Constitucional

Gallos

Hoy el Tribunal Supremo de Estados Unidos reconoce a Puerto Rico como una nación separada, con una cultura particular diferenciada de un consenso en los estados de la unión. Y todo por los gallos. Bueno, más o menos…

Hoy ese tribunal declaró inconstitucional, bajo la Primera Enmienda, una ley federal que prohibía la producción, venta o distribución de material en el que se presente crueldad a los animales (“depiction of animal cruelty”, 18 USC Sec 48). US v. Stevens, es interesante para los estudiosos de la teoría y doctrina de libertad de expresión.

Entre otras cosas, rechaza el argumento de que, al igual que la pornografía infantil y otras clases de expresión, la la expresión de “crueldad a los animales” es una excepción categórica a la protección constitucional. En el transcurso, rechaza el argumento de que los tribunales están autorizados a realizar el análisis de costo-beneficio propuesto por el gobierno, mediante el cual cierta expresión de “poco valor” puede ser superada por intereses sociales mayores. Ese análisis CB, dice el Tribunal, ya lo realizó la Constitución: “The First Amendment itself reflects a judgment by the American people that the benefits of its restriction on Government outweigh the costs” (p. 7). Mucho podemos decir sobre cuánto realmente esta aseveración se ajusta a un análisis cuidadoso de la doctrina. También podríamos cuestionar la tesis del Tribunal en cuanto a que estas excepciones categóricas responden a casos de expresión que “históricamente ha estado desprotegida”, dejando la puerta abierta a nuevas categorías de expresión no-protegida siempre que cumplan con algún criterio de antigüedad o tradición (“Maybe there are some categories of speech that have been historically unprotected, but have not yet been specifically identified or discussed as such in our case law”, p. 9). Todo ello abre una caja de pandora muy conocida en la teoría constitucional y de adjudicación de Estados Unidos, como la que demuestra el trayecto hermenéutico bizarro del debido proceso de ley sustantivo: qué tipo de evidencia histórica es necesaria; cómo evitar la manipulación en el recuento del pasado, si es posible; a qué nivel de generalidad se fijan los parámetros de la búsqueda, entre otros. Pero bien, eso no es lo que me ocupa aquí.

Uno de los argumentos realizados por el gobierno a favor de la legislación era que la misma debe leerse restrictivamente, estrictamente atada a conducta que constituye crueldad animal ilegal y que ya es prohibida por los estados. El problema con eso, dice el tribunal, es que no es sencillo determinar cuál es exactamente la conducta prohibida por los estados, toda vez que cada uno tiene reglas sobre la trata de animales que son muy dispares. Ello abona, pues, al elemento de amplitud excesiva. Así por ejemplo, cada jurisdicción tiene reglas separadas y distintas relativas a la caza.

Y fuera del contexto de la caza…. estamos nosotros.  Para reforzar el punto, nos mira directamente, tal vez para enfatizar la idea de que hay divergencias entre jurisdicciones en cuanto a qué constituye crueldad animal; pero definitivamente con un ojo crítico hacia nuestra idiosincrasia. Aún la pelea de gallos, dice el Tribunal, que es considerada “immoral in much of America”, es legal en Puerto Rico. Es decir, que aun cuando en “America” (refiriéndose a Estados Unidos) hay ciertos estándares uniformes de moralidad, que son casi un consenso en las cuatro esquinas de esa nación, los Puertorriqueños (y hasta hace poco en Luisiana) somos diferentes.  No podemos obviar el tono con que el Gran foro nos mira, desde arriba, tal vez con curiosidad, o con el ojo con que el imperio miraba a sus territorios en los Casos Insulares: como algo extraño a la cultura y tradición “Americana”.

Claro, tampoco podemos obviar el hecho de que hay aspectos de nuestra cultura que, sin dudas, debemos revisar, como por ejemplo los elementos de crueldad y culto a la violencia inmanentes a las peleas de gallos. Una vez escribí de eso aquí. Lo que no cabe duda, sin embargo, es que es una cultura diferente. Y será diferente, aun cuando mañana, como probablemente ocurra, salgan corriendo sectores en nuestro campo político, despavoridos, para prohibir o limitar las peleas de gallos por las razones incorrectas: no por la crueldad a los animales, sino por la crueldad de la asimilación cultural.

