Responsabilidad Profesional

La ANED y el Colegio

Introducción

En ocasión de prepararme para este mensaje,[1] me percaté de que precisamente hace tan sólo diez años estaba sentado en una actividad como la que celebramos esta noche, iniciándome en la Asociación Nacional de Estudiantes de Derecho. Son esos los momentos en los que uno piensa que la mayoría de las canas son hereditarias. Al reflexionar, recordé como veía entonces, desde los ojos del estudiante de Derecho, al Colegio. Inevitablemente, el próximo paso en mi reflexión, me condujo a comparar esa óptica, con cómo veo a la ANED desde los ojos del Colegiado.  Esta última óptica tiene la particularidad, de que desde la academia, el profesorado esta más cercano al estudiantado.

Desde ambas ópticas, es decir, desde el estudiante que mira el Colegio o del Colegiado que mira la ANED, se repite que la “ANED es el brazo estudiantil del Colegio de Abogados de Puerto Rico”, y esto es, quizás, lo primero que nos evoca esta Asociación estudiantil. Resulta pues una frase lapidaria acuñada desde sus inicios, hace más de treinta años. Sin embargo, después de esta reflexión, creo que en ocasiones no se ha sido tan riguroso en cuanto su contenido. Teniendo ello en mente comparto algunas reflexiones sobre lo que creo son puntos de conexión entre la ANED y el Colegio de Abogados.

II. Un nuevo colegio … una nueva ANED

En diez años, mucho ha cambiado. Como diría la Negra, como popularmente se le conoce a Mercedes Sosa, al darle voz a una bella poesía del chileno Julio Numhauser “Cambia, todo Cambia” Sin perder de perspectiva como continua el estribillo “lo que cambió ayer tendrá que cambiar mañana”

De ahí, que me pareciera tan acertado el lema de campaña de nuestra hoy presidenta del Colegio de Abogados y Abogadas: “Un nuevo colegio, siempre tu colegio.” Y es que no puede ser de otro modo, nos corresponde internalizar que desde el primero de enero de 2010 es un colegio de membresía voluntaria.[2] Sin entrar a evaluar las ventajas o desventajas de esa pieza legislativa, ni mucho menos sus motivaciones, es forzoso concluir que la institución debe transformarse y se está transformando, sin perder de perspectiva su historia, su tradición y ese rol protagónico en los temas que atañen la sociedad puertorriqueña.

La ANED como brazo estudiantil de la institución DEBE ser partícipe en esa transformación. Una de las manera de fortalecer y mantener incólume esta institución, sin duda, es aumentar la participación con respecto a los y las estudiantes de derecho. Creo que, no sólo la ANED debe ser partícipe en esa transformación del Colegio, sino que quizás sea conveniente utilizar la coyuntura histórica y plantearse una participación más activa en la agenda de nuestro Colegio.  La presencia, colaboración y entusiasmo de los miembros de la ANED en la campaña del NO para el referéndum del 19 de agosto del presente año es un vivo ejemplo de lo que pueden lograr y lo necesario de su presencia aquí. Sin duda, esa fue una gran victoria del pueblo puertorriqueño.

A la hora de hablar de un nuevo Colegio es indispensable tener en mente que esta institución no es la típica gremial, que sólo vela por los intereses de su membresía. Además, de velar por los mejores intereses de las abogadas y abogados, es una institución al servicio del País.
Esa función dual, a mi juicio, debe necesariamente estar presente en la ANED. Ciertamente, como Asociación vela por sus miembros, como debe hacer toda organización. Pero, a mi juicio, además, es un foro de discusión, donde se comparten ideas y soluciones a los problemas, tanto de las y los estudiantes de Derecho como del País. Ese es uno de los grandes retos que deben coincidir en las agendas de la ANED y del Colegio. Sólo así, promoverán el desarrollo de líderes dentro de la profesión jurídica, con sentido de compromiso patrio y social.

Vivimos tiempos difíciles, o como dirían en mi pueblo, son tiempos complicados. En el descargue de nuestra responsabilidad, debemos ser severamente críticos con quienes se deben al pueblo. Si algo podemos agradecer a nuestras tres ramas de gobierno, es que diariamente nos ponen en bandeja una gama de asuntos sobre los cuales podemos debatir y reaccionar. Ciertamente es necesario algún grado de cinismo para no infartar. La propuesta es no quedarse en la mera crítica, debemos buscar opciones o estrategias que nos permitan difundir y denunciar las injusticias y las barbaridades que vemos día a día.

