Derechos Humanos - Penal

Doña Trina Rivera de Ríos y la profesión legal

trina-rivera_xlgAbogo junto a miles de puertorriqueños por la abolición del sistema penal existente, de sus fines punitivos antihumanos, y me reafirmo en que el fracaso en todos los países exige una transformación total. Para ello, hay que despolitizar su funcionamiento, metas, supervisión, evaluación. Hay que arrebatárselo, es necesario, a quienes, como en Puerto Rico, abogan porque “encierren, afiancen el candado y boten la llave donde no la encuentren”. 

-Doña Trina[1]

Poco se habla del legado y la obra de esta gran defensora de los derechos de los confinados en Puerto Rico. Doña Trina, como le solían llamar, a los 18 años comenzó a ejercer como maestra normalista. Más adelante, continuó estudios graduados fuera de Puerto Rico en Trabajo Social. De niña solía acompañar a su padre al trabajo, que estaba localizado justo al lado de una institución carcelaria. Allí, Doña Trina, se asomaba por las ventanas y conversaba con algunos de los confinados y pudo ver las formas que eran tratados en la institución.[2] Fue esta experiencia lo que la llevo a entender, que los allí encerrados eran sus pares y merecían ser tratados como cualquier otro ser humano.

En la década de los cincuenta lideró una intensa campaña para que se le suspendiera la sentencia de pena capital a Salvador Agron, un joven puertorriqueño miembro de una pandilla juvenil. Dicha campaña fue exitosa y a Salvador Agron más tarde le redujeron la sentencia y pudo tener una rehabilitación exitosa. Fue la primera presidenta del Colegio de Trabajadores Sociales y presidenta de la Comisión de la Mujer. A pesar de su rol activo en esta Comisión, fue muy criticada por el sector feminista, ya que a lo largo de su vida criticó fuertemente los efectos de la Ley 54 de Violencia Doméstica sobre los hombres.[3]

En la década de los ochenta, fue cofundadora del Comité de Amigos y Familiares de Confinados, desde donde unió esfuerzos para denunciar: (1) las condiciones en que se encontraban las instituciones carcelarias del país, (2) exigir una verdadera rehabilitación, (3) luchar por el voto para los confinados y (4) reclamar un trato digno para la población confinada. El Comité de Amigos y Familiares de Confinados surgió en una década donde se estaba comenzando a dar una toma de conciencia entre los confinados sobre sus derechos y las condiciones en las cuales se encontraban.[4] El Comité: “es una organización de amigos y familiares de confinado que tiene como uno de sus objetivos fundamentales la defensa de los derechos humanos de la población confinada”.[5]

Algunos de los reclamos mas importante del Comité fueron: las condiciones en las prisiones, las deficiencias del sistema de rehabilitación, las perversidades de las políticas de mano dura y de un sistema penal fallido y en general luchar por los derechos (humanos y civiles) de la población confinada. Igualmente,  buscaba que los familiares de estos confinados se comprometieran activamente con el proceso de rehabilitación. Para esto el planteaban que era necesario que a los familiares se les mantuviese al tanto de los procesos, leyes y reglamentos que inciden sobre la población confinada. El Comité fue muy efectivo para unir los diferentes grupos, tanto al dentro como fuera de la cárcel, que luchaban para garantizarle los derechos a los confinados. A esto se le añade la labor de velar porque se cumpliese con las determinaciones del Caso Morales Feliciano.[6]

En el año 2002, camino a una reforma del Código Penal, se celebró una vista legislativa sobre la Resolución del Senado 203. La cual encomendaba a la Comisión de lo jurídico del Senado a revisar el Código Penal y presentar un informe sobre posibles áreas que deban reformarse. En esta vista Doña Trina presentó una ponencia con una serie de críticas al Código Penal y al sistema criminal.[7] En esta ponencia podemos resumir las denuncias y las razones por la cual ella decidió dedicar gran parte de su vida a luchar por la población confinada.

