Constitucional - TSPR

El Tribunal Supremo ante la opinión pública

La controversia que rodea al Tribunal Supremo de Puerto Rico está comenzando a generar una robusta opinión pública reflexiva en torno al rol de la judicatura en una democracia y en torno a nuestro rol como sociedad civil.  Los abogados y abogadas de Puerto Rico hasta ahora se han mantenido en silencio relativo ante la crisis, con algunas (muy valiosas) excepciones.

Recopilo aquí, y seguiré añadiendo sobre la marcha, aquellas opiniones jurídicas más relevantes. Sugerencias sobre columnas a añadir son bienvenidas:

  • Mayra Montero, Ácida, El Nuevo Día, 12 de febrero 2012
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  • Gracias, Hiram, por el comienzo de esta recopilación. Creo que es muy valiosa. Añadiría, para los y las que nos visitan por primera vez, este post que resume algunas de las entradas que en estos años venimos recopilando sobre el tema de la necesidad de miradas críticas, ciudadanas y profesionales, al quehacer de ese poder, y que apuntan también a su tambaleante legitimidad simbólica. saludos.

    http://derechoalderecho.org/2011/10/20/in-re-tribunal-supremo/

  • Anthony

    Saludos Hiram–

    Aún en el exilio autoimpuesto. Abajo mi contribución al debate, publicada en El Nuevo Día el domingo pasado.

    Vergüenza Suprema

    Anthony Guadalupe Baerga

    Tres años de estudios jurídicos son quizá mucho sacrificio, muchas noches en vela, mucho dinero invertido, como para abandonarlo todo repentinamente y emprender un camino nuevo en un campo totalmente distinto. Hoy día, sin embargo, Puerto Rico entero es testigo de la razón fundamental que motivó mi desprecio actual por la abogacía: la situación insufrible que vive el Tribunal Supremo de Puerto Rico, mi desilusión total con el absolutismo y la mezquindad que atiborran al capitel de la justicia puertorriqueña.

    Durante dos años laboré como oficial jurídico del Juez Presidente, Hon. Federico Hernández Denton. Nos tocó vivir momentos difíciles: la partida inesperada del Juez Fuster Berlingeri, las decisiones sobre el caso Paseo Caribe y la renovación del Tribunal tras la llegada de los tres jueces nombrados por Luis Fortuño en 2009. Muchos eran los momentos gratos, sin embargo, en que me satisfacía conocer que laboraba para una institución cuyo norte siempre fue “impartir justicia conforme a derecho”.

    Muchos abogados albergaban la esperanza de que el trabajo del Tribunal Supremo continuara desarrollándose en el mismo clima de respeto, dignidad e intelectualidad de antaño. Yo no era tan optimista. Reconocí inmediatamente que la era del “banquete total” llegaría para quedarse.

    Con el paso del tiempo, según reflejan los datos de conocimiento público, la “marea judicial” arropó al Tribunal Supremo y la estridencia recubrió muchas de sus decisiones. El sentimiento de venganza de un sector político que ahora se veía como “vencedor” llevó al Tribunal Supremo a unos niveles de desaprobación pública insospechados.

    Hoy ese mismo sector pretende humillar a quien un día fue mi mentor. Les auguro un fracaso rotundo.

    Esa actitud empecinada de venganza, sin embargo, puede triunfar en otro cariz: llevar a más personas como yo a dejar la abogacía para no sentirse mancillados por la vergüenza suprema.