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Transformando la democracia: acceso y crítica a la Justicia (Amaris Torres Rivera)

Durante la presentación del Libro, “Derecho al Derecho: Intersticios y grietas del poder judicial en Puerto Rico“, Amaris Torres Rivera nos recordó las múltiples razones por las que comenzamos el proyecto Derecho al Derecho. Hoy publicamos sus introspectivas palabras, en la continuación de esta serie sobre el lanzamiento del Librog.

Transformando la democracia: acceso y crítica a la Justicia

Por Amaris Torres Rivera

Primeramente, quiero agradecer a Érika y a Hiram por haberme invitado a ser parte de este evento y el honor tan grande que significa para mi presentar su libro esta noche.

Parte I. Reflexión en tiempos de Huelga y el nacimiento de un Blog

Quisiera comenzar mi intervención esta noche, con un breve relato de algunos sucesos que ocurrieron en el pasado que fueron fundamentales en mi formación jurídica como estudiante en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico y que hoy albergan muy profundamente en mí al ejercer la profesión.

El año 2010. Un año muy duro, difícil, de muchos golpes. Fue un año de golpes a muchos sectores: a los trabajadores y trabajadoras, a nuestras comunidades, al medioambiente, en fin, duros golpes a nuestros derechos y libertades en Puerto Rico. Pero el golpe más duro y que más me ha estremecido (y que aún resiento enormemente) fue, y quizás sigue siendo, el golpe a nuestra educación pública superior.   El año 2010 fue un año de huelga, un año de lucha incansable por nuestra Universidad y lo que ésta representa para el País.  Apenas culminaba mi segundo año en la Escuela de Derecho y comenzaba a cursar mi último año cuando la lucha se intensificó. Fue precisamente durante este proceso huelgario que decidí abrir un blog y comenzar a escribir. Titulé mi Blog Conciencia Crítica: Sociedad, Democracia y Justicia. Intentaba, a través del blog, divulgar información sobre el derecho a la educación pública (por aquello de la coyuntura de la huelga) e invitaba al lector a un acercamiento sobre cuáles eran las razones de la lucha de la comunidad universitaria. Invitaba a todo el que entraba a la página a cuestionar la estructura institucional de la Universidad  y si esa estructura de poder incluía espacios de participación efectivos y proporcionales para la comunidad universitaria. Cuestionaba, críticamente, abordajes institucionales de democracia y trataba de generar discusión sobre los derechos constitucionales y la huelga, es decir, sobre derechos humanos, sociales y colectivos.

Sin embargo,  mi blog no era el único. Habían otros blogs haciendo lo mismo. La comunidad de blogs iba en aumento, cada vez con mayor auge e importancia en la discusión sobre los asuntos del País, y en este caso particular, sobre la huelga en la Universidad. Mi blog había encontrado inspiración en Blogs como Derecho al Derecho (que hoy se nos presenta como libro), Poder, Espacio y Ambiente (de la profesora Érika Fontánez Torres) y otros.

Hago este recuento, para resaltar y enfatizar cómo el mundo de los blogs, en aquél momento particular cuando era estudiante de Derecho, tuvo un rol fundamental, no sólo en transmitir información fáctica sobre el acontecer de la huelga, sino como espacio y foro de planteamientos serios del por qué de la huelga, las razones de estar ahí, de replantearnos (y seguirnos replanteando) qué queremos como Universidad y sobre todo, qué queremos cómo País.

Parte II. El blog Derecho al Derecho y el Acceso a la Justicia

Ese espacio de reflexión, cuestionamiento y crítica que, a su vez, fomenta la discusión pública es lo que hace el Blog Derecho al Derecho, el blog que inspira la creación y compilación de este libro y que me inspiró enormemente durante mi formación jurídica como estudiante de Derecho. Blogs como éste han trascendido a convertirse en espacios vitales para la elaboración, no sólo de discusión pública y crítica, sino de producción de ideas. Ideas que en su consecución llevan a cambios; cambios necesarios que fomentan a que el Derecho deje de ser una maquinaria estática –o hermética- que imposibilita el desarrollo social en armonía con principios de justicia y equidad, es decir, principios que conduzcan a cambios sociales que incidan sobre una verdadera apertura democrática.

