Constitucional - Derechos Humanos

Ahora New Hampshire, el próximo es New York…

Ayer, el Gobernador de New Hampshire, frimó una ley para reconocer el matrimonio entre personas de mismo sexo en ese estado. Este es el sexto estado en Estados Unidos y en Nueva York, legislación aprobada por la Cámara, con el apoyo del Gobernador Patterson, aguarda discusión en el Senado. El Gobernador Lynch de New Hampshire, quien se opone personalmente a este matrimonio, da cátedra al reconocer que, por encima de sus preferencias, está el compromiso con una sociedad justa, donde se respete a todos los seres humanos por igual.  Así dijo: “Today, we are standing up for the liberties of same-sex couples by making clear that they will receive the same rights, responsibilities — and respect — under New Hampshire law”. Tal vez algo que nuestra clase política debe aprender.

Ya hemos hablado de eso, así que me abstengo por ahora. Sólo lo anoto aquí, para mantener la cuenta..

PrintFriendlyFacebookTwitterStumbleUponMySpaceBlogger PostLinkedInDeliciousShare/Bookmark
  • A mí del proceso de NH lo que me resulta interesante fue toda la discusión, que al final se incorporó en la ley, sobre cómo las entidades religiosas tenían el derecho a negarse a celebrar matrimonios entre parejas del mismo sexo. Para mí tal vez sea muy obvio que sólo el Estado es el que viene obligado a reconocer los matrimonios y a efectuarlos, pero parece que la mayoría de la gente, incluyendo a los legisladores, no tienen muy claro ese asunto. Esto revela un asunto más preocupante que es el desconocimiento de cómo funcionan las libertades o derechos civiles por la mayoría del pueblo. Más aún la discusón se ha extendido a si una pastelería podría negarse a hacer un bizcocho de boda a una pareja del mismo sexo. (Nuevamente me parece obvia la contestación. No se trata de una ley en contra de la discriminación en espacios públicos a pareja del mismo sexo. Esas serán las próximas. JEJEJEJE por lo pronto el asunto es uno de igualdad ante la ley, todavía no se ha vuelto en el de aceptación social) No obstante, la necesidad de los grupos que su intolerancia (no me refiero a la de las organizaciones religiosas quienes como buen club pueden negarse a hacer lo que su fe les pida, sino a la de los comerciantes que no quieren dar servicios a la comunidad LGBT)ya avalada por las constituciones de los estados se explícite en leyes especiales es un reflejo claro de la sociedad legalista o “legalizada” o “jurificida” en la que vivimos. Pienso que esas son las reflexiones que estos procesos nos dejan.