Constitucional - TSPR

El Tribunal y la Huelga Estudiantil

Cuando la Nueva Mayoría finalmente se desnudó frente al país al promover su glotonería de poder político, muchos observamos las consecuencias que ello tendría sobre la legitimidad de la institución judicial. Así, expresé:

[C]uando la judicatura misma promueve un aumento inusitado e innecesario con el propósito exclusivo de consolidar poder por varias generaciones, pues ya no podemos echar culpa a los políticos en la Legislatura y en Fortaleza.  Ahí son los jueces mismos los que entran al terreno de lo político. Y, en ese momento, cuando la población puertorriqueña desconfíe de su autoridad y legitimdad, y cuando les miren con suspicacia y no les crean ni una sola palabra de lo que escriban en enjundiosas Opiniones… en ese momento los de la Nueva Mayoría recordarán que quien manchó la imagen y reputación de esa rama, la única hasta ahora respetada de las que nos queda, no fueron sus críticos y detractores, sino ellos mismos. Se han disparado en el pie.

Asimismo, el profesor Efrén Rivera publicó:

El Tribunal Supremo depende para su legitimidad de la fuerza de sus argumentos, del respeto que susciten sus decisiones, de la acogida que logre, en su conjunto, tanto en la comunidad jurídica como entre la población general. Si ese respeto se desvanece, sufre su legitimidad. Ese respeto, sin embargo, no puede simplemente exigirse, sin más. Se lo tienen que ganar los miembros del alto foro con su proceder.

Pues bien, con su legitimidad en crisis, a nadie le puede sorprender por qué la más reciente Opinión del Tribunal ha caído en la irrelevancia total para la sociedad Puertorriqueña y muy en particular para los estudiantes.  Dejando a un lado las interrogantes sobre academicidad, coincidencia en tiempo con la huelga actual, y la torpeza de atragantar la decisión a los jueces de minoría sin voluntad de escuchar visiones contrarias, el Tribunal resuelve, en esencia, que los puertorriqueños tenemos el derecho expresarnos libremente en la Universidad, sujeto a reglamentaciones razonables de “tiempo, lugar y manera” (razón por la cual la resolución de la Rectora es patentemente inconstitucional).  Nada nuevo ahí. Si me hubiesen pedido una opinión consultiva, hubiese dicho lo mismo, como cuestión constitucional. Y si el Tribunal ostentara algún grado de legitimidad en la población y no fuese percibido como un comité de acción política (percepción completamente atribuible a sus actos), tal vez su Opinión sería tomada en consideración.  Pero como la legitimidad de una Mayoría que sustituye razones por garrotes es precaria, las casi 80 páginas de la Opinión mayoritaria serán relegadas a una mera nota al calce en la historia de este país.

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  • De acuerdo, sobre todo con la parte de lo irrelevante que se ha convertido el pronunciamiento del Tribunal. Yo sí hubiese elaborado argumentos distintos. Hay razones jurídicas de peso para disentir, sobre todo aquellas categorizaciones casi caricaturezcas sobre la relación estudiante-universidad como si fuera una mera relación contractual, civil patrimonial, entre cliente- Walmart. La Opinión disidente de la Jueza Rodríguez apunta a la problemática concepción sobre ‘La Universidad’. Pero aquí lo más importante es algo que ya venimos diciendo hace un tiempo cuando citamos al sociólogo Bourdieu en La Fuerza del Derecho: la palabra autorizada de los jueces pierde su fuerza, su poder simbólico, cuando pierde su legitimidad. De la forma en que el Tribunal está jugando no se puede jugar, así no, si se llevan el bate y la bola, es decir, si el razonamiento jurídico pierde relevancia, no se puede jugar el juego del Derecho. Se pasa del poder al simple dominio.

  • Me atreveré a decir que ustedes son profesores jóvenes y exitosos a los cuales en muchas ocasiones hemos visto como ejemplo a emular (Por lo menos un puñado de compañeros y yo). Pero ¿y los que no seremos profesores? ¿Revalidaremos para estar metidos en unos posibles 30 años de jurisprudencia de este calibre? ¿Este es el comienzo de una nueva visión del ratio decidendi para las próximas décadas hasta que venga el retiro de los jueces a los 70 años? (Y dicen que uno envejece y se vuelve más conservador)…No niego que a veces la encrucijada se vuelve insoportable, me ha producido asco pensar en tomar la reválida el año que viene. Pero ¿Qué voy a hacer? ¿Litigar en el Federal? Uno siente terror de presentar un simple recurso porque de pronto se transforma en un precedente desgarrador. Siendo morboso, a veces enciendo el computador a ver cuántos Notarios fueron mangao’s este mes y echarle un ojo a la novelita de terror que día a día crece en enramados de tramas jurídicas. ¿30 años de esto? Eso es la vida de uno. Tengo ganas de no ejercer, seguir estudios graduados, quizás largarme a sembrar yuca en algún municipio…pero vivir 30 años de esto. Naaaaaaaaaahhhh!

