Constitucional - Derechos Humanos

Pertenecemos (Sharelys López Pérez)

Ponencia en contra del Proyecto de la Cámara 1296

Sharelys López Pérez

Tanto el fenecido Carlos J. Vargas Ferrer (PPD) como su compañero, Ángel Bulerín Ramos (PNP), ambos representantes de la Cámara de Representantes de Puerto Rico están equivocados y faltos de información. Seguramente ninguno ha visitado alguna institución correccional y por ahí comenzar, por investigar las violaciones de derechos, las quejas y las necesidades que sufrimos los privados de libertad.

Para comenzar, habría que decir que a las féminas (privadas de libertad) le son violados más derechos que a los varones. Como por ejemplo, el derecho a la privacidad, que se viola al exponernos en celdas con rejas completamente visibles para el oficial de “control” que normalmente es varón. Además, el área de las duchas cuenta con una pared a mitad y una cortina transparente que facilita la visibilidad del oficial que suba las escaleras o se pare en la “plazoleta” en la sección.

dizzy Muy seguido entran oficiales varones a realizar alguna gestión con la matrícula. Se nos violan también los derechos sexuales y reproductivos, como por ejemplo, no existe un buen protocolo y servicio para atender los partos. Además, el servicio médico es pobre e inadecuado y carece de medicamentos o tratamientos más efectivos para las diferentes condiciones médicas que sufre la población correccional. Por otro lado, existe la discriminación por identidad de género y orientación sexual. Tanto así que a las confinadas con parejas en la institución le complican la vida y le imposibilitan el crecimiento y continuidad de la relación. Al ser sentenciadas por nuestro delito no fuimos sentenciadas a no enamorarnos. Enamorarse no es un delito y es un acto involuntario del cual no se tiene control.

Estas violaciones de derechos son pocas ante las múltiples injusticias que se cometen a diario, específicamente en la institución femenina. Independientemente del caso criminal que nos mantiene privadas de libertad, continuamos perteneciendo a la sociedad, tenemos intereses y necesidades y definitivamente derecho a tener derechos.

Por lo tanto, si ya hace más de treinta años adquirimos el derecho al voto ¿Qué ganan con eliminarlo? Según ellos, uno de sus argumentos para eliminarlo es que el derecho al voto no ha beneficiado al confinado en su rehabilitación. Es obvio que el derecho al voto no aporta nada directo a la rehabilitación, pero ¿qué ha aportado o aporta a la rehabilitación?. Habría que preguntarse, ¿por qué tanta reincidencia?. Ese argumento no tiene base ni fundamento. Además, el cumplir una pena en sí mismo no rehabilita, sino que es más como pagar una ofensa a la sociedad que se le falló.

La función primordial del derecho a votar es una de educación y le permite al elector escoger libre y voluntariamente a su gobernante, alcalde y representante legislativo. Al igual que muchos confinados, entiendo que el derecho al voto me permite conocer sobre la democracia de Puerto Rico y sentirme parte de la sociedad, aunque esté aislada de ella. Para concluir, ¿qué más castigos se le darán a la comunidad carcelaria. ¿Acaso no basta con la orgía de injusticias y violaciones a nuestros derechos que se cometen a diario? ¿No es suficiente con pagar una alta y absurda condena (muchas veces siendo inocentes) y encima de eso nos eliminan el derecho al voto?

Parecería que a estos representantes se les olvida que en Puerto Rico, según la World Prision Population List 2008, existen 346 confinados por cada 100,000 habitantes. ¿Qué haría un gobierno electo sin esa relativa suma de votos en las próximas elecciones? En fin, en vez de tratar de eliminarnos el derecho al voto conviene que visiten cada institución penal y resolver tantos problemas y necesidades que sufrimos y de las que tantos políticos han escuchado, anotado y dejado en el olvido. Nosotros las confinadas estamos privadas de libertad pero no de nuestros derechos, pensamientos y sentimientos. Deseamos ser “libres” (en todo el sentido de la palabra) y sentirnos parte de esta sociedad. Eso lo da a sentir nuestro derecho al voto.

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