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Un nuevo comienzo

El distinguido colega Angel G. Hermida circula una propuesta para un nuevo Artículo V de la Constitución, sobre el Poder Judicial. Hace algún tiempo expuse la necesidad, políticamente urgente, de una enmienda constitucional “que nos permita reflexionar sobre una salida permanente” a la crisis por la que atraviesa el Poder Judicial, buscando “soluciones radicales que permitan comenzar de nuevo, con una plana de Juezas y Jueces capaces de ganar el respeto de la población puertorriqueña, y procesos de selección que garanticen a un Tribunal poblado por gente del más alto calibre y, sobre todo, sentido de justicia.” Hermida, quien por muchos años fue un destacado Juez Superior, da un paso al frente con una importante propuesta a estos fines. Debemos considerarla, pues es hora que tomemos en serio nuestra responsabilidad ciudadana con respecto a nuestras instituciones de administración de la justicia.

La propuesta se acompaña al pie de esta entrada, y le preceden las siguientes indicaciones del propio Hermida:

“Someto … el texto de mi propuesta para derogar el actual Artículo V de la Constitución de Puerto Rico, y adoptar un nuevo Artículo.

… Me gustaría recibir sugerencias en cuanto a cambios que pudieran mejorar mi propuesta. En particular, quisiera recibir ideas en cuanto a la composición del Comité Asesor de Nombramientos Judiciales (inciso (a) de la Sección 8).”

 En la sección de comentarios, incluyo algunas observaciones mías.

Borrador Nuevo Artículo V  Angel G. Hermida

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  • Érika

    Gracias, Hiram, por compartir esto. La leí y creo que tendría algunos comentarios que hacer. Los haré en su momento porque ahora no puedo, pero hay algo que creo importante en sí mismo y que debe tenerse en cuenta ANTES de comenzar a discutir las propuestas. Es algo que hace tiempo tengo claro pero que casualmente vi en un post (en el blog de Roberto Gargarella) en el contexto de un debate álgido que se está dando sobre la reforma judicial argentina. Y es que toda propuesta de esta naturaleza debe pensarse no para una coyuntura particular sino pensarse para un futuro en el que quizás ni estemos. En este sentido me preocupan muchas de las justificaciones tan contingentes a la política con p minúscula y no a la Política con mayúscula. Creo que hay buenas razones para cambios pero los criterios que deben guiarnos deben ser de los últimos y no de los primeros. De lo contrario, lo que se dice que se persigue con esta enmienda sería solo eso, un dicho, no una intención verdadera. Y de esas últimas intenciones ya hemos visto demasiadas. La Universidad ahora mismo es solo un ejemplo. Pero dejo esto para otra reflexión. Por ahora, comparto la cita del Presidente de la Corte Suprema Argentina, que creo que viene como anillo al dedo, y el comentario de Gargarella que nos recuerda a tiempo lo que decía Madison:

    “Las políticas públicas no debían diseñarse pensando en las próximas elecciones sino en las próximas generaciones”.- Lorenzetti. Y al respecto comenta Roberto en su blog ( y yo creo igual): “Un mensaje de sentido común que adquiere un significado especial en momentos en que se discute sobre la reforma judicial, diseñada para el cortísimo plazo…

    James Madison reformulaba la idea lorenzettiana a través de un gran test con el cual se proponía evaluar toda reforma institucional. Madison presentaba una pregunta de tipo rawlsiana (del tipo “velo de ignorancia”) que, si se respondía afirmativamente, ofrecía un buen indicio de que la reforma propuesta era imparcial, pensada para el colectivo de la sociedad. Si la respuesta era negativa, en cambio, había todas las razones para pensar que la reforma era promovida por el que estaba en el poder, para su propio beneficio.

    La pregunta (y con esto apenas reformulo a Madison) era: ¿Se mostraría Ud. satisfecho con ese diseño, si el poder estuviera ocupado coyunturalmente por su peor enemigo?”.

    Saludos. Seguimos…

    • Estoy de acuerdo contigo, pero no me parece que la propuesta tenga ese defecto. Las justificaciones apuntan acertadamente a los diversos detonantes políticos (con p minúscula) que dan paso a una propuesta de reforma. Me parece legítimo que el contexto inmediato sirva de punto de partida (de lo contrario nunca podríamos proponer cambios). Otra cosa muy distinta es lo que planteas, con lo que estoy de acuerdo: que la propuesta misma, en sus méritos, sea razonable independientemente de quién estará en el poder (en el sentido rawlsiano que planteas, tras velo de la ignorancia). Y me parece que ésta, con sus defectos, propone mecanismos que apuntan justo a eso (particularmente si se ajusta a reducir términos de jueces, para que el mecanismo de selección sea active con más frecuencia). En fin, que no se deben fundir del todo los eventos políticos (minúscula) que dan pie a la reforma con la reforma misma (con mayúscula).

  • Mariana Iriarte

    Leí la propuesta de Hermida y coincido con Érika cuando afirma que una reforma de tal envergadura debe hacerse pensando en el futuro y no un escenario específico y concreto como se plantea en el escrito. Nuestra crisis del Poder Judicial está vinculada con los criterios políticos (con p minúscula, como diría Érika) que se han utilizado para la selección de los jueces y de las juezas. La propuesta de Hermida no trabaja con este asunto porque, aunque propone un comité asesor de nombramientos judiciales (el Gobernador tiene una oficina que se dedica a esto), el poder de nominación queda en manos del Ejecutivo. Más allá de eso, sospecho de cualquier reforma que proponga sustituir un Tribunal por otro nombrado bajo los mismos criterios que se nombró el primero. Una verdadera reforma judicial debe trabajarse de forma plural, participativa y abierta. De otra manera, sólo estaríamos sustituyendo jugadores sin cambiar el tablero.

  • Gabi

    Que hace que el numero magico sea siete y no nueve?