante tratar de hacer visible la pobreza en Puerto Rico, hablar sobre distintos tipos de pobreza…cuestionar las definiciones de pobreza…como primer paso…antes de poder discutir otros temas.

    Para tratar de ampliar la visión, después de cada tema (“acceso a la justicia”, vivienda, educación, salud, y “bienestar social”)…teníamos mesas redondas para discutir el trato dado a estos asuntos en 10 países…de distintas partes del mundo.

    Es importante no dejar atrás la discusión sobre la desigualdad socioeconómica existente en Puerto Rico. En ese sentido me parece importantísimo que ANDA sea de la vertiente de organizaciones dedicadas a luchar por la “justicia ambiental” y no una organización de corte exclusivamente conservacionista.

    También es importante tratar el tema de la pobreza como problema colectivo…no meramente como un problema de la persona…Por ello las iniciativas dedicadas a ayudar a grupos y comunidades son extremadamente importantes. Coincido con Luis y Daniel en la importancia de apoyar las iniciativas que existen en la Escuela. Y me alegré cuando Michelle comentó que hay un grupo que se reúne a discutir estos temas.

    En cuanto a las clínicas de asistencia legal, el profesor Sameer Ashar, director de la Clínica de Asistencia Legal de la Escuela de Derecho de CUNY escribió un artículo, titulado “Law Clinics and Collective Mobilization”, que resulta de mucha utilidad. Fue publicado en el “Clinical Law Review”. Se consigue haciendo una búsqueda en Google.

  • guillermo

    Son of a Preacher Man (1LS)

    Mi relación con el Derecho empieza en Caparra con el alguacil de turno dándole un quick once over con un pañito al carro oficial en la mañana. Empieza con dos hombres engavanados caminando a no más de cinco pasos detrás de mi. Empieza conmigo atemorizando automovilistas en el expreso porque el carro del viejo tenía chicharra, altoparlante y sirena, y uno tiene que desahogarse de alguna manera cuando efectivamente tienes dos hombres armados a tu disposición siempre. (Extreme privilege can be tiresome like that sometimes).

    Mi relación con el Derecho es mi relación con un puñado de abogados y funcionarios públicos de renombre. Es saber siempre con quien hablar al momento de hacer una declaración jurada, o tener un accidente, o bien cuando necesite entrada para juegos de béisbol invernal, o entrevistas de trabajo, o una cartita de recomendación/visto bueno/ lo que sea.

    Mi relación con el Derecho queda evidenciada en fotos con Carlos y Pedro; en el hecho de que los conozco como Carlos y Pedro, a diferencia de los alguaciles de turno quienes misteriosamente carecían de nombres propios, o nunca los supe a pesar de tenerlos a mi disposición siempre. (Extreme privilege can be ironic like that sometimes).

    Mi relación con el Derecho se resume en no haber tenido necesidad de entrar a una corte o cuartel porque muchos de los problemas con el Derecho se solucionan con el directorio telefónico de mi asociación de vecinos. Muchos de los problemas con el Derecho se pueden quedar entre nos (en familia), porque el Derecho en gran parte es Carlos y Pedro, y Tono y Víctor, y el viejo, sobre todos. (At least for me).

    Yo entro al L-2 y respondo a mis apellidos cuando las profesoras pasan lista, y atiendo a la discusión de los casos, y recuerdo a mi viejo sentado frente a una paca de papeles de pleno, y noto a los muchachos y muchachas nerviosas cuando discuten sus opiniones frente a mi, y me paseo por los pasillos extrañado, consciente de que comparto un espacio con él luego de tanto tiempo sin tener nada en común fuera del privilegio extremo, vulgar de contar con un sistema jurídico a nuestra disposición. (Extreme privilege can bring people back together like that sometimes). Lo cual quiere decir que mi relación con el Derecho permanece intacta y por eso debe ser punto de partida forzado para cualquier análisis crítico de la Escuela, la profesión y la disciplina.