Vale la pena copiar parte de la decisión:

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  • Jose Miguel Oviedo Caneles

    Al fin vemos la cara independentista de Mr. Meléndez Juarbe. ¡Bendito! Curioso que sea en el marco de un caso acerca de la libertad de expresión, tema acerca del cual él y yo ya hemos amargamente discrepado. En la infortunada columna que publicaste el año pasado aquí, titulada CRUNCH TIME, este servidor te recomendó ser un poco más sincero respecto a tu verdadera inclinación política. Por fin te destapas. ¿Será que te entusiasmó el ejemplo de Ricky Martin? Te felicito por tener el valor de reconocer lo que ya todos sabíamos, pero te advierto que de ninguna manera esto me lleva a estar de acuerdo contigo. Confieso que leo tus columnas, en parte porque me causan gracia tus ingenuas e idealistas opiniones, pero también porque te creo abanderado de la nueva generación de académicos de la UPR. Y la verdad es que dan lástima.

    Desde CRUNCH TIME me había reservado el derecho a dignificar tus columnas con mis impresiones y había optado por refutarlas en silencio. Al igual que un niño que grita “puedo volar” no hay razón para llamarle la atención, es decir, a menos que intente saltar por la ventana. Ahí ya el adulto que le cuida debe intervenir. Tu entrada de hoy justifica un escarmiento.

    Primero que todo empiezo por darte unas directrices en cuanto a lo que concierne el arte de desarrollar un estilo literario. El sarcasmo como vehículo lingüístico sólo funciona cuando es evidente lo contradictorio que resulta una expresión. Cuando el autor, en cambio, confunde al lector al ser irónico sobre algo que no tiene nada de malo el efecto del artilugio de desmorona. Constantemente invocas un sentimiento de indignación mediante frases quasi astutas. El problema es que, con la excepción de unos cuantos radicales subsidiados por Stafford, que tímidamente te aplauden desde sus cubículos en Río Piedras, nadie se escandaliza con las realidades que supuesta-mente denuncias. Para citar un ejemplo está otra columna que escribiste, titulada Lecciones de Historia… Wikipedia Style, en donde te atreves a consignar la siguiente frase: “Gracias por explicarnos el origen de la palabra “anglosajón” y gracias por usar Wikipedia como fuente.”

    Como en esa ocasión te diriges al Tribunal Supremo de Puerto Rico, institución que odias y críticas a diario, el intento de sonar sarcástico es evidente. Es una cuestión de hecho que el máximo Tribunal tiene una responsabilidad de educar al pueblo, y eso incluye, naturalmente, la historia de nuestro pueblo y nuestra cultura. Acepta que en Puerto Rico es indispensable entender lo que significa anglosajón, como mínimo para poder aceptar nuestro legado institucional, hoy en día inseparable del de los Estados Unidos. Mejor servicio educativo ofrecen los jueces del TSPR que tú. La hipocresía de quién critica a Wikipedia como fuente jurídica, mientras que utiliza sus códigos fuente de programación y adula la iniciativa Creative Commons, se hace célebre por lo patética.

    Antes de que arremetan en mi contra por insultarte empiezo por exigir que disociemos mis opiniones acerca de tus escritos de mis opiniones acerca de tu persona. De hecho, gozas de excelente reputación y cualquier egresado de Harvard y estudiante de Columbia tiene mi visto bueno en cuanto a capacidad intelectual. Te doy el beneficio de la duda. Por lo menos has pasado el cedazo de instituciones verdaderamente serias. Tristemente continúas tu vínculo con la UPR y es por dicha razón que no logras despegar en cuanto a un pensamiento filosófico e intelectual. Ya veremos el miércoles y jueves de esta semana, cuando empiecen a divulgarse las patéticas imágenes de los “estudiantes” en paro, como la UPR se desdibuja una vez más ante la opinión pública. Tan deprimente estado de letargo evolutivo obedece sin duda al exceso de académicos independentistas dando cátedra en la universidad pública.

    Me explico.

    En un territorio que se caracteriza por una mayoría abrumadora de estadistas y en que el partido pro unión controla todas las ramas del gobierno, la Universidad Pública continúa siendo semillero de teóricos anacrónicos, obsesionados con una independencia que nadie quiere. A raíz de un espaldarazo electoral legítimo llegamos al poder, no digan ahora que nos lo tomamos por la fuerza o que matamos a los miembros más destacados de la oposición. Eso se lo dejamos a las Repúblicas Bananeras como Venezuela o Cuba. En los Estados Unidos de América triunfa la democracia y defendemos la libertad de expresión, siempre que se conforme a la costumbre y a nuestros estándares comunitarios de moralidad y legalidad.