Tomo sólo un ejemplo, que les confieso se ha convertido en una cruzada personal. La Ley Núm. 218 de 30 de agosto de 2012, exige a las compañías de seguro dar cierta cobertura para pruebas de cernimiento con respecto a varias enfermedades como el cáncer, las enfermedades de transmisión sexual, entre otras. No voy a comentar sobre la sabiduría de la norma, ciertamente no es mi campo de especialidad, pero es fácil reconocer que es una medida que forma parte del llamado Obama-Care. En temas de hermenéutica, la medida legislativa tiene varias definiciones, que a primera vista parecen superfluas y hasta mal redactadas. Ocurre que al pasar el cursor de mi ordenador por el documento me percaté de que tiene una serie de hipervínculos o enlaces. Para mi sorpresa, los hipervínculos eran nada más y nada menos que a la página web de Wikipedia. Para los que piensen que entendieron mal, estoy diciendo que, la definición de “enfermedades de transmisión sexual” de la Ley Núm. 218 de 2012 se copió literalmente de esa página web, sin ni tan siquiera tener la delicadeza de suprimir los enlaces. Creo que es vergonzoso e indignante, ese nivel de mediocridad no debe tolerarse. Como diría Joan Manuel Serrat: “entre esos tipos y yo hay algo personal.” Estoy seguro que si tomamos las 296 leyes que se han aprobado este año, encontraremos horrores de la misma calaña. Son quizás organizaciones como la ANED las que deben realizar actividades que conduzcan a tener una legislación digna. Que nos permita ser contestatarios y que el legislador sepa que se debe al Pueblo y que lo observamos. Creo que deben ser agendas compartidas entre la ANED y el Colegio.

A partir del ejemplo de la participación en la campaña del NO, si bien es cierto que se trató de un evento de grandes proporciones que llevó a una victoria aún mayor, estoy convencido de que las diferencias no se producen sólo con grandes eventos, sino, como diría el canta autor catalán, “son aquellas pequeños cosas” Igualmente, es preciso recordar a Eduardo Galeano, en Las venas abiertas de América Latina, cuando afirmo que “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”.

Nuestra presidenta nos convenció a una mayoría abrumadora de colegiadas y colegidos de la importancia de un nuevo colegio, que sea siempre tu colegio. Con el permiso de la Presidenta, les invito a ustedes los miembros de la ANED que le emulen y se planteen Una nueva ANED, que sea siempre tu ANED.

III. Guillermo Tell y su hijo.

Para concluir, quiero compartir con ustedes una reflexión sobre la leyenda del héroe nacional suizo del siglo XIV Guillermo Tell.[3]

Según cuenta la leyenda, Guillermo Tell era un arquero, famoso por su puntería, que desafió la autoridad del gobernante al negarse a inclinarse ante él. Le condenaron a tener que atravesar con una flecha una manzana puesta sobre la cabeza de su hijo. Tell sacó dos flechas, con la primera rompió limpiamente la manzana. El tirano le preguntó el por qué tenía una segunda flecha, a lo que el héroe respondió que era para él, en caso de que hubiera errado el tiro. Encarcelado ante la respuesta, Guillermo Tell consiguió escapar y eventualmente darle muerte al tirano, precisamente con la segunda flecha.  Según la leyenda este acto desencadena la lucha que los cantones suizos llevaron contra el Imperio alemán de los Habsburgo, y que terminó con la victoria de los suizos y la independencia del país

Hace unos veinte años, el canta autor cubano, Carlos Varela revive la historia del patriota suizo en un tema titulado Guillermo Tell. Sin embargo, esta vez fue el hijo de Tell quien reclamó su derecho a disparar la flecha a la manzana, sobre la cabeza del padre.  Apunta la canción “Guillermo Tell no comprendió a su hijo/ que un día se aburrió de la manzana en la cabeza/ y echó a correr y el padre lo maldijo/ pues cómo entonces iba a probar su destreza”…  a lo que replica el estribillo “Guillermo Tell tu hijo creció
quiere tirar la flecha 
le toca a él probar su valor usando tu ballesta.” Varela defiende la tesis de que dondequiera que haya dos generaciones aparecerán los fantasmas de Guillermo Tell y su hijo.

Entiendo que en estos tiempo debemos estar dispuestos todos y todas a realizar ambas tareas. Los estudiantes deben tener la confianza de ponerse la manzana en la cabeza, pero además, debemos nosotros los colegiados y colegiadas tener la confianza en ellos para que usen la ballesta, portando nosotros la manzana en la cabeza. Pero más importante aún, como el hijo de Tell los estudiantes deben estar dispuestos a lanzar la flecha y a requerir que confiemos en ellos.



[1] Mensaje ofrecido como parte de los actos de Iniciación de la Asociación Nacional de Estudiantes de Derecho (ANED), el viernes 2 de noviembre de 2012, en la sede del Colegio de Abogados de Puerto Rico

[2] Ley Núm. 121 de 13 de octubre de 2009, Sec. 17 “Esta Ley comenzará a regir el primero de enero de 2010.”

[3] La primera vez que se escribió la leyenda fue en una balada del siglo XV. Desde entonces, y sin que exista confirmación histórica del hecho, Tell ha trascendido gracias al famoso drama Wilhelm Tell (1804) de Friedrich von Schiller, y a la ópera Guillermo Tell (1829) de Gioacchino Rossini.

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