  • Michelle

    A mí me apasiona el cambio social, los procesos comunitarios, las organizaciones sin fines de lucro que proveen servicios a poblaciones que no son servidas por el estado. Clasificadas como ‘problemáticas’, probablemente por falta de dinero suficiente para ser servidas sin mirar sus ‘actividades’ que pueden ser legalizadas por cualquier médico de la ‘claque’; según diría Mayra Santos Febres en “Cada miércoles soy tuya”.

    No me atraía en exceso el derecho, a pesar de varias experiencias en el sistema, hasta el buen día, que a muchos/as nos llega, donde el derecho se interesó en mí. Dos días antes de la presentación de un documental sobre la historia del VIH/SIDA en PR, con el fin de provocar una reflexión social, me emplazan. Injunction. ¿Qué diache es esto? Qué importa. ¡No puedo hacer nada! Iré a estudiar derecho. Dos años y medio más tarde, sigo en el tribunal, por derecho propio, opción odiada por cualquier abogado/a interesado en cobrar. Nadie ha visto el documental; nunca hubo reflexión. Simplemente ya no es posible la justicia. Ni todo el dinero del mundo paga una reflexión que nunca llegó y que, debido a los dos años y medios, ha perdido mucha de su vigencia.

    Entro al 2L con la ayuda de Dios y con sed de cambio. Cambio en un sistema que no responde a la necesidad de los/as muchos, de la mayoría. Y creo que sí, Myrta, tenemos la responsabilidad de trabajar para mejorar el país. Cada uno/a de nosotros/as elegirá en qué manera aportará a ese cambio. Quizás algunos/as lo hagan desde el Capitolio, desde la judicatura, desde el ejecutivo, quizás otros, desde la academia. ¿Cómo podemos lograr que la Escuela promueva este tipo de puesta en discurso? ¿Cómo nos movemos del positivismo al cuestionamiento, a una visión de posibilidad, al yes we can de Obama? No importa ser idealistas, si logramos reconocer que no va a suceder en un sólo día, que probablemente sean otras generaciones las que vean los frutos de lo que hagamos hoy. Quedarnos inmóviles ante la injusticia, simplemente, no puede ser una opción. Para nadie.

  • Los motivos para estudiar derecho ciertamente repercuten en algún grado son en la práctica del derecho y la abogacía. Pero la situación general de dicha práctica no puede simplificarse atribuyéndola a uno de varios elementos involucrados en la formación de los abogados y en el estado de la práctica legal.

    Las propias escuelas de derecho tienen una dosis mayor de responsabilidad. Que hacen las escuelas para afinar dichas motivaciones y contribuir a que el alumno defina si esa es su vocación. La impericia académica de las escuelas de derecho desemboca en desastrosos resultados de reválida. Dicha impericia toma muchas formas y una de ellas es la ausencia de una orientación vocacional que se traduzca en una vocación clara en propósitos y en deberes, ducha en la misión y las consecuencias de la práctica legal y éticamente fundamentada. Ciertamente hay motivos banales y hasta ridículos entre los aspirantes a la profesión legal. Pero también la intrascendencia, la ineptitud y el mero lucro importunan la función educativa de las instituciones llamadas a formar los abogados.

  • Cuando entré a la Escuela de Derecho, allá para el 1997, extintos los meta-relatos y cuando la historia se había acabado, escribí un ensayo que, para mi sorpresa, todavía está publicado en la página de los amigos de Boricuas Bestiales. El sitio, activo y sin cambios desde fines de los 90s, sigue tan irreverente como entonces. El ensayito es “El Derecho y su Potencial Democrático” y me recordó las razones por las que estudié Derecho. Resulta, pues, que a pesar de aquellas cosas que hoy no escribiría igual, las razones de entonces son esencialmente las que mantienen vinculado al derecho hoy. Por eso estudié derecho… recuerdos que sacan una sonrisa.

