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A un año de la Decisión (Carmen Milagros Vélez, sobre el caso A.A.R. Ex Parte)

A Un Año de la Decisión

Por: Carmen Milagros Vélez Vega (Madre Lesbiana)

El fundamento es diáfano y sencillo: de acuerdo a la prueba, la adopción responde al mejor bienestar y conveniencia de la menor. En ella, ha de quedar fija la mirada. En ella. (Opinión Disidente en el Caso A.A.R. Ex Parte. Del Honorable Juez Asociado Luis F. Estrella Martínez)

Ella es lo mas puro y hermoso de las dos, de nuestro amor y dedicación a esta relación de Familia con letra mayúscula.  Es una joven de 13 años como muchas otras, pero sin derecho a una ciudadanía plena como la de sus pares. Luego de mas de 10 años de luchar con las instituciones públicas a cargo de los procesos de adopción en Puerto Rico y con el sistema de justicia, para lograr la adopción sucesiva de mi hija biológica por su otra madre, nos encontramos en la misma situación de exclusión social en la que comenzamos hace mas de 13 años.

Hoy 19 de febrero de 2013, hace exactamente un año, el Tribunal Supremo de Puerto Rico, en una decisión de 5 a 4, en contra de nuestra familia y en defensa de la aplicación de una ley, que solo se esgrime para el discrimen infundado, negó en el Caso Ex Parte A.A.R. la adopción sucesiva de su hija J.MA.V. Y por consiguiente a la niña, todos los derechos y protecciones que existen para la protección de la niñez del País.

La discusión con relación al caso ha girado mas que nada en torno a A.A.R., la madre funcional que solicita la legitimación y la protección social que otorga la adopción. Es injusto, triste e indignante, y si, discriminatorio.  Sin embargo no es el asunto central de este caso y de lo que esta familia puertorriqueña le exige a quienes han jurado por la justicia.  Aquí lo que se solicita es en nombre de esa niña, de ese retoño de una relación de amor, estable y positiva, para su óptimo desarrollo y seguridad.  Sin embargo toda la verborrea obtusa y fundamentalista, en lo único que se enfoca es en las madres lesbianas y su aberrante deseo de ser madres y la amenaza que ello representa para la sociedad.  Nosotras y los tal cual, somos los responsables de todos los males y del deterioro social que vive el país.  Nosotras, no los sacerdotes, pastores y ministros que continuamente son acusados de verdaderos crímenes y abusos que destruyen vidas. Pero nosotras somos el daño en la fibra moral de nuestra sociedad, según lo que insistentemente han gritado lideres religiosos en las salas de los tribunales, en las gradas del capitolio, en los salones y las oficinas de los legisladores como fundamento para que se nos niegue al derecho a poder proteger a nuestra hija, a que todos y todas podamos proteger a nuestros hijos e hijas.

En cambio prefieren darle la espalda a la ciencia a la evidencia y a la vivencia.  Pero sobre todo darle la espalda a nuestra hija, y de un solo golpe a todos y todas los hijos e hijas de nuestras familias.  La justificación final es que el discrimen a las comunidades LGBTT  no es inconstitucional, según expresó para la historia la Juez Asociada Charneco.  Nuestras comunidades y nuestras familias Han quedado oficialmente invalidadas, e invisibilizadas. Se declara además, un todo se vale en cuanto al discrimen institucionalizado por esta funesta decisión.

Derecho a la Diferencia

El derecho a tener un hijo o hija es un derecho humano y no es exclusivo de personas heterosexuales, ni de parejas heterosexuales.  Sin embargo la decisión de la Corte Suprema nos cerró la puerta en la cara diciéndonos que no somos una familia legitima, que nuestra hija nacida producto de esta relación, no tiene derecho a tener lo que todos los demás hijos e hijas de esta patria tienen.  Lo que le ha acontecido a nuestra hija es una situación  muy sencilla de entender, pero con consecuencias muy complejas.  No tiene derecho a su apellido, ni a su herencia, ni a la seguridad de que su Mamá no le sea arrebatada por causas ajenas a nuestra voluntad y sin poder aspirar a la protección que necesitaría si algo ocurriera.  En una forma muy concreta nuestra hija enfrenta el estigma de  la ilegitimidad.  Los hijos e hijas de las personas LGBTT son ilegítimos, porque nosotros y nosotras sus madres y padres no contamos con el reconocimiento de nuestra humanidad, somos los y las ilegítimos de la ciudadanía.

