Penal - Procedimiento Crimnal

Valorar las diferencias: una respuesta a posibles crímenes de odio

 

 “No somos un molde, sino una masa con infinitas posibilidades”. [1]


“No somos un molde, sino una masa con infinitas posibilidades”. [1]

En los últimos meses se han reportado en los noticieros del país una serie de crímenes violentos en contra de personas abiertamente homosexuales.[2]  Esto ocurre durante un momento histórico donde estamos ante la mayor apertura, jurídica y política, para reconocer derechos a personas de la comunidad LGBTTI. A mi entender esta apertura no es suficiente para evitar un posible recrudecimiento de estos crímenes. Una alternativa para enfrentarlos es propiciar una transformación social que acoja las diversas formas en que los y las humanas nos relacionamos afectivamente.

La apertura ha sido el resultado de una lucha histórica del movimiento gay para poner al centro del campo legal y político los problemas  y necesidades que les aquejan. No cabe duda que la lucha de este movimiento ha demostrado que la organización política y el activismo son medios efectivos de transformación. En Puerto Rico y en Estados Unidos se ha reflejado en las victorias que han alcanzado. Por mencionar algunas: derrotar leyes que criminalizaban la sodomía entre personas de mismo sexo, el matrimonio igualitario, leyes sobre adopción, lograr leyes de discriminación en el empleo, leyes sobre expresión e identidad de género, legislación para el servicio militar y leyes sobre violencia de género.  En Puerto Rico algunas de estas se han adquirido por nuestra condición política con Estados Unidos, pero otras han sido alcanzadas mediante el activismo local.

Los crímenes de odio son agresiones o delitos donde se escoge a la víctima bajo un prejuicio, ya sea por su raza, origen étnico, género, religión o identidad sexual.[3] En Puerto Rico se nos presenta una problemática cuando analizamos estos crímenes, ya que no existe un registro o estadísticas sobre los mismos. Al mismo tiempo, los y las profesionales que intervienen muchas veces no se encuentran capacitados o adecuadamente informados para lidiar con estos casos. Es por esto, que cuando surgen casos donde la víctima es una persona de la comunidad gay vemos una tendencia a descartar prontamente la identidad sexual de esa persona como motivo del crimen.  Nuestro ordenamiento no concibe los crímenes de odio por identidad sexual como delitos propios, sino como una circunstancia agravante de la pena bajo el Artículo 66 (q) del Código Penal y bajo la Regla 171 (R) de las Reglas de Procedimiento Criminal.[4]

Los  avances jurídicos y políticos no han logrado disuadir estos crímenes. Un posible recrudecimiento de estos me lleva a cuestionarme un asunto que no ha adquirido fuerza al interior del activismo local. Me refiero a lo que Slavoj Žižek llama la intolerancia hacia el otro y su diferencia.[5] Para ciertos sectores, las personas de la comunidad LGBTTI constituyen un otro que “le es problemático”. Los crímenes de odio vienen siendo expresiones de violencia como reacción a ese otro que “invade”, que “incomoda” y que con su diferencia “amenaza” cierta visión tradicional. Esa violencia hacia el otro surge cuando ese otro no se acopla a mi forma de ver el mundo o cuando aquello que lo hace un otro amenaza el orden normal de las cosas. Observamos esa violencia cada vez que hay movilización de la comunidad gay para que se les reconozcan derechos.

Para hacerle frente a estos crímenes no basta con un discurso de mera tolerancia y aceptación, sino que nos urge una transformación radical a favor de las distintas formas en que las personas asumimos nuestras identidades sexuales y nuestras relaciones afectivas. La mera tolerancia no es suficiente, porque la misma siempre descansa en un ejercicio de distanciarme del otro y “tener que aguantarlo”.[6] Por esto, debemos acoger la diferencia desde la valoración de la diferencia misma si queremos ver algún progreso.[7] De este modo tendríamos que comenzar a ser receptivos a esas muchas identidades sexuales que las personas pueden asumir, o no asumir, a través de sus vidas. La lucha por el reconocimiento jurídico y político tiene que ir de la mano con una postura radical a favor de la diferencia y de la valoración a la diversidad de identidades sexuales.

