Constitucional - Teoría - TSPR

Sobre el proceso de confirmación de jueces (Kagan)

Elena Kagan, recién confirmada al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, dijo en 1995, mientras era profesora en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chicago, lo siguiente respecto al proceso de evaluación y confirmación de los candidatos y candidatas al Tribunal Supremo:

‘When the Senate ceases to engage nominees in meaningful discussion of legal issues, the confirmation process takes on an air of vacuity and farce, and the Senate becomes incapable of either properly evaluating nominees or appropriately educating the public…. Such hearings serve little educative function, except perhaps to reinforce lessons of cynicism that citizens often glean from government. Neither can such hearings contribute toward an evaluation of the Court and a determination whether the nominee would make it a better or worse institution.

a nominee can say a great, great deal before making a statement that, under this standard, nears the improper. A nominee, as I have indicated before, usually can comment on judicial methodology, on prior case law, on hypothetical cases, on general issues like affirmative action or abortion’.

¿Alguien sabe qué se le ha preguntado (si algo) y qué ha dicho el poco conocido candidato a nuestro Tribunal Supremo, en la única (llamada) vista que se celebrará hoy para su confirmación?.

Cita obtenida del artículo de Ronald Dworkin sobre el proceso de confirmación de Kagan:
http://www.nybooks.com/articles/archives/2010/aug/19/temptation-elena-kagan/?pagination=false

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  • Érika, tus comentarios sobre este tema son extremadamente importante. Apuntan, además, a la falta de tradición en nuestras ramas políticas y en la ciudadanía de presentar cuestionamiento saludable a los nominados. Después de todo, se les entrega un poder enorme, a ciegas; sin saber qué harán con él. Aunque no sepamos con exactitud cómo resolverá temas concretos, al menos podemos esperar conocer cómo se acercará a los problemas, con qué actitud, con qué visión de la rama judicial en una democracia. Decir que sólo va a “aplicar el derecho” es decir nada; pues precisamente le toca a él determinar cuál es el derecho; particularmente cuando “el derecho” consiste de frases generales y ambiguas como “igual protección de las leyes”, “debido proceso de ley”, “libertad de expresión”, “intimidad” entre otras.

    En fin es todo muy lamentable. Pero por lo mismo, no debe nadie sorprenderse cuando recortan derechos civiles (como con la ya desaparecida factura más ancha) o se inventan teorías sustantivas para proteger a unos (escoltas de gobernadores) pero las ignoran cuando les toca aplicarlas a otros (empleo público y ley 7). Si en los procesos de confirmación no se cuestiona y se les da a los jueces un cheque en blanco, pues, eso es lo que tendremos.

    Vale la pena citar a Ronald Dworkin en otro trabajo, analizando el proceso de confirmación de Roberts. No porque Dworkin sea en todo la última coca cola del desierto (aunque es sin duda uno de los filósofos jurídicos más prominentes en el mundo entero); lo que él dice es lo que venimos planteando por años. Pero a veces en el debate público criollo, lamentablemente las cosas no tienen peso si no las dice alguien con ojos rubios, así que lo cito a regañadientes:

    “[The Senate] should demand to know the new nominee’s constitutional philosophy. If he or she refuses to disclose it, or claims that it is only respectful to the rule of law and adds nothing more helpful about what that means, then the committee’s constitutional duty is to advise the Senate to reject that nominee as either disingenuous or incompetent” R. Dworkin, The Supreme Court Phalanx: The Court’s New Right-Wing Bloc 19 (2008)