  • Myrta

    Hiram, gracias por compartir tu ensayo. Es bueno recordar la ilusión de cuando se empieza a estudiar Derecho y mejor aún, saber que sigue viva…ilusión como esperanza. ¡Cuánto hubiera dado por que más estudiantes hubieran llegado a los cursos de Derecho y Pobreza y la Clínica con la ilusión/esperanza con que llegan al curso de La Profesión Jurídica!…Ese primer semestre de Derecho muchos/as me escribían unas reflexiones llenas de esa ilusión, de esperanza, sobre su primera semana en la Escuela. Ya cuando llegaban a la última reflexión sobre las vivencias en la Escuela, al final del semestre…pues… Y ni hablemos del cambio después del primer año…cuando me los reencontraba en Derecho y Pobreza o la Clínica…se notaba un “desgaste” en esa ilusión.

    Al igual que hiciste en uno de los comentarios a “Los hijos de nadie”, recomiendo la lectura del trabajo de Duncan Kennedy que critica la educación jurídica “tradicional” y hace una propuesta de cambio. Tal vez a Sergio le interese este trabajo. Creo que al grupo que Michelle mencionó definitivamente le va a interesar, si es que no lo ha leído ya. Aquí están los enlaces de una versión abreviada, en inglés y español:

    http://duncankennedy.net/documents/Photo%20articles/Legal%20Education%20and%20the%20Reproduction%20of%20Hierarchy_J.%20Leg.%20Ed..pdf

    http://duncankennedy.net/documents/Photo%20articles/La%20educacion%20legal%20como%20preparacion%20para%20la%20jerarquia_Academia.pdf

    Si no funcionan los enlaces, los encuentran en la página de Kennedy bajo el tema “legal education”. Lean las partes en que se trata el tema de los/as profesores/as… ¿La habrá leído el/la creador/a del “quiz” en Facebook? : )

    Y sobre el último comentario de Guillermo…Me resultaron curiosos los comentarios a la columna que publicaste en El Nuevo Día…la de los “blanquitos”. En la versión de endi.com no sale identificado el autor. Te tildan de “envidioso”, “racista”, “estudiante acomplejado”, dicen que tienes un “complejo de inferioridad”… Me pregunto si hubieran hecho los comentarios si tu nombre hubiera aparecido…si supieran tu trasfondo. El otro día me comentaba una amiga que no entendía por qué tanto revuelo con lo que habías escrito…que otra persona pudiera haber escrito sobre la falta de diversidad socioeconómica en la Escuela…y no hubiera llamado tanto la atención. Mi respuesta fue…¡claro que causa revuelo! Llama la atención que escribas tú…debido a tu “extreme privilege” y tu relación particular con “el mundo del Derecho” en Puerto Rico. Pero, además, creo que tiene impacto, que causa desconcierto, denunciar desde ese privilegio.

  • Myrta, yo creo que si el nombre de Guillermo hubiese salido le hubiesen caído más chinches, porque sería una sublime contradicción que los comentaristas de endi.com (que en su mayoría repiten lo que le dicen sus partidos, iglesias y pseudo-líderes) no hubiesen aguantado. Juan Mercado Díaz es quizás uno de los mejores comentaristas que participan en esos foros y lució muy bien en sus argumentos defendiendo (o por lo menos no atacando) lo que escribió el compañero Guillermo. Pero el resto lo que muestra es un verdadero complejo de que aquí en Puerto Rico no pasa nada, que todo está resuelto y el hecho de que gente de distintas “tonalidades” vivan en urbanizaciones es el fin de nuestra historia diez años más tarde de lo que Hiram escribía en Boricuas Bestiales.

    Y es precisamente por esto que no todo “freakin anybody can be a cultural critic” (como Guillermo identifica al comentario en su blog): hay mucha gente que no le gusta ni el más inofensivo asomo de crítica y más bien se escuda detrás de su carrito y los poderes mágicos de la ciudadanía estadounidense que le permite ir a Disney World sin visa.

    Gracias nuevamente, Guillermo, por tus atinados comentarios y valiosa crítica.

  • Myrta

    Luis, no sé si te diste cuenta de que primero la columna había aparecido sin autor y luego, sorprendentemente, endi.com se la atribuyó a Luis G. Fortuño, Gobernador de Puerto Rico.