Inicia la ponencia presentando uno de los argumento, a mi modo de ver, más potentes que se pueden hacer públicamente en un país donde se privilegia la cárcel para resolver cualquier problema social: “Nosotros no creemos en las prisiones, de ninguna clase, porque la historia ha demostrado hasta la saciedad, que no resuelven los problemas de conducta humana. La justicia es injusta bastante, y recomendamos que le quiten la venda a la dama justicia, para que vea qué muchas barbaridades antijusticia se cometen en su nombre”.[8]

El discurso abolicionista, a pesar de que no ha adquirido fuerza en Puerto Rico, ha estado presente en los trabajos de muchos académicos. El cierre de cárceles, aunque drástico, lo que plantea en esencia es que nos encaminemos a buscar medidas alternas a la prisión y que el fenómeno criminal tiene que atenderse en un marco que vaya más allá del criminal. Para esto tendríamos que preguntarnos: ¿quién define lo que es delito?, ¿por qué es un delito?, ¿quién se beneficia por la actividad delictiva?, ¿en que condiciones se dan los delitos?, entre otras serie de preguntas.

Más adelante en la ponencia, Doña Trina hace una fuerte denuncia, la cual en el 2016  sigue siendo vigente: “Otra fase que nosotros consideramos que ustedes no deben continuar atrasando son esas sentencias irreales de noventa y nueve años, doscientos, trescientos años o más, si este país sabe y sabemos que la gente entra de cierta edad, pues 19 años, 18, los menores menos, y que por el promedio de edad . . . consideramos que desdice, que avergüenza, yo creo, a todo un país, a toda una profesión tan hermosa como es el derecho, basándose en unas cosas completamente irreales”.[9]

En Puerto Rico, las penas son muy altas y únicamente responden a un sistema penal altamente retributivo y excesivamente punitivo. La consecuencia más lamentable es ingresar a una persona, teniendo en mente, que estará en confinamiento por toda la vida.

Otros aspectos que señala Doña Trina son: la falta acceso a la justicia, los antecedentes penales y los efectos perjudiciales que tienen en la reinserción social del ex convicto, los deficientes programas de rehabilitación, la privatización de las cárceles y como el complejo industrial propicia una noción lucrativa del confinado, en detrimento de sus derechos.

Muchas de las denuncias que Doña Trina hizo en esta ponencia son las que hoy día nos corresponde a aquellos y aquellas que integramos la profesión legal hacer. Los abogados y abogadas no tan solo deben estar comprometidos como abogados de defensa, procurando un juicio  y un proceso judicial justo donde se le garanticen todos los derecho al acusado, sino que también tienen que tomar un rol activo en la lucha por los derechos de los confinados. Esa lucha incluye:

  1. Denunciar las penas excesivas que actúan en detrimento de la rehabilitación de los confinados.
  2. Velar por que en las instituciones carcelarias se le garanticen las necesidades básicas a los confinado. Entiéndase que las instituciones estén en optimas condiciones, que los servicios de alimentos estén al día y que los servicios de salud sean atendido.[10]
  3. Velar porque no se estén violentando los reglamentos de corrección y que se estén aplicando eficientemente.
  4. Brindar asistencia legal a aquellos confinados y confinadas que son víctimas de la dejadez institucional del Departamento de Corrección.
  5. Educar a la población confinada brindándoles las herramientas y dándoles a conocer sobre los derechos que tienen. Los confinados continúan siendo ciudadanos con derechos. Su estado de confinamiento no los priva de los demás derechos constitucionales y humanos. Como bien expuso Omayra Torres Sánchez en una publicación reciente: “El mero hecho de un ser humano encontrarse en confinamiento no es motivo para ser censurado mediante el voto pues el estado de confinamiento No Borra la realidad de que somos seres humanos, capaces de levantarnos cada día y tener buenas y auténticas intenciones de tener un futuro mejor. El hecho de ser un ciudadano en “libertad” no es lo que define al ser humano, no es lo que determina el futuro del mismo, pues el ser humano lo define el poder errar y el poder rectificarse como parte de la vida”.[11]
  6. Procurar por un sistema de rehabilitación eficiente y ser activos en los procesos de creación de política pública, para que podamos garantizarles un verdadero proceso de rehabilitación a la población confinada como nuestra Constitución exige.
  7. Participar en aquellas luchas dirigidas a proteger los derechos civiles de la población confinada, como el derecho al voto.
  8. Utilizar los conocimientos y experiencias que se adquieren, dando servicios a las comunidad penal en las escuelas de Derecho, mediante las Clínica de Asistencia Legal y los programas Pro Bono, para procurar un sistema penal justo y consciente de nuestra realidad política, social y económica.