    Meléndez, de todas tus columnas jamás hubo una más legal y apropiada que esta pero no confundas las razones por las cuales lo digo. Es hora de que superes la etapa de llorar porque somos colonia. El Tribunal Supremo de los Estados Unidos desde ya anuncia su renovado interés en subrayar el estatus de la isla. Apenas describen la realidad, no la califican, toda vez que es menester del pueblo puertorriqueño tomar los pasos afirmativos para dar fin a la inequidad legal que nos separa del resto de la unión. Me imagino que la Honorable Juez Sonia Sotomayor tuvo algo que ver con la inclusión de esta mención al caso Posada de Puerto Rico Associates v. Tourism Co. of P.R., 478 U.S. 328 (1986). En verdad se nos menciona favorablemente y no de manera despectiva o discriminatoria, algo que con tu ya conocido ‘caminaito mongo’ insinúas. Por el contrario, es en parte por la normativa de nuestra jurisdicción, por la deferencia a nuestra tradición gallística, que el máximo Tribunal de la nación deroga un estatuto por inconstitucional. ¡Qué honor!

    Respeto la decisión aún cuando estoy con la disidente del Juez Alito. La §48(a), 18 USC Sec. 48, es justa ya que nadie quiere dar pantalla a los bárbaros que se escudan tras la libertad de expresión, especialmente cuando lo hacen para desfogar sus depravaciones. No obstante, el que se decida un caso en contra de mi criterio no me lleva a despotricar en contar del Tribunal Supremo. Dicho sea de paso que eso de los Gallos es apenas una resaca de la sucia tradición española, aquella que con tanto esfuerzo en Puerto Rico estamos por purgar.

    Justice Sotomayor desde ya empieza a renovar el interés de la judicatura en un tema que el Comisionado Residente Pierluisi intentará incluir en la agenda legislativa federal de 2010. Sencillo: los estadistas logramos nuestros objetivos, poco a poco. Ya veré a todos abrazándose de alegría cuando seamos la estrella número 51, muy a pesar de la rabia de algunos malos perdedores como tú, Meléndez.

    ¿Y cuando pase, los independentistas donde se esconderán? No me digas que andarán tras la pista del payaso ese, Rubén Berríos Martínez, el que guisa con mesadas federales, el poeta de nadie, el orador por antonomasia del fracaso. Lo que es peor, me temo que entonces también te van a seguir a ti. En vez de independentistas se llamarán “separatistas” e invocarán el irrelevante ejemplo de Cataluña, como si acá la gente jugara soccer en vez de pelota. Te felicito por dejarnos saber, finalmente, quién eres. Lástima que de tu estirpe apenas quedan como trece.

  • Virtus Incertus

    Wow, salió el “Underground Man” de Dostoyevsky! Me lo imagino leyendo, esperando, amolando su daga, cultivando su rencor, hasta que… zas! Ha encontrado un espacio para vertir su hiel! Su honor ha sido restaurado!

    Compañero, le faltó el comienzo a su discurso:

    “I am a sick man…. I am a spiteful man.”

  • El Estadista

    Jose Miguel como te encanta estar montao. Apuesto lo que se a que si jugabas algún deporte en equipo deseabas siempre jugar del equipo más fuerte. Te pregunto, si, en vez de los americanos, a Puerto Rico lo hubiese invadido India, China o Irán, etc. y, al día de hoy, estos paises hubiesen sido potencias económicas, democracias aparentes, tenido una adhesión práctica al “rule of law” y hubiesen 4 millones de boricuas viviendo “overseas” (le meto al inglés también pa’que te mojes), de seguro estarías abogando por el “Chinese Only”, o defendiendo la bandera iraní etc… Tu apego a los Estados Unidos se explica únicamente a partir de la relación metrópoli-colonia. (Acaso, descartas, sin más, los logros de paises como Singapur, Irlanda e Israel) Partes de la premisa de que sin los americanos no podemos progresar. ¿Por qué no te pones pa’ tu número y metes caña para lograr lo que ese gran país obtuvo el 4 de julio de 1776?