  • Aníbal Núñez

    Se hace un poco tarde así que intentaré ser lo más sucinto posible, mis disculpas adelantadas. El problema que plantéa Rebollo es en cierta medida cierto. Muchos estudiantes carecemos de sustancia cuando se trata de por qué estudiamos derecho, sin embargo no creo que falten las discusiones rigurosas de la materia. He tenido la dicha de presenciar (y hasta en video la tengo) una ardiente y reciente discusión sobre el interdicto posesorio entre dos de mis compañeros una tarde cualquiera en el jardín de la escuela, por ejemplo. Además, dice Rebollo que no hace generalizaciones injustas y creo que dice la verdad, no obstante es díficil no sentirse aludido, o picado, por los argumentos expuestos. Personalmente creo que: a) la profesión no paga como algunos creen (y tampoco me la pagan); b) no me molesta la sangre, pero ser médico c)es la mayor tela da para cortar pues puede ser bueno que la gente vea al derecho como una herramienta esencial para ejercer otras funciones; y d)mi papá no es juez así que tampoco. En fin, estoy de acuerdo en cierta medida con Rebollo, en que lo que subyace este problema es el sistema completo académico que requiere un BA, buen inglés y hasta matemáticas (para salir bien en el PAEG) para estudiar derecho y todo esto es ajeno o extraño para muchos y muchas puertorriqueñas. También, muchas personas que pueden estar genuinamente llamadas a la vocación jurídica no pueden hacer un BA para luego hacer un JD por limitaciones económicas, entre otras (sacando cuentas, convertirse en abogado en PR cuesta un mínimo de 17,000+gastos, libros, etc., a través de 7 años de estudio). No obstante no se le debe restar méritos a las intenciones individuales del presente, cualesquiera que sean, pues existen particularidades que desconocemos o personalidades tímidas que no se dejan oir pero seguramente cargan fuertes convicciones, entre otras. Tampoco eliminemos la posibilidad de que sea la escuela quien estimule el pensamiento y eventualmente el diálogo del por qué ser abogado, creo que si no es así que nos devuelvan los 2 créditos de Profesión Jurídica. Buenas noches y te felicito Rebollo, admiro la forma en que escribes.

  • jcmolina

    Primero que todo, gracias Guillermo por darle visibilidad a esta discusión y a Erika por revivirla en Facebook 3 años después.

    Me gradué con Guillermo de San Ignacio y nuevamente nuestros rumbos se encontraron en la Escuela de Derecho. No obstante nuestras historias solo coinciden ahí. Gracias a la maravillosa trabajadora social Taty Garay y el fondo de becas del colegio, tuve acceso a una educación de primera. No obstante no estaba preparado para la desconexión total que existía entre los “mundos” de Villa Palmeras y Santa María. Mi primer día en la Escuela de Derecho me trajo muchos recuerdos de ese choque de clases/culturas. Recuerdo que en el recibimiento de estudiantes de nuevo ingreso mientras el decano reconocía como nuestra clase estaba agraciada de contar múltiples “Ivy Leaguers”, con quien más me identificaba era con Mickel Ayala de Asistencia Económica.

    Regresando al punto Guillermo, entiendo que las motivaciones por la cual una persona decide estudiar derecho resultan irrelevantes, lo importante es lo que hacen una vez obtiene su grado. Yo entiendo que aquí el verdadero problema es uno de acceso, en particular el proceso de admisión. Los criterios de admisión como están actualmente diseñados perpetúan la composición del estudiantado, solamente 15 de los 230 espacios están reservados para aquellos solicitantes evaluados bajo criterios alternos como por ejemplo “desventajas socioeconómicas” (http://goo.gl/YQsvG). Entiendo que la responsabilidad aquí recae en la propia Escuela de Derecho. Nos beneficiamos todos de la diversidad, y entiendo que la Escuela de Derecho desaprovecha la oportunidad de enriquecer el programa al no tomar acciones más agresivas para atajar este problema.

  • jcmolina

    *Corrección. 15 de 215 espacios para un 7%.