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Pequeñeces en la Justicia

Que no quepa duda. En el Tribunal Supremo de Puerto Rico no hay posibilidad de deliberación colegiada. El Nuevo Tribunal vino con la mentalidad de tomar al Tribunal como “botín”, y así se comporta. No me refiero sólo a los debates ya trillados sobre el lenguaje de los disensos, o de jueces que se visualizan con misión de implementar la política pública del partido político que les llevó allí (pues es el “flujo normal de la marea judicial”, como uno dijo en Yiyi Motors). Tampoco me refiero al patrón de votaciones 4-3 polarizadas, como si de caucus políticos se tratara.  Se trata aquí de una enmienda reciente al Reglamento del Tribunal Supremo (también aprobada 4-3) a una disposición que, de primera instancia, parece inocua.

Que no quepa duda: La política burda llegó al Tribunal Supremo para quedarse. Ya no queda ni la apariencia de legitimidad. No lo digo yo.  Lo dicen las propias palabras y actos de la Nueva Mayoría, por lo que en esta ocasión el Juez Martínez Torres no puede acusarme de que tengo “una mente prejuiciada o de escasa cultura jurídica”, como elegantemente (y con la sutileza que le caracteriza) se refirió a las múltiples voces que le criticaron por su burdo regodeo de poder ante el hecho de que tiene más votos.

En el día de hoy la Nueva Mayoría aprobó una Resolución que altera la manera en que se distribuyen los casos entre los Jueces. La práctica, hasta hoy, consistía de un sistema en varias etapas (que describe la Opinión disidente del Juez Presidente en la Resolución). Primero, los casos se asignaban por medio de una rotación equitativa de casos de modo que si el Juez a quien se le asignó el caso inicialmente convence a los demás sobre el modo de proceder, ese Juez o Jueza escribe el borrador de Opinión.  De lo contrario, si el Juez a quien se le asignó el caso no convence a la mayoría, se asignaba el caso a un Juez(a) de criterio distinto, por consenso en el Pleno. En teoría el Juez Presidente elige quién escribe la Opinión del Tribunal; pero en la práctica es un proceso consensual, entre personas que se pueden sentar en una mesa y discutir racionalmente, discrepar como gente que se respeta, y tomar una decisión básica sobre a quién le corresponde escribir. El Juez Presidente, por décadas, había ejercido con cautela su prerrogativa de asignar los casos en aras de mantener un ambiente de deliberación colegiada. Ya ese ambiente, evidentemente, se ha desmoronado. Y, como en el resto del País, prevalece la nefasta ideología tribal que de nada nos ha servido.

Hoy se enmienda la Regla 5 del Tribunal para derrochar del poder que, como niños pequeños con juguete nuevo, gusta ostentar a la Nueva Mayoría.  Hoy, públicamente, se quitaron los guantes. La nueva Regla 5 dispone, pues, que el Juez con mayor antigüedad de entre los Jueces que constituyan la Mayoría en determinado caso, decide quién escribe la Opinión del Tribunal. Es decir que, como la Nueva Mayoría siempre contará con más votos, en los casos polarizados 4-3 que ya estamos acostumbrados, queda coronado Rivera Pérez como líder de esa facción. Este Juez decide quién escribe; por poder.

Dispone la Nueva Regla, del Nuevo Tribunal:

(a) Los casos para decisión en los méritos se asignarán a los(as) Jueces por el Juez Presidente cuando éste haya votado con la mayoría en la conferencia semanal del Pleno del Tribunal, mediante memorando o de cualquier otro modo. Cuando el Juez Presidente no haya votado con la mayoría, el caso será asignado por el(la) Juez Asociado(a) de mayor antigüedad que haya votado con la mayoría.

Hay otras disposiciones nuevas en la Regla sobre cuándo circular las opiniones entre los demás jueces, que responden a un chisme bobo entre jueces desplegado en la propia Resolución (lo cual demuestra otra instancia de trifulcas inconsecuentes, pero de choque real entre los Jueces) (sin olvidar la trifulca no tan boba sobre nacimientos y figuras religiosas, que refleja el mismo patrón).

