Constitucional - Teoría

Democracia, Asambleas Estudiantiles y el Voto a Distancia

Ante la propuesta para enmendar la Ley de la Universidad con el fin de proveer el voto por correo en procesos estudiantiles y debilitar así las Asambleas, cabe recordar que democracia no es sólo el número de votos; es la discusión antes, durante, y después. El voto a distancia en aquellas instancias en que hay posibilidad de discusión y deliberación podría aniquilar las posibilidades de debate y promueve que el voto se ejerza sin el ejercicio previo de la reflexión. Quien reduce la democracia a votos teme a la discusión, probablemente porque no tiene razón.  Después de todo es más fácil manipular a través de los medios al que vota, pues no tiene que salir de su casa y enfrentar argumentos contrarios.

Sobre esta limitante visión de democracia que refleja propuestas como éstas, dejo unos párrafos de Robert Post, actual decano de la Escuela de Derecho de Yale, en ocasión de una discusión sobre la relación entre la democracia y la igualdad.

Self-government is about the authorship of decisions, not about the making of decisions.

We can test this distinction by imagining a situation in which the people in their collective capacity decide issues, but in which individuals within the collectivity feel hopelessly alienated from these decisions. Suppose, for example, that in State X citizens are provided with interactive computer terminals that they are required to use in the morning to register their preferences about various issues. Each morning an agenda for decision (composed by an elected assembly) is presented on the terminal. The citizens of State X must decide what color clothes should be worn; what menu should be served for lunch and dinner; the boundaries of the attendance zones for the neighborhood school; whether a stop sign should be placed at a local intersection; and so on. Assume that citizens of State X can get from their computer whatever information they believe is relevant for their votes, including information about the likely views of other citizens.

Imagine, further, that State X has no public discourse. There are neither newspapers nor broadcast media. The state bans political parties and associations. It proscribes public demonstrations and prohibits individuals from publishing their views to other citizens. Each citizen must make up his or her mind in isolation. Decisions in State X, however, are made on the basis of the majority vote of the collectivity, and all individuals are henceforth required to comply: to wear blue, or to serve chicken for lunch, or to attend a particular school, or to stop at the local intersection. Individuals in State X feel completely alienated from these decisions. They do not identify with them and instead feel controlled and manipulated by the external force of the collectivity. Would we deem State X an example of a society that engages in self- determination? Although in State X the people retain their ability, “as a collectivity, to decide their own fate,” which is to say to make decisions by majority rule, I very much doubt that we would characterize State X as a democracy. We are much more likely to condemn it as a dystopian tyranny. Rousseau long ago diagnosed the reason for this condemnation: collective decisionmaking is merely oppressive unless there is some internal connection between the particular wills of individual citizens and the general will of the collectivity. Robert Post, “Democracy and Equality”, SELA 2004.

Enmendado 8 de Junio:

Se aneja el texto íntegro del proyecto de ley.

En un giro aún más preocupante, el mismo no se limita a las Asambleas estudiantiles, sino que provee para el voto a distancia y secreto en los Senados Académicos, Junta Universitaria, Junta Administrativa y en los Consejos de Estudiantes. Es decir, que en toda instancia de deliberación se instauran mecanismos para impedir o dificultar precisamente lo que hace posible esa deliberación: el enfrentamiento con las posturas e ideas ante consideración. Hay que tomar postura: o se le tiene miedo a los votos sin discusión, o a la discusión con o sin votos. En una democracia, hay mucho que temer al voto sin discusión, y mucho que ganar con la discusión independientemente de los votos.

Share
  • Pingback: Huelga UPR » Democracia, Asambleas Estudiantiles y el Voto a Distancia()

  • fdox

    En el caso específico de las asambleas, no creo que el voto secreto necesariamente vaya a debilitarlas, de la misma manera que no creo que el voto secreto secreto debilita las elecciones generales. Esto me recuerda a la diferencia en las primarias demócratas en el 2008, cuando Obama tendía a ganar los caucuses porque sus seguidores eran más entusiastas, mientras que Clinton tendía a ganar las contiendas a base del voto tradicional secreto. Ambas fomas de votar pueden ser una manera de manipular elecciones, como casi cada cualquier detalle puede serlo. Sin embargo, y esto es un juicio valorativo, mi impresión es que existen más oportunidades de manipular un proceso por voto abierto, que por voto secreto.

    En cuanto al voto a distancia, entiendo el argumento de que la asamblea sirve como un foro para el debate y la discusión, y que esto potencia la democracia, pero no creo que las asambleas tengan el monopolio sobre los foros de discusión, como este blog quizás prueba. La lectura de Post se basa en que no existirían medios para la difusión de ideas – no me parece que ese sea nuestro caso.

    Además, en este momento nadie tiene como obligación ir a una asamblea, atender -y- analizar para poder votar. Con solo registrarte puedes votar–no creo que la forma actual de trabajar las asambleas necesariamente propense el que una persona analice posiciones, y tome “decisiones informadas”. En todo caso, creo que cada persona debe tener la libertad de decidir si quiere escuchar o no a la otra parte sin tener que estar cautivo al mensaje que sea. No creo que obligando a una persona a pasar por la odisea de seis a ocho horas de asamblea sea necesaria en estos tiempos cuando las opiniones y los debates son tan accesibles. Eso, claro, es otro juicio valorativo.

    Por último, existen personas que por la razón que sea no pueden dedicarle seis u ocho horas a una asamblea; creo que la posibilidad de que participen sin tener que estar atados a un proceso que requiere presencia continua si no convierte al ejercicio en uno más democrático, por lo menos no lo convierte en menos.

    Nada de esto no quiere decir que no apoye las asambleas; creo que tienen cierto valor, y ni siquiera me quiero meter en argumentos constitucionales. Definitivamente deben ser uno de varios foros antes que se lleve una medida a votación. Sin embargo, las asambleas distan mucho de ser lumbreras democráticas. Además, por años se ha criticado la forma en que se llevan, y siempre se escucha a gente de todos los sectores decir que ‘las asambleas no son perfectas’, pero nunca se ha hecho nada.

    Dicho eso, no estoy de acuerdo con el voto secreto en cuerpos con personas electas/nombradas que se supone sean representativos de varios cuerpos. Si alguien te representa, uno debería saber como ese está votando para saber si te representa o no.

    Saludos 🙂

    Francisco Dox