Teoría - TSPR

la fuerza simbólica de los jueces

El sociólogo Pierre Bourdieu, al discutir la lucha por el monopolio del poder que juegan los jueces en la sociedad, nos dice sobre el poder simbólico de las sentencias:

“A diferencia del insulto proferido por un simple particular que, en tanto discurso privad, idios logos, no compromete sino a su autor y no tiene apenas eficacia simbólica, la sentencia del juez, que termina los conflictos o negociacines a propósito de las cosas o de las personas proclamando públicamente en última instancia lo que ellas son verdaderamente, pertenece a la clase de actos de nominación o de instauración y representa la forma por excelencia de la palabra autorizada, de la palabra pública, oficial que se enuncia en nombre de todos y enfrente de todos. En cuanto son juicios de atribución formulados públicamente por agentes que actúan como mandatarios autorizados por una colectividad así en modelo de todos los actos de categorización (katégoresthai, como sabemos, significa acusar públicamente), estos enunciados performativos son actos mágicos que tienen éxito porque tienen la capacidad de hacerse reconocer universalmente, por lo tanto de obtener que nada pueda negar o ignorar el punto de vista, la visión que imponen”.

-(Bourdieu, P., The Force of Law: Toward a Sociology of the Juridical Field, 38 Hastings L. J. 805 (1987); Elementos para una Sociología del Campo Jurídico, traducido al español en La Fuerza de Derecho 160 (C. Morales de Setién Ravina, Uniandes, ed., 2000)

Para esto, también diría Bourdieu y otros sociólogos del Derecho, tienen que mantener su legitimación “como funcionarios autorizados” y ante los ojos del público mantener su legitimidad y aceptación para ser “la palabra autorizada”. De lo contrario, su palabra pierde la fuerza y eficacia simbólica.

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  • Aurea María Sotomayor

    ¡Cuán apropiado es este comentario cuando pensamos en tantas decisiones tomadas por nuestros tribunales superiores y supremos! En la palabra descansa el poder y muchos, pese a tener el poder carecen de argumentos para usarlo como se debe. En el “debe” se halla el potencial ético que se supone avale a un funcionario electo por el “pueblo” y para éste. Muchos jueces revelan cuán maltrechos llegan al poder que ejercen para facilitar la transición a un estado fascista.

    Los actos de habla, tan importantes para el derecho y para la vida, tienen peso. Lo que carece de peso son los funcionarios. Tener conciencia de lo que se debe y lo que no se debe se relaciona con lo que se debe leer. How to Do Things with Words, de J.L. Austin, al igual que el texto de Bourdieu que recomienda Erika, es uno de esos textos que se deben leer.