La educación con perspectiva de género juega un rol esencialísimo para combatir estos crímenes, porque nos ayuda a cuestionarnos y replantearnos nociones tradicionales de género y sexualidad. Adicional a esto nos corresponde: adiestrar a profesionales que intervienen con estos crímenes, crear un registro de estadísticas, desarrollar programas educativos para la comunidad y ampliar los programas de asistencia a las víctimas sobrevivientes y familiares.[8]

El campo social y el campo legal no siempre estarán acoplados. Unas veces lo jurídico perderá cuenta de toda la complejidad social y otras veces lo social se niega a aceptar los avances en el campo legal. Estos avances, por sí mismos, no garantizan una transformación social. Hace falta trastocar el tejido social para realmente garantizar una sociedad más inclusiva y receptiva a valorar la diferencia. Una que valore la figura del “otro distinto a mi” y valore las infinitas formas en que las personas podemos amar y relacionarnos. Es necesario que comencemos a construir las condiciones para que los crímenes de odio se conviertan en actos despreciables del pasado.

Referencias:

[1] Cartel preparado por Jonathan Rojas y Denirka Quiles como parte de la contramanifestación: a favor de la perspectiva de género, celebrada en el lado sur del Capitolio el 16 de febrero de 2015. Fotografía por el autor.

[2] En El Nuevo Día. (2015). Alertan sobre posible recrudecimiento de violencia homofóbica. Recuperado el 31 de agosto de 2015 en http://www.elnuevodia.com/noticias/seguridad/nota/alertansobreposiblerecrudecimientodeviolenciahomofobica-2089815/. (Cabe mencionar que los asesinatos de Edwin Giovanni Vázquez Feliciano, José Iván Trinidad Cotto y Miguel A. Rodríguez Fernández están bajo investigación y todavía no se ha confirmado o descartado el ángulo del crimen de odio como motivo de estos asesinatos).

[3] En Primera Hora. (2015). ¿Qué es un crimen de odio?.  Recuperado el 31 de agosto de 2015 en http://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/nota/queesuncrimendeodio-1096930/.

[4]  Art. 66 (q) del Código Penal 2012, según enmendado, de Puerto Rico. Regla 171 de las Reglas de Procedimiento Criminal de 1963, según enmendadas, de Puerto Rico.

[5] Žižek ,S. (2009). Sobre la Violencia: Seis Reflexiones Marginales. Buenos Aires: Paidós. Traducido por: Antonio José Antón Fernández.

[6] Vélez Vega, C.M. (2011).Violencia LGBT: Un problema de salud pública. Revista de Derechos Humanos y Transformación de conflictos, Vol. III, 72-85.

[7] Román, M. (2011). Maquinas de dominio, crimen y crímenes de odio. Revista de Derechos Humanos y Transformación de conflictos, Vol. III, 63-71.

[8] Lcdo. Joel Ayala Martínez et al., Seminario: Crímenes de Odio, Academia Judicial (18 de mayo de 2012).

Otras Referencias:

En El Diario las Américas. (2015). Piden que se investiguen asesinatos en P. Rico de tres homosexuales en un mes.  Recuperado el 31 de agosto de 2015 en http://www.diariolasamericas.com/5051_portada-america-latina/3294367_piden-que-se-investiguen-asesinatos-en-p-rico-de-tres-homosexuales-en-un-mes.html.

En Primera Hora. (2009). Aun sin reportar crímenes de odio. Recuperado el 31 de agosto de 2015 en http://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/aunsinreportarcrimenesdeodio-336861/.

 

 

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  • josereina

    Valorar las diferencias de genero

    • Christian Ríos Vallejo

      Saludos. Utilice el concepto de identidades sexuales para recoger un campo más amplio. Pero muy bien podríamos también incluir aquí la valorización a las diferencias entre los géneros.