Sin duda, las redes sociales, revistas digitales y blogs se han convertido en espacios importantísimos de discusión. Se ha dado un proceso de convergencia entre la tecnología y espacios de expresión democrática. ¿Será ello en respuesta ante la falta de foros de participación ciudadana y discusión pública?

Es por ello que nos preguntamos, ¿cuál ha sido el rol del Blog Derecho al Derecho? Sin duda, uno muy singular […]  porque de la misma forma que todas y todos debemos tener derecho a la salud, derecho a la educación, derecho a la vivienda, también debemos tener derecho al Derecho, es decir, derecho a conocer el Derecho: conocer de qué se trata, para que existe, cómo opera, quienes lo operan.

[Y] lo genial de este blog, traducido ahora en libro, es que parte de una premisa de conocer el Derecho, no de forma impuesta y unilateral, sino que expone el Derecho de forma crítica, es decir, que los lectores no lo vean como algo dado (como algo escrito en piedra), sino que invita a conocer el Derecho en carácter reflexivo, exponiendo su polisemia y polimorfia (como diría la Profesora Madeline Román), y siendo, sobre todo, generador de ideas sobre las posibilidades de lo que el Derecho puede ser.

Es sumamente importante destacar que el propósito de este blog y libro, el derecho a conocer y criticar el Derecho, parte  de unas premisas básicas sobre Acceso a la Justicia.  Todos y todas sabemos que el acceso a representación legal o el acceso a los tribunales está totalmente desproporcionado en Puerto Rico. Existe en nuestra sociedad, un serio y grave problema de acceso: acceso a los recursos, herramientas y destrezas del Derecho para que todos los ciudadanos, sin importar su estatus económico, género, raza, etc., puedan hacer valer sus derechos.  Aún reconociendo la pluralidad y diferencia que alberga en nuestra sociedad, a fin de cuentas todos somos seres humanos,  y el Acceso a la Justicia debe concebirse y promoverse como un derecho humano. Érika e Hiram, han dedicado sus vidas y carreras profesionales a adelantar este derecho humano y un producto de esa noble y hermosa gesta  es la elaboración de este libro. Un libro que contribuye significativamente al acervo jurídico, pero no como un libro tradicional de Derecho, sino como un libro que rompe con muchos esquemas tradicionales en el mundo de lo jurídico porque es una literatura refrescante, que a su vez inquieta. Que problematiza y desarticula el Derecho como lo hemos aprendido en las Escuelas y como lo reproducimos, a veces sin querer, en nuestras conversaciones y escritos.

“Sirva este libro para cuestionarnos cuál es nuestro rol como abogadas y abogados en una sociedad democrática. Donde ANTES que abogadas y abogados somos ciudadanos y ciudadanas y, como tal, tenemos el deber y la responsabilidad de fiscalizar no sólo a la Rama Ejecutiva y Legislativa, sino a la Rama Judicial. Sirva también este libro, particularmente su último capítulo, para concebir la profesión jurídica como una profesión distinta, una que reconozca que tenemos un poder enorme por ser conocedores del Derecho (algo que la mayoría de la población desconoce). Vernos, en función pedagógica, como traductores del Derecho, como facilitadores hacia un verdadero Acceso a la Justicia.” -Amaris Torres Rivera

Parte III. Anécdotas

Quisiera, por último, compartir algunas anécdotas relacionadas a algunos capítulos del libro.

En el segundo capítulo del libro, titulado Legitimidad, se conversa sobre la autoridad y poder de la Rama Judicial en relación a los operadores jurídicos y a la ciudadanía. Desde la perspectiva sociológica,  se traduce en la aceptación que genera esa autoridad, institución, norma o decisión en el seno de la comunidad de sus destinatarios, como expresa el profesor Efrén Rivera Ramos.

Me he enfrentado (y  me sigo enfrentando), principalmente en talleres como parte del Programa Pro Bono de la Escuela de Derecho, que al hablarles a estudiantes o comunidades sobre sus derechos constitucionales y de ser violentados la opción de poder vindicarlos en los tribunales, casi siempre, la reacción es: “¿Los tribunales? Pero, ¿usted no ha visto lo que está pasando en los tribunales? ¡La gente que va a ahí sale peor! Muchos me dicen: “Si nos violan los derechos, lo luchamos en la calle”. [Y] es precisamente ESA problemática una fundamental que aborda el segundo capítulo del libro: ese problema de autoridad/legitimidad de la Rama Judicial que se ha ido desgastando y hoy, la ciudadanía, con muchísimo escepticismo, opta por vindicar sus derechos tirándose a la calle en vez de acudir al Tribunal.

