Derechos Humanos - Legislación - Sociología del Derecho

La xenofobia y el discrimen: Un vistazo a La Española

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La xenofobia y el discrimen: Un vistazo a La Española.

Fabiola E. Sosa Baco*

“Estos/as vienen en yola a quitarle el trabajo a los puertorriqueños.” “Este/a está moja’o.” “Se casan con boricuas por los papeles.” “Este/a está indocumenta’o.” “Los dominicanos son demasiado mujeriegos.” Las dominicanas son tan cueros…” “Con razón… Si es dominicano/a.” Son prejuicios que injustificadamente etiquetan, generalizan y perpetúan la exclusión de un sector minoritario del país. Que destruyen, que crean barreras y diferencias entre los individuos… Expresiones que, desafortunadamente, encaran la legislación que determina el movimiento y diario vivir de los extranjeros en “sociedades civilizadas”.

Soy hija de madre puertorriqueña y padre dominicano. Desde pequeña reconocí que soy hija de dos tierras hermanas. Jamás visualicé el pedacito de agua que nos separa, porque en mi hogar jamás existió diferencia, más crecí muy unida a mi familia paterna y a la materna. Me topé con niñas y niños que discriminaban contra los dominicanos/as, haciendo chistes de mal gusto, insinuando muchísimas cosas por ignorancia o tal vez por el ejemplo que recibían en sus hogares. A mi corta edad comprendía que lo que hacían mis compañeros/as estaba mal, simplemente porque me dolía, me daba mucha tristeza saber que así pensaban de mi papá y de mi familia… Era una constante “guerra” entre puertorriqueños/as contra dominicanos/as. Con el pasar de los años aprendí que las acciones de aquellos niños y niñas era la definición de dos conceptos que más adelante estudiaría en la Escuela de Derecho: xenofobia y discrimen.

La aprobación de la Ley General de Migración en República Dominicana impide la permanencia en tierra dominicana de descendientes haitianos indocumentados, nacidos en República Dominicana luego del 1929. Por consiguiente, miles de dominico-haitianos y haitianos serían deportados a Haití. La interpretación de la ley arroja su espíritu, discrimen racial.

Lo anterior revela que durante años el gobierno dominicano ha estado ajeno y carente de empatía hacia sus compatriotas que salen al extranjero y son excluidos, atacados y menospreciados en el lugar al que llegan. Gran parte de los dominicanos/as que emigran lo hacen en busca de progreso, de un mejor estilo de vida, auscultando proporcionalidad entre salario y trabajo… En búsqueda del ilusorio “sueño americano”. El anhelado “sueño americano”, querida tierra hermana, está construido sobre las bases de la igualdad y en que todas las personas tienen la oportunidad de prosperar, sin importar su raza. Los haitianos/as se mueven hacia la República Dominicana explorando nuevas y mejores formas de vida.

Me parece imprescindible destacar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos y las Constituciones de un sinnúmero de países alrededor del mundo reconocen como derecho fundamental el trato justo e igualitario entre hombres y mujeres, sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión o de cualquier otra índole.

Haití a penas se recupera del terrible y devastador terremoto que la azotó en enero del 2010 y del desastre que causó, destruyendo miles de viviendas, dejando sin techo a millones de mujeres, hombres y niños/as. Permitir la deportación de miles de haitianos y dominico-haitianos sería aislarse de la desigualdad y condiciones inhumanas que arropan a Haití, y retroceder en la evolución del derecho y en la lucha por la justicia. Debemos unir esfuerzos y solidarizarnos con todos aquellos/as haitianos/as y descendientes que han nacido, crecido y desarrollado en la República Dominicana en, antes o después del 1929, para evitar que el gobierno dominicano con legislaciones discriminatorias los deporten, y por consiguiente se repita la “guerra”… Esta vez, dominicanos/as contra haitianos/as.

*Estudiante de la Escuela de Derecho de la UPR

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