Constitucional

P del S 238 y su Cláusula de Supremacía

Como es sabido, ante la Cámara de Representantes se encuentra sometido el P del S 238, que establece mecanismos específicos para atajar el discrimen por orientación sexual e identidad de género. Uno de los argumentos que se ha utilizado en el debate público por sus oponentes  es que la llamada Cláusula de Supremacía en el artículo 26 del P del S 238 tiene el efecto de modificar el régimen de derecho de familia puertorriqueño, particularmente para establecer el matrimonio entre personas de mismo sexo.  No obstante ese argumento, debe quedar claro que ese no es –bajo ningún criterio jurídico razonable– el alcance de dicha disposición en el P del S 238. El Artículo 26 del proyecto es absolutamente claro y no tiene la extensión que se le ha querido imputar.

Dicho Artículo establece que:

“Ante cualquier inconsistencia entre la legislación o reglamentación vigente y las disposiciones incluidas en esta Ley, se dispone la supremacía de esta legislación y la correspondiente enmienda o derogación de cualquier inconsistencia con este mandato.” (énfasis añadido)

Tras un examen integral del P del S 238, resulta evidente que dicha cláusula no tiene el efecto ni la intención de declarar inválidas disposiciones del Código Civil de Puerto Rico relativas al derecho de familia como sería el régimen matrimonial. Mucho menos tiene el alcance de revertir el ordenamiento jurídico matrimonial para exigir el matrimonio entre personas del mismo sexo o asuntos similares.

La llamada Cláusula de Supremacía es simplemente un mecanismo para instruir a los Tribunales en cuanto a cómo interpretar la nueva ley de ser aprobada y cómo ésta debe relacionarse con otras leyes y reglamentos sobre el mismo asunto; es decir aquellos asuntos específicamente atendidos por el P del S 238.   Es importante recalcar que en ninguna instancia el P del S 238 regula las relaciones familiares ni atiende asuntos pertinentes al derecho de familia. Su alcance se circunscribe principalmente a lo relacionado con el entrono laboral público y privado, así como otros contextos muy particulares y específicos detallados en la ley.  Esto también se desprende de su Exposición de Motivos y del historial legislativo según discutido en vistas públicas.

En fin, el Artículo 26 sólo establece una regla interpretativa que va dirigida a asegurar que la política pública encarnada en “las disposiciones incluidas en” esa ley (disposiciones que en nada atienden el derecho de familia), no se vea frustrada por interpretaciones judiciales inconsistentes con el texto del P del S 238.  De hecho, los Tribunales de Puerto Rico actualmente se rigen por un principio de interpretación estatutaria muy similar el cual requiere que los jueces interpreten leyes sobre un mismo asunto (leyes in pari materia) de manera coherente.  El artículo 26 reitera este principio y establece un principio de interpretación muy claro en cuanto a la manera en que los jueces deben interpretar la interacción entre otras leyes cuyo asunto sea el mismo que el de “las disposiciones incluidas en” el P del S 238. Nuevamente, en la medida que el P del S 238 no versa sobre el derecho de familia, la llamada Cláusula de Supremacía no tiene relación alguna con el régimen matrimonial.

En este sentido, el proyecto es sumamente claro. Interpretar el texto del P del S 238 de modo que cause confusión en cuanto a su alcance, constituye exégesis desenfocada.

P de la S238.docx

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