Constitucional - TSPR

Dos más

Ya es de todos conocido que la Rama Ejecutiva, la Legislativa y la Mayoría en el Tribual Supremo se pondrán (¿se han puesto?) de acuerdo para aumentar el número de jueces que compone a ese tribunal. Con eso se añadirían dos más a los cuatro Jueces Asociados nombrados por el actual gobernador en menos de dos años. Asimismo, me parece que está fuera de toda duda las motivaciones de este aumento. Ya  habíamos reseñado una columna de Julio Fontanet examinando los datos empíricos que demuestran lo innecesario de un aumento en la composición. Y no existe persona en este mundo que pueda alegar, con seriedad, que este aumento responde a razones legítimas, que no sea el simple intento por controlar aún mas la Rama Judicial. Todo es peor cuando la solicitud de Court Packing viene, no consensualmente, sino por jueces que se conciben a sí mismos como miembros de un bando. En un país tan polarizado como el nuestro, es triste que las figuras llamadas a mediar en los conflictos sociales sean inevitablemente percibidas como pertenecientes a un grupo u otro. A ello se le suman todas las instancias que hemos comentado en este blog, indicando falta de seriedad para con la institución judicial por parte de la Nueva Mayoría.  Ver aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, y aquí.

En esto a uno no le gusta tener razón pero, lamentablemente, es incuestionable.  No le puede caber duda a nadie, que hoy la Rama Judicial se gradúa como una rama política, como todas las demás, y pierde irreparablemente la confianza pública necesaria para fungir como el garante de derechos y árbitro imparcial de controversias sociales y políticas.

Cuando los funcionarios del Tribunal Supremo se piensan como emisarios de un partido, de una ideología, o de una filosofía, dejan de ser jueces. El tiempo dirá si son políticos o jueces. Pero, las señales que nos dan son cristalinas. Que los jueces sean nombrados y confirmados sin deliberación alguna, ni discusión pública, en fast tracks de un par de días, mina nuestra confianza en esa institución y en ellos personalmente. Pero eso, podríamos decir, es culpa de políticos que no entienden la importancia de esa deliberación y, al menos a esa gente, la población puede remover a través del proceso político. Pero cuando la judicatura misma promueve un aumento inusitado e innecesario con el propósito exclusivo de consolidar poder por varias generaciones, pues ya no podemos echar culpa a los políticos en la Legislatura y en Fortaleza.  Ahí son los jueces mismos los que entran al terreno de lo político. Y, en ese momento, cuando la población puertorriqueña desconfíe de su autoridad y legitimdad, y cuando les miren con suspicacia y no les crean ni una sola palabra de lo que escriban en enjundiosas Opiniones… en ese momento los de la Nueva Mayoría recordarán que quien manchó la imagen y reputación de esa rama, la única hasta ahora respetada de las que nos queda, no fueron sus críticos y detractores, sino ellos mismos. Se han disparado en el pie.

Y así, les dejo una cita del Juez Stevens disintiendo en Bush v Gore… palabras cuyo significado cada día cala más hondo en la cultura política boricua. Cultura política que, con fragilidad, es lo único que le da estabilidad a nuestro sistema de gobierno; al menos por ahora.

Time will one day heal the wound to that confidence that will be inflicted by today’s decision. One thing, however, is certain. Although we may never know with complete certainty the identity of the winner of this year’s Presidential election, the identity of the loser is perfectly clear. It is the Nation’s confidence in the judge as an impartial guardian of the rule of law.

Actualización, 5 noviembre 2010.
Una versión, editada, de este post fue publicada en la Revista 80Grados.

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