No hay evidencia de que esta enmienda sea necesaria para resolver algún problema interno, estructural o de sustancia en el Tribunal. La Resolución justifica la enmienda con el supuesto argumento de que sólo alguien en la Mayoría en un caso conoce a profundidad los argumentos de ese bloque, por lo que está en mejor posición de asignar el caso. Pamplinas. Es un pretexto; una razón que no explica nada. Una justificación inexistente, que es igual a no tener razones.  Como si la postura que uno sostiene le impide “entender” el argumento del otro.  Los políticos hablan así: explican con vericuetos, dan razones increíbles y falaces, hablan con medias verdades, etc. Los jueces tienen la obligación de explicar con razones lo que hacen para distinguir sus actos de mero poder; para distinguir, dentro de lo posible, lo jurídico de lo político.

Ya que no pueden dar buenas razones, preferiría que se hable claro y se describa el acto como lo que es: una instancia burda, pública y reprochable de marcar territorio en la institución que, se supone, pueda mirar a los ciudadanos directamente a los ojos y prometer que las pequeñeces de la surreal política puertorriqueña están fuera de ese recinto. Evidentemente esas pequeñeces están muy presentes allí; por lo que no hay razón para pensar que estas pequeñeces se ignorarán en la adjudicación de controversias. Nos va mal.

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  • Biased Barrister

    “…jueces que se visualizan con misión de implementar la política pública…”

    ¿Eso no es lo que quieren lograr los profesores de izq. de este blog? (e.g., Hiram Meléndez Juarbe)

  • Futura Jurista

    Se te quedó algo Lcdo. Prejuiciado… como muy bien señala el nombre me imagino…

    “…jueces que se visualizan con misión de implementar la política pública del partido político que les llevó allí

  • unbiased barrister

    profesores, abogados, legisladores, políticos…. todos pueden “implementar la política pública” que quieran. Jueces no. Esa es la diferencia.

  • El Decano

    Comments 2,3 = Hiram

  • Futura Jurista

    Los jueces no pueden implementar lo que no se ha legislado ni adjudicado?

    § 7. Negativa de un tribunal a emitir fallo; aplicación de la equidad en ausencia de ley aplicable
    Texto
    El tribunal que rehúse fallar a pretexto de silencio, obscuridad, o insuficiencia de la ley, o por cualquier otro motivo, incurrirá en responsabilidad.
    Cuando no haya ley aplicable al caso, el tribunal resolverá conforme a equidad, que quiere decir que se tendrá en cuenta la razón natural de acuerdo con los principios generales del derecho, y los usos y costumbres aceptados y establecidos.
    Historial
    —Código Civil, 1930, art. 7.

    ¿Politica pública no cae dentro de ese renglón?

    Debo aclarar que no creo que ningún partido político represente alguna “politica pública” específica sino que, tomando en cuenta el desarrollo social que conlleva nuestro ordenamiento social [ideal], es más bien lo que encapsula todas esas consideraciones de “usos y costumbres aceptados y establecidos” para quien es capaz (como esperaría de un Juez de cualquier rango) de filtrar las influencias politica-partidarias.

  • Futura Jurista

    De que los partidos políticos alegan avanzar “política pública” no es lo mismo que hacerlo.

  • Biased Barrister

    @Unbiased Barrister: Completamente de acuerdo contigo. Sin embargo, debes ser más original cuando escoges nick-names.
    @Futura Jurista: ¿Se acabó la clase de Hiram?

  • Futura Jurista

    Fue una pregunta sincera… si no estas de acuerdo, me gustaría saber otro p.d.v.

    Snarkiness appreciated but not necessary…

  • Biased Barrister

    ¿Qué significa “política-pública”?

  • Futura Jurista

    ……………

    ¿Lo quieres en arroz y habichuelas desde la máxima autoridad?

    http://es.wikipedia.org/wiki/Políticas_públicas

  • Me preocupan mucho estas “pequeñeces”….sinceramente, me gustaría estar ajena a los problemas, malos entendidos, disputas internas entre los jueces y juezas del Tribunal Supremo, pero eso es imposible si se siguen emitiendo resoluciones como la que discutes, Hiram.

  • Lara

    Puertorriqueños pensantes, no nos vayamos por la tangente. Independientemente de la composición del Tribunal Supremo, dichos jueces están allí para aplicar el derecho a ciegas como la dama de la justicia. Desafortunadamente nuestro país está al borde del precipicio por las malas administraciones de AMBOS partidos y la falta de fiscalización real del tercer partido. Sin embargo, hasta hace unos meses atrás, nuestro Tribunal Supremo gozaba del respeto del pueblo. Pero ahora que ni eso nos queda, ahora que el pueblo no tiene ni siquiera la esperanza de un sistema de justicia imparcial, ¿qué nos queda? ¿Cómo se va a sustentar ahora nuestro sistema de gobierno si ya la democracia no existe?