Penal

Todos somos José Enrique y tenemos un monstruo en común

¿Merece el monstruo morir? If so, how? Howl: He visto desconocidos míos asesinados por un retiro en el cajero automático. Su madre lo entregó. El amor de esa madre es una monstruosidad. ¿Qué madre entrega a su hijo a las autoridades por más monstruoso que sea? “Se lo buscó,” sentencia un poeta exiliado y excelso. Bien mostro. Casi aúlla el poetazo, retozando frente a su ordenador. ¿Se lo merece? If so, alabao. Y gloria a las manos de quienes quisieran agarrarlo para calcinarlo. “Que ojo por ojo se paga en la calle, que cada santo obligao tiene su misa,” reza el poema de Gallo. Alabanza. Pero el derecho penal existe, en parte, para salvaguardar los derechos, la integridad física y la vida del mismísimo monstruo ante el salvajismo justiciero de la comunidad. Badtrip.

¿Merece el monstruo llamarse así? Depende de la carretilla roja laqueada con agua de lluvia junto a las gallinas blancas. Eso no es una contestación real. Quizás porque no existen monstruos en la vida real. Existen personas en el peor sentido de la palabra. La palabra en este caso es matar. Existen personas que son capaces de. A la menor provocación. Por los motivos más absurdos del universo. Tan incomprensibles como todo aquello que supone depender de la carretilla y el agua de lluvia y las gallinas blancas. ¡Qué poetazo! ¡Alabanza!

Entonces pues que el Estado los siente como buenos señoritos, y los electrocute. O que los acueste doncellamente a dormir, y los puye. Para eso sí que provee el derecho penal. Aunque no el nuestro. Badtrip.

¿Merece un monstruo a su comunidad, así llamada? If so, how do you solve a problem like maelstrom in communal living? Esa pregunta no aparenta tener contestación, aunque el monstruo de la comunidad es tan real como las manos de aquellos y aquellas que sin casco hoy piden la cabeza del chamaco en la foto. Como si el tipo no tuviera madre que lo entregara a las autoridades—una monstruosidad que, a saber cómo, le permitió el amor. Gloria a ella. Gloria a él. Alabao.

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