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Animales: ¿Propiedad o Sujetos con Derechos?

El pasado martes, 12 de abril, el Pro Bono ONDA (Organización Nacional de Derecho de los Animales) llevó acabo el conversatorio: Animales: ¿Propiedad o Sujetos de Derecho? El mismo contó con la participación de la Lcda. Ana María Hernández y un grupo de estudiantes de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. Durante el conversatorio los estudiantes tuvieron la oportunidad de reflexionar y dialogar sobre cuál es el estatus jurídicos de los animales en nuestro ordenamiento. Algunas de esas reflexiones se recogen a continuación.

Diferentes cortes en Estados Unidos se han expresado sobre el estatus jurídico o la personalidad jurídica de los animales. Existe un consenso en cuanto a que los animales deben ser tratados como bienes o cosas. Así se señaló en el caso de Altman v. City of High Point, 330 F. 3d 194 (4th Cir. 2003), donde se estableció que un perro se considera una propiedad para fines de la prohibición contra registros y allanamientos irrazonables que aparece en la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. En otras controversias sobre posesión de una mascota, disputa sobre el control, custodia o intervención del estado con la mascota, los tribunales federales han utilizado los derechos propietarios recogidos en la Constitución federal para adjudicar la controversia. De esta forma, se ha establecido por la jurisprudencia que los animales son bienes, de los cuales las personas tienen un interés propietario y solamente se puede intervenir con este interés siguiendo las exigencias del debido proceso. Ésta forma de atender los casos ha creado un estado de derecho perjudicial para quienes consideramos que los animales deben ser tratados jurídicamente como sujetos de derechos y no meros bienes de los cuales podemos disfrutar y disponer.

En Puerto Rico se ha seguido un curso similar. El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha expresado: “En nuestra legislación están considerados los animales como objetos de derecho, susceptibles de formar parte de relaciones reales y contractuales.  Constituyen parte del patrimonio individual. Sobre ellos, así como sobre los demás bienes que posee el hombre, se ejerce el derecho de disfrute, considerado uno fundamental del ser humano”, Infante v. Leith, 85 DPR 26 (1962).  Igualmente, el Tribunal  ha utilizado disposiciones del Código Civil sobre posesión de cosas, adquisición de cosas y derechos de propiedad para referirse a los animales, Redinger v. Crespo, 18 DPR 108 (1912).

Sin embargo, este no ha sido el tratamiento legal que han recibido los animales en otros ordenamientos. Por ejemplo, en Francia se le ha reconocido el estatus de seres vivos y sensibles. Asimismo, en Quebec a los animales se les ha reconocido como seres sintientes. En Nueva Zelandia se les declaró como seres sintieses y en otras jurisdicciones, como las Islas Baleares y Argentina, se les ha extendido derechos legales a los animales. En Argentina, una corte de menor jerarquía, expresó que los animales son personas no humanas y sujetos de derechos. A pesar de ser una expresión contundente, muchos expertos del Derecho Animal, argumentan que la misma no fue basada en ninguna fuente jurídica, por lo que su validez y efecto pudiese ser mínimo. Esta expresión formó parte del caso donde un grupo de defensores de los animales solicitaban un recurso de hábeas corpus para la orangutana Sandra. Esta se encontraba en un zoológico de Buenos Aires viviendo por más de 20 años.

En Estados Unidos grupos, como el Non Human Rights Proyect, han sometido recursos de hábeas corpus en distintas cortes de los estados para liberar a chimpancés en cautiverio. Muchos de estos casos han sido revocados por las cortes de los circuitos, otros están pendientes y ninguno ha sido exitoso. Sin embargo, el hecho de que se continúen llevando casos y pleitos, donde el lenguaje utilizado sugiere que los animales sean considerados sujetos de derecho, pudiese tener un efecto positivo en que se logre cambiar la visión jurídica que trata a un animal como mera propiedad o cosa.

En la actualidad muchas personas consideran a sus animales como miembros activos de la familia. Les tratan y los consienten como si fuesen hijos, les hablan, los llevan a todas partes, los hacen participes de eventos familiares, sufren su partida como la de un miembro familiar y hasta utilizan la figura del fideicomiso para proveer por el bienestar de las mascotas luego de fallecer.

El sistema legal no puede dar la espalda a esta realidad. No es posible continuar tratando jurídicamente a los animales como una mera propiedad cuando a estos les urge un reconocimiento más a tono con su naturaleza. No es suficiente que tengamos una Ley de avanzada (Ley 154) que los proteja, o una Orden Ejecutiva (OE-2015-8), que indique que en Puerto Rico se les dará un trato humanitario a los animales. Sino que tenemos que plantearnos un estatus jurídico distinto para ellos. Para que ante controversias jurídicas donde estén envueltos animales se adjudique tomando en cuenta que ellos sienten, padecen, son merecedores de un trato digno y de otros derechos legales existentes. Además, que tienen intereses los cuales deben ser tomados en cuenta antes de adjudicar una controversia. Existen muchas variaciones las cuales Puerto Rico puede utilizar. Ya sea seres vivos, seres sintientes, sujetos de derecho, personas no humanas jurídicas o alguna otra variación. Es hora de que avancemos en materia de derechos de los animales. Así nos los reclaman nuestros amigos de cuatro patas.

Para conocer más a fondo sobre el tema de la personalidad jurídica o estatus jurídico de los animales véase Animals are Persons Too. Este pequeño documental narra la vida del abogado Steven M. Wise, reconocido defensor de los animales que ha escrito múltiples libros sobre como lograr que los animales dejen de ser tratados como meras cosas y que se les reconozca como personas jurídicas.

 

Estudiantes junto a la Lcda. Ana María Hernandez y la decana Adi Martinez Román participando del conversatorio.

Estudiantes de la Escuela de Derecho junto a la Lcda. Ana María Hernández y la decana asociada Adi Martínez Román participando del conversatorio.

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