  • Pingback: Puerto Rico: The Politization of the Supreme Court · Global Voices()

  • Ahora me acuerdo que escribí hace varios meses algo sobre lo (in)apropiado que resulta plantearse el tema de las huelgas como uno de “legalidad” y no como uno de legitimidad. Ver Aquí. En el contexto universitario, planteé, la pregunta entorpece. Y, pues, por la misma razón, la contestación a esa pregunta *legal* que brindó el Tribunal muy poco añade y ha añadido al problema.

  • Jose Miguel Oviedo C.

    Generalmente cuando uno puede demostrar con hechos que siempre tuvo la razón se recurre a la frase: “te lo dije.” En este sentido uno podría sentir satisfacción, al ser redimido por las circunstancias. Sin embargo a veces duele decirlo, a veces recalcarlo es un acto difícil. En el fondo se quería estar equivocado, porque eso era lo mejor para todos.

    Hiram Meléndez Juarbe: personificas el arquetipo del profesor izquierdista cuya cátedra facinerosa corrompe las mentes de la juventud estudiantil. Tú eres una de las razones por la cuáles el sector público de la educación superior ha caído en desgracia. Ya te advertí hace unos meses que debías replantear el contenido de tus entradas en este blog, tuviste la oportunidad de reflexionar y no te dejaste aconsejar. Asume ahora tu cuota de responsabilidad en la problemática actual.

    No hay huelga, sólo hay un intento fallido de subvertir el orden constitucional. Instigados por personas como tú, los estudiantes se prestan para intentar imponer un orden socialista que no es avalado por la población. Nadie puede negar que se han podido expresar, pero eso no es lo que quieren, lo que quieren es adelantar el ímpetu separatista.

    El Tribunal Supremo de Puerto Rico no tiene porque acomodarse a las directrices superficiales de ideólogos prejuiciados como Érika Fontánez Torres y tú. Se les ve la costura. Son el producto de combinar estudios (mal hechos) con la envidia, son el retoño académico de la mezquina lucha de clases. Como ustedes no tuvieron lo que otros tuvieron, como se ustedes se quedaron pegados en venir dizque “de abajo,” entonces estarán el resto de sus vidas llorando la triste historia del pobrecito yo que pobrecito seré. Ahora, algo me dice que, peor aún, tú eres un riquito jugando a ser pobre.

    Lo próximo es que citen a Eduardo Galeano, para así terminar de hacer honra al patético cliché del revolucionario latinoamericano, o que invoquen a Víctor Jara y/o suspiren nostálgicamente con la música de Violeta Parra. Me produce vómito este repetitivo y putrefacto discurso que tanto daño le hace a nuestro entorno cultural.

    ¡Despierten! ¡No hay ni habrá más nunca jamás en Puerto Rico una revolución socialista!

    Que puede decir Fontánez Torres para defender su cosmovisión izquierdista y anacrónica, cuando son los mismos líderes del embeleco ese en el Caño Martín Peña que se aprovechen de la “tenencia de tierra comunal” para adelantar fines muy particulares. How convenient! Nos creen bobos. Los socialistas vienen a implementar un falsamente equitativo sistema en el que todos son pobres menos sus parlamentarios y voceros, que al igual que Silvio o la familia Castro, viven en palacios y se limpian el trasero con papel sedoso mientras el resto del país come mierda.

    En Río Piedras se descarrila el proyecto universitario porque ustedes profesores de pacotilla, voceros de un proyecto político derrotado con la caída del muro de Berlín, se esmeran por pintar palacios de utopía comunal que en la práctica no son más que totalitarismo, tortura y dictadura.

    Y en 2012: vuelven a perder. Son incapaces de lograr siquiera un mínimo de apoyo electoral. La UPR cayó presa de personajes como ustedes y mire a donde llegó. Igual ya te desenmascaraste Meléndez Juarbe. Sólo criticas al TSPR porque eres independentista. No tienes ninguna otra razón de fondo. Triste pero cierto.

    Melénde Jaurbe, el día que aprendas a escribir como un verdadero académico, el día que estés en Puerto Rico bregando con los problemas de la isla (en vez de gozar los lujos de la vida en Cambridge y de estudiar con esos “yanquis” que tanto criticas), ese día puede ser que te enteres de un par de cosas. Por ahora te hago una nueva advertencia: por el resto de tu vida te seguirá la sombra del fracaso, ya que te rehúsas a ser humilde ante la autoridad legítima.

    Puede ser que hayas revalidado, o que te graduaste Magna Cum Laude, pero ¿abogado? Jamás. Eso sí, puedes solicitar al puesto de tonto útil; Chávez, Morales, Castro y Cano están buscando. Dale, tú eres el candidato idóneo.

  • Ad hominen, ad hominen, ad hominem…

    Esto raya en la bribonería y el infantilismo.