Homofobia Institucionalizada

El golpe fue dirigido a nosotras, por osar creernos dignas de ser nosotras mismas y de formar una familia con hija.  Sin embargo quien ha recibido el peor golpe ha sido a nuestra hija.   Después de todo esto se trató de un caso de adopción y no un juicio al matrimonio gay.   Las leyes de adopción son parte de la política pública del estado en cuanto a las protecciones que deben estar disponibles para todos y todas los niños y niñas en Puerto Rico.  En nuestra realidad social y jurídica lo que debe prevalecer es: el mejor interés y bienestar del menor.

Tristemente e injustamente la decisión fue No, y era No desde antes de comenzar a presentarse la petición. La opinión ya estaba contaminada con la descalificación social de familias como las nuestras.  Toda la evidencia apoyaba contundentemente nuestra petición, pero toda la evidencia del mundo no pudo contra el la actitud discriminatoria que ha prevalecido en nuestras cortes y en las políticas de estado.  El Juez Asociado Koltoff se ha atrevido a anteponer sus preferencias religiosas citando textos bíblicos para fundamentar una decisión jurídica sin siquiera considerar la separación entre iglesia y estado. Y lo hace, por que puede, pues en realidad la gente como nosotros no tiene derecho a reclamar protecciones ante el discrimen abierto y deliberado.

Finalmente la decisión del supremo le niega a mi compañera de vida y madre de nuestra hija y a nuestra hija el derecho constitucional de vivir dignamente como bien los expresa la honorable juez Anabelle Rodríguez.  Con esta decisión fallan en su misión en lo que le da razón a la existencia de un Tribunal Supremo o un Sistema de Justicia.

Dice la Honorable Juez Anabel Rodríguez:

…los jueces actuamos como garantes del valor que postula que los tribunales constituyen un foro propicio para la protección de los derechos humanos, donde prevalece el principio de igualdad entre las personas y la dignidad inviolable del ser humano, pilares fundacionales de nuestra Constitución. (Opinión Disidente AAR, 2013).

Juego de Sillas entre Poderes

Pero la opinión fue No para nuestra familia, no esta vez y no regresen. En cambio el Tribunal Supremo nos envía al nivel Legislativo a resolver esta situación.  Nosotras fuimos y en mayo de 2013 se dieron dos días de vistas públicas por el Proyecto del Senado 437, Presentado por la Senadora Maritere González.  Los resultados de estas vistas públicas, en las cuales participaron las principales instituciones públicas y cívicas que protegen a la niñez en Puerto Rico, resultaron en una abrumador apoyo al cambio del Articulo 138 del Código Civil de Puerto Rico, para permitir la adopción por padre o madre funcional independiente de su sexo. Lo mas hermoso de este proceso ha sido el derrame de apoyo y cariño solidario de tanta gente hermosa solidaria.  Sin embargo, hoy 19 de febrero de 2014 el proyecto no ha sido presentado a votación del Senado, ni parece haber intención de hacerlo.  Lo que escucho es, “ya se legislaron dos proyectos, entonces es suficiente para la gente LGBTT”.  Yo respondo, será suficiente cuando haya justicia, equidad.  De lo cual estamos muy lejos.  Otros dicen, ya cumplimos nuestras promesas de campaña, yo les digo: No han cumplido su promesa ante la Constitución de Puerto Rico, que exige Trato igual ante la ley y expresa que la dignidad del ser humano es inviolable.  Nuestra dignidad y la de nuestra hija ha sido violada y continúa en este estado mientras no se elimine esta injusticia.

Un Año Después…

Un año después nos sentimos ignoradas, como siempre por quienes pueden cambiar nuestra realidad. Luego de un año, aun no se como explicarle a mi hija que estuvimos tan cerca, y ahora estamos tan lejos como cuando comenzamos. Confieso, que no se como mirarla a los ojos, a esos ojos maravillosos y valientes, y decirle que debemos continuar esta lucha. Decirle que ni su Mama ni Yo, ni todos y todas los y las que nos apoyan, descansaremos hasta lograr lo que es su derecho de nacimiento.

A un año de esta decisión, aún estamos aquí, y no vamos a ninguna parte.  Algunos nos  preguntan: ¿Por qué no se van a otro país, donde puedan adoptar? Nosotras le decimos con toda la fuerza de nuestro convencimiento: Este es nuestro País, y aquí nos quedamos, y aquí lograremos la Equidad!

A todas nuestras hijos e hijas, sepan que nuestras Familias valen, que todas las familias valen y que la Equidad será inevitable.

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