Derechos de autor

La Amenaza de los Derechos de Autor en la Universidad

Como sabemos, el uso de materiales protegidos por derechos de autor es central a nuestra gestión académica. Muchos, si no todos, estamos de acuerdo con la idea de que estudiantes y profesores debemos respetar los derechos de autor en los materiales que asignamos. Pero también probablemente todas y todos reconocemos que la reproducción no autorizada de obras forma parte central de nuestro quehacer universitario.

En muchas ocasiones dicha reproducción y distribución no autorizada representa una fracción de la obra en cuestión de modo que su uso en clase enriquece la experiencia educativa sin afectar (o mínimamente afectando) el interés económico del titular. Fuera del salón de clase, constantemente incurrimos en reproducciones de obras para fines de investigación y comentarios críticos y, de la misma forma, reproducimos porciones de trabajos al citar en nuestros escritos sin pedir premiso.   Es por ello que el régimen de derechos de autor contiene amplias excepciones, particularmente aquella recogida en la doctrina de Fair Use la cual establece que (tras el cumplimiento de varios factores) el uso para “criticism, comment, news reporting, teaching (including multiple copies for classroom use), scholarship, or research, is not an infringement of copyright.” 17 USC 107.   Asimismo, la sección 110 de la Ley de Copyright de 1976 contiene varias excepciones específicas para el salón de clases. Por ejemplo, la 110(1) permite la ejecución y presentación pública (public performance and display) de materiales en “face to face teaching activities” y la sección 110(2) contiene ciertas excepciones para la educación a distancia.

En cuanto a Fair Use, es sabido que los contornos de esa doctrina son imprecisos; pero también es incuestionable que se trata de un pilar fundamental para la libertad académica.  Su ambigüedad no debe impedir que ejerzamos nuestro mejor criterio al tomar decisiones en torno a los recursos educativos que utilizamos. Y es precisamente por esa ambigüedad que necesitamos orientación por parte de nuestra gerencia administrativa. Necesitamos que la Universidad invierta recursos para guiar al profesorado de modo que podamos ejercer nuestra función académica de manera consistente con las amplias libertades que provee el sistema de derechos de autor.

Lamentablemente, el 7 de febrero de este año la Rectora Interina emitió una extraña circular que, lejos de orientar, se dedica a amedrentar y contribuye a un ambiente de desinformación sobre las libertades que tenemos en el entorno universitario sobre el uso de material protegido por derechos de autor. Se acompaña la Circular al pie de esta entrada.

La Circular se destaca por un tono amenazante y por la ausencia de información que instruya sobre usos permitidos a profesoras y profesores en el contexto educativo.  Mientras que los enlaces incluidos no contienen información pertinente a lo aquí apuntado, el documento es abarcador en  torno al amplio espectro de sanciones penales, civiles y hasta administrativas a las que estamos expuestos en caso de violaciones a derechos de autor. Además, advierte sobre el retiro de apoyo institucional en caso de acciones legales contra profesores lo cual sólo puede tener el efecto de inhibir prácticas completamente legítimas según reconocidas por el derecho vigente.  Discursivamente, impera en la Circular desconocimiento sobre los complejos balances que establece el derecho de autor: balance entre los autores, distribuidores y la comunidad en general. Un balance que, en el contexto universitario, se torna más importante pues debemos tomar en cuenta que somos una comunidad deliberativa que depende del manejo y reutilización flexible de ideas.   En fin, debió predominar un mensaje orientador y balanceado, compatible con la misión institucional de promover la creación y divulgación del conocimiento.

En cuanto a Fair Use la Circular se limita a establecer que provee excepciones “muy limitadas [que] ciertamente no incluyen un derecho irrestricto a reproducir materiales didácticos”.  La realidad es que el alcance de Fair Use en el contexto educativo está en constante desarrollo y camina en una dirección más permisiva que la sugerida en la circular. Por ejemplo, recientemente un tribunal federal en NY resolvió que constituye Fair Use el que un grupo de universidades digitalizaran cerca de 20 millones de libros (reproducciones no autorizadas) para ciertos fines limitados. (actualización: esa decisión fue confirmada por el 2do Circuito el 10 de junio de 2014).  Algo similar resolvió el tribunal federal para el distrito de NY a favor de Google hace unos meses.  Asimismo, actualmente hay un litigio en curso en que un tribunal federal en Georgia determinó que bajo ciertas circunstancias es Fair Use la práctica de profesores universitarios de hacer disponible a estudiantes (digitalmente) porciones pequeñas de libros (hasta 10% del libro). En ese último caso, el Tribunal resolvió a favor de los profesores demandados “[b]ecause the unpaid use of small excerpts will not discourage academic authors from creating new works, will have no appreciable effect on Plaintiffs’ ability to publish scholarly works, and will promote the spread of knowledge”.

En lugar de amedrentar, la Universidad debe observar cuidadosamente estos desarrollos y dirigir sus esfuerzos a orientar y educar a la comunidad sobre los mismos. Si tan preocupara está la administración universitaria por el cumplimiento cuidadoso con la ley, sugiero que empiece por aquellas disposiciones que van al corazón de nuestro quehacer universitario.

Finalmente, incluyo un enlace a una circular del Copyright Office específicamente sobre el uso de materiales para fines educativos en el salón de clases. Se trata de una guía (que no pretende establecer criterios máximos de uso permitido) y no debe sustituir el análisis jurídico pertinente. La encuentran aquíhttp://www.copyright.gov/circs/circ21.pdf

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