Constitucional - Derecho Internacional - Procedimiento Crimnal

Historias de terror

Tras los sucesos del 11 de septiembre de 2001, ha cobrado fuerza la teoría legal sobre los alegados poderes implícitos del Presidente de los Estados Unidos al amparo de la Constitución Federal. En particular, los abogados del Gobierno han defendido el alegado poder del Presidente para no considerar a un detenido como un criminal doméstico ni como un prisionero de guerra, y en la alternativa, crear una tercera categoría en la que ubican a los que han denominado “enemy combatants“.

Lo anterior tiene el efecto de no reconocerle al detenido los derechos constitucionales que de ordinario le cobijan a todo sospechoso o acusado en un procedimiento criminal en los Estados Unidos. Tampoco se le reconocen los derechos que le amparan a todo prisionero de guerra bajo la Convención de Ginebra sobre Prisioneros de Guerra. Al efecto, esta categoría de “enemy combatants” es una especie de limbo jurídico y muchos de los así clasificados han sido sometidos a métodos de interrogación dignos de una historia de terror. Sobre el particular, incluyo un enlace a un artículo publicado hoy en The New York Times que recopila varias de estas historias. 

http://www.nytimes.com/2009/03/15/opinion/15danner.html.

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  • Esto de amparar bajo la Constitución poderes implícitos del presidente para crear redes secretas y torturar es un atentado contra la protección de las libertades, el debido proceso y todo el patrimonio socio-cultural de las democracias liberales. El invento leguleyo de “enemy combatants” fue un disfraz, un toldo para camuflagear los estilos violentos y burlones de los funcionarios del gobierno de Bush. Por un lado gritan a los cuatro vientos su amor a Dios y a los valores de la familia y por el otro, compiten con los oficios de la Santa Inquisición.

    El “white man’s burden” en todo su esplendor: la tortura es mala si se la hacemos a nuestros pares (blanquitos) y en nuestro territorio (God Bless America), pero no si la llevamos a cabo, no sólo en un supuesto secreto, sino lejos del mundo ‘civilizado’. Hay un vaho a corrupción antigua, a ropa interior sucia, a lechuga babosa de los “wraps” de Boca a Boca Casa Lima, de un ‘te lo dije’ más que centenario: el aparato mediático, político y militar (Eisenhower ya picó primero y lo llamó “military-industrial complex”) que se hartó de criticar a las democracias ‘iliberales’ del mundo en desarrollo en los ’90 y a los gobiernos ‘populistas’ (otra moda nefasta de contaminar el lenguaje porque, de ¿cuándo acá es malo gobernar con el aval de la opinión pública de una mayoría tradicionalmente olvidada?) de esta primera década del S. XXI, es ahora el protagonista de su linda historia de terror, como bien lo califica García Zapata. Historias que ya estaban prefabricadas gracias a la Guerra contra el Terrorismo y los dientes afilados de Bush, Cheney & Sons.

    Yo quiero saber qué piensan los republicanos de EE.UU. y los de este patio colonizado al respecto. ¿Dónde está Fortuño mientras desenmascaran el golpe de estado Bushista al derecho constitucional norteamericano? ¿Dónde está el verdadero patriotismo que no es el discurso de terror y miedo con el que secuestraron a EE.UU. por ocho años? Los que conocemos el carácter de nuestro gobernador sabemos que no va a decir nada, o mejor, ya lo dijo hace un mes cuando derogó el entendimiento entre el ejecutivo y la fiscalía federal en Puerto Rico de que no se buscara la pena de muerte para los acusados puertorriqueños. No hay que interferir con los federales, fue su razonamiento, entrego todo, parece decir, hasta la moral, entrego todo hasta el…

    Y Obama, que dé el ejemplo. Eso de no hacerle nada a Bush, de no darle seguimiento con investigaciones a toda esta información que están develando sería aprobar los viejos esquemas de poder y darle muerte a su discurso de cambio y esperanza. Ya nos podemos imaginar qué van a decir los republicanos, sus medios y sus monigotes en Puerto Rico. Les toca ahora a los demócratas y si se lavan las manos, pues veremos que todo este furor de Obama fue sólo una ilusión bien montada por (guess who?) el aparato mediático-industrial.

    Gracias, Iván, por los enlaces