La profesión legal necesita más personas como Doña Trina. Necesitamos abogados y abogadas que estén mano a mano con los grupos y con los confinados que reclaman al gobierno mejores condiciones en las prisiones y que se les respeten los derechos a la población confinada. A Doña Trina nunca le tembló la voz al denunciar las injusticias del sistema penal puertorriqueño y a nosotros nos compete continuar ese legado. En honor a Doña Trina vamos a continuarlo.

___________________

  1. Trina Rivera de Ríos, Análisis vivencial del sistema correccional de Puerto Rico, en Barco de Papel Vol. I Núm. 2, pág. 169 (1997),  http://www.hostos.edu/rbp/vol1-num2-1997/Punto%20y%20Aparte%20-%20Analisis%20vivencial%20del%20sistema%20correccional%20de%20PR.pdf.
  2. Primera Hora, Fallece Doña Trina Rivera de Ríos (2011), http://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/nota/fallecedonatrinariveraderios-520041/. El Nuevo Día, Fallece Doña Trina, ‘El ángel de los confinados’ (2011), http://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/fallecedonatrinaelangeldelosconfinados-1001649/.
  3. En numerosas ocasiones fue criticada por el activismo feminista, ya que catalogaba la Ley 54 como una “antihombres”. Véase la ponencia que presentó Doña Trina ante la Asamblea Legislativa por motivos de la Resolución del Senado 203 (p. 7-10) (2002),  http://www.ramajudicial.pr/CodigoPenal/acrobat/18-2002_0426-Transcripcion-de-VP-RS203.PDF. A pesar de que no comparto el juicio de Doña Trina en este asunto, sí coincido en cuanto el afán de querer criminalizar más y más conductas sin atender la raíz del asunto.
  4. Sonia Serrano Rivera, Estudio de las aportaciones del Comité de Amigos y Familiares de Confinados: hacia un análisis de su trayectoria en la defensa de los derechos de los confinados y las confinadas del sistema penal de Puerto Rico, en Derechos Humanos y Transformación de Conflictos Vol. IV, pág. 183 (2012),  http://www.iniprodeh.org/Estudio%20de%20las%20aportaciones%20del%20CAFC.pdf.
  5. Id. en la pág. 198.
  6. Aunque este caso duro décadas, habría que preguntarnos si tantos años de litigio dieron resultados y si las condiciones han cambiado lo suficiente. Ha habido avances en unas áreas, pero  aun quedan muchas áreas desatendidas.
  7. Ponencia ante la Comisión de lo Jurídico sobre la Resolución del Senado 203 (2002), http://www.ramajudicial.pr/CodigoPenal/acrobat/18-2002_0426-Transcripcion-de-VP-RS203.PDF.
  8. Id. en la pág. 4.
  9. Id. en la pág. 5-6.
  10. Recientemente fuimos informados sobre la escasez de profesionales de la salud mental en Puerto Rico, véase El Nuevo Día, Crisis carcelaria de salud mental en la isla (2015), http://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/crisiscarcelariadesaludmentalenlaisla-2132683/. Por otro lado, hace menos un mes, la población confinada corrió el riesgo de quedarse sin comida por problemas de pagos a las compañías que proveen el servicio, véase El Nuevo Día, Vigente el riesgo de suspensión de los alimentos a los confinados (2016), http://www.elnuevodia.com/noticias/seguridad/nota/vigenteelriesgodesuspensiondelosalimentosalosconfinados-2152882/.
  11. Véase Omayra Torres Sánchez, Una pequeña ventana (2015), http://derechoalderecho.org/2015/12/02/una-pequena-ventana-omayra-torres-sanchez/. Esta ponencia, en contra de la eliminación del voto de los confinados, fue preparada por Omayra Torres Sánchez como parte del curso de Introducción al Derecho de las profesoras Érika Fontánez y Ana Matanzo en el centro de Correccional de Mujeres en Bayamón. Agradezco a Omayra por sus cartas y por permitirnos mirar la situación carcelaria en Puerto Rico desde la perspectiva de aquellos que la padecen de primera mano.
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