El primer capítulo, titulado Críticas al Poder Judicial, expone de forma excelente como nosotras las abogadas y los abogados debemos ejercer nuestro derecho a la libertad de expresión siendo críticos de la Rama Judicial, concibiendo a ésta como una de tres ramas de gobierno susceptible a ser fiscalizada. El capítulo presenta el caso particular del ex secretario de justicia Roberto Sánchez Ramos cuando hizo expresiones sobre cómo en nuestro sistema de justicia existe una doble vara que trata de manera desigual a ciertos ciudadanos. Esta expresión produjo una jurisprudencia interesante  sobre como los abogados y abogadas debemos abstenernos de hacer expresiones  como esas porque pudiéramos afectar la imagen de la justicia, o pudiera constituir una falta de respeto o un ataque injustificado que lacera la confianza que el pueblo deposita en dicha rama de gobierno.

Cuando era estudiante de Derecho en mi último año,  tenía a cargo un caso interesantísimo en la Clínica de Desarrollo Comunitario. Era un caso que, además de aspectos comunitarios, cubría aspectos de derecho ambiental. En el transcurso del tiempo, ese caso adquirió cierta notoriedad y, a causa de ello,  participé de varias entrevistas de Radio.  En una entrevista radial en particular, quienes me entrevistaban me preguntan, en aquél momento, cuáles eran las estrategias legales del caso. Muy entusiasmada, les hablé sobre todo el trabajo organizativo de autogestión en las comunidades y todos los talleres de capacitación que habíamos ofrecido. Sin embargo, eso no le convenció mucho como estrategia legal e insistía en saber si el caso lo íbamos a llevar a los tribunales. Mi contestación fue algo así como: “Fíjate, considero, en mi carácter personal, que llevar este caso a los tribunales es muy riesgoso porque es muy probable que llegue hasta el Tribunal Supremo y lamentablemente ahora mismo la composición de jueces es muy conservadora, y prácticamente todos los casos se están resolviendo a favor del gobierno.”

Tan pronto culminó la entrevista radial, mi amiga y colega, que me acompañaba en la entrevista me dice jocosamente: “Diache, le tiraste fuerte al Tribunal.” Para colmo, en ese momento, me llama mi familia por teléfono. Muy contenta les preguntaba, ¿me escucharon por la radio?, pero ellos me expresaban su preocupación por las expresiones que hice sobre el Tribunal Supremo y me decían: “Amaris, tienes que tener mucho cuidado, después tienes problemas para juramentar.” Le contaba lo sucedido a mis amistades y ellos me decían que debí haber tenido mayor cautela porque por expresiones como esas han sancionan a abogados.

IV. Pensamiento Final 

Después de todos esos llamados  de alerta sobre cómo expresarme sobre el Tribunal Supremo,  llegué a la misma conclusión que uno de los planteamientos principalísimos de este libro: ¿acaso no somos los abogados y abogadas quienes estamos en mejor posición de ser críticos de la Rama Judicial? ¿Acaso no tenemos el deber de informar al resto del País sobre el funcionamiento del sistema de justicia y los debates jurídicos que se suscitan?

Sirva este libro para cuestionarnos cuál es nuestro rol como abogadas y abogados en una sociedad democrática. Donde ANTES que abogadas y abogados somos ciudadanos y ciudadanas y, como tal, tenemos el deber y la responsabilidad de fiscalizar no sólo a la Rama Ejecutiva y Legislativa, sino a la Rama Judicial. Sirva también este libro, particularmente su último capítulo, para concebir la profesión jurídica como una  profesión distinta, una que reconozca que tenemos un poder enorme por ser conocedores del Derecho (algo que la mayoría de la población desconoce). Vernos, en función pedagógica, como traductores del Derecho, como facilitadores hacia un verdadero Acceso a la Justicia.

De esta forma, honraremos nuestra profesión, dedicándonos a democratizar el Derecho.

Felicito a Érika y a Hiram por democratizar el Derecho a través de la publicación de este libro. Sin duda, un tesoro que han puesto al alcance de todos y todas.

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