Uncategorized

Ley 54 y Ley 154: de un pájaro las dos alas

Lares y la violencia cotidiana contra mujeres y animales

El domingo nos levantamos con la devastadora noticia de que un hombre en Lares había decapitado un perro durante un incidente de violencia de género. El perro era mascota de la víctima del incidente. Tras agredir a la mujer, el acusado mató a la mascota mediante un mordisco de tal fuerza que desmembró al animal. [1]

En Puerto Rico, diariamente, nos levantamos con un nuevo incidente de violencia de género. “Hombre confiesa que asesinó a su expareja”, “Encarcelan hombre que agredió con un tubo a su pareja en Isabela”, “Embarazada sufre golpiza en medio de incidente de violencia de género”, “Apuñala a su hijastro y a su madre en Bayamón”; son algunos de los titulares recientes. El año pasado asesinaron a 8 mujeres y se reportaron miles de incidentes de violencia de género. [2] La violencia se manifiesta de distintas formas: maltrato físico, maltrato psicológico o emocional, maltrato sexual, restricción de la libertad y amenazas.

De igual forma, semanalmente, se reportan casos de maltrato de animales. “Macabro hallazgo de crueldad animal en Aibonito”, “Causa para arresto contra policía por maltrato de animales”, “Arrestan hombre por quemar caballo”, “Arrestan a un hombre que arrastró a su perro con su carro”, son algunos de los titulares en las noticias. Cada vez son más los incidentes de maltrato animal que se sacan a la luz pública. Sin embargo, trágicos sucesos como el de Lares, donde las víctimas fueron una mujer y un animal, no suelen aparecer en los medios ni ser objeto de discusión pública. Es decir, aunque en muchos incidentes de violencia de género también hay maltrato animal, estos no suelen reportarse conjuntamente.

En los pasados tres años, se han reportado varios incidentes donde los acusados agredieron o mataron a las mascotas de sus parejas, luego de haberlas agredido. En muchos de los casos, los acusados agredieron y mataron a las mascotas de sus parejas como una forma de “desquite” contra ellas. Veamos algunos casos recientes:

“Se alega que el hombre salió hasta el patio de la residencia que ambos comparten, tomó un machete, y mató al perro, el cual era propiedad de la pareja”. [3]

“Según informó la Policía, a eso de las 10:00 p.m. del lunes, Torres agredió en el rostro, el pecho y las manos a su pareja de 24 años. Acto seguido agarró a una perrita y la lanzó al suelo”. [4]

“El juez Rafael Ramos, del Tribunal de Aguadilla, encontró la tarde de este lunes causa para procesar judicialmente a un menor de 17 años que el pasado viernes mató a una perrita e hirió de arma blanca a su pareja en hechos ocurridos en el sector La Mancha, del barrio Barrero, en Rincón”. [5]

Estos casos no pueden verse como incidentes aislados ni como actos violentos momentáneos, donde el acusado actúa inconsciente y desata sus pasiones, sino como consecuencias de un sistema opresor, discriminatorio y violento. Si los hombres matan y agreden es porque el patriarcado construye masculinidades violentas, abusivas, tóxicas, posesivas y misóginas.

Cggw10FUYAI2KQx

Carol J. Adams, el referente ausente y el patriarcado

En su libro: The Sexual Politics of Meat: A Feminist-Vegetarian Critical Theory, Carol J. Adams analiza la forma en que la explotación de los animales y la opresión de las mujeres son asuntos conectados y efectos del sistema patriarcal. [6] El sexismo y el especismo son sistemas que operan en conjunto, pero no suelen verse de esta forma. El sexismo se sostiene a partir del discrimen de las mujeres y la subordinación de aquello relacionado a lo femenino. Por otro lado, el especismo, es un tipo de arrogancia antropocéntrica, es la visión que se sostiene sobre el trato diferenciado a otras especies. No tendemos a tratar a los animales humanos como a los no humanos.

Adams, nos remite al concepto de referente ausente para describir como animales y mujeres se cosifican y bajo esa idea se descuartizan, asesinan, violan, desmiembran, maltratan y violentan como si no fuesen seres vivos, como si el valor de sus vidas fuese menor.  El referente ausente es uno de los muchos artefactos que utiliza el patriarcado para perpetuarse. El patriarcado es un sistema opresivo, el cual se edifica sobre la visión de que las mujeres están subordinas a los hombres y como objetos, se puede disponer de estas como mera propiedad. No solemos pensar que la ideología del patriarcado afecta también a los animales. El especismo está imbricado con el patriarcado. El maltrato animal, la explotación de la industria de la carne, el bestialismo, la insensibilidad e indiferencia ante la crueldad animal y tratar a los animales como objetos, son otras expresiones de la violencia perpetuada por el sistema patriarcal. En este sentido, a aquellos y aquellas que denunciamos la violencia machista y el sexismo, nos toca repensar el discurso y denunciar el maltrato de animales como una forma más de la violencia derivada del patriarcado.

Ley 54 y Ley 154

Con miras a combatir la violencia contra las mujeres y el maltrato de animales, en Puerto Rico se han aprobado dos estatutos muy importantes: la Ley 54 y la Ley 154. La Ley de Prevención de Intervención con la Violencia Doméstica, mejor conocida como la Ley 54, se adoptó en el 1989 con el fin de aumentar los esfuerzos para combatir la violencia doméstica, que en aquel momento sacudía el país y aún continúa haciendo estragos. Siendo las mujeres víctimas principales de esta forma de violencia. Por otro lado, la Ley para el Bienestar y la Protección de los Animales, mejor conocida como la Ley 154, se aprobó en el 2008 con el fin de penalizar el maltrato contra animales. Ambas leyes son de naturaleza penal y en general, establecen penalidades por agresión, maltrato y violencia, en cualquiera de sus modalidades. Una lectura de ambas leyes, nos permite ver similitudes en la conceptualización y adopción de procedimientos con el fin de proteger a víctimas de violencia doméstica y maltrato animal.  Incluso, la Ley 154 establece como agravante al delito de maltrato de animales cuando una persona haya sido convicta de violencia doméstica. Además, permite que la víctima solicite una orden para quedarse con la custodia del animal en casos de violencia doméstica. Esto no es causalidad ni una mera coincidencia, sino que responde a la necesidad de integrar esfuerzos para combatir dos violencias que se dan dentro de un mismo contexto.

En el año 2013, Nancy Vázquez Soto publicó una investigación sobre violencia doméstica y crueldad animal. El estudio fue basado en entrevistas a mujeres víctimas de violencia doméstica. Vázquez Soto recolectó entrevistas donde las mujeres narraban incidentes de violencia doméstica, en los cuales sus parejas les agredieron y amenazaron con agredir a sus mascotas. Asimismo, la investigación incluyó entrevistas de profesionales que trabajan en organizaciones que ayudan a estas mujeres. Estos concluyeron que efectivamente en algunos casos se encontraba la agresión de mascotas como una forma de maltrato emocional contra las víctimas. El estudio también encontró que en Puerto Rico no existen protocolos adecuados para lidiar con casos de violencia doméstica donde hay una mascota de por medio, ni existen hogares de mujeres maltratadas donde se puedan traer a sus mascotas. [7]

Aun con sus defectos, ambas leyes son herramientas útiles para combatir las dos formas de violencia. Sin embargo, no basta con leyes y la mera criminalización de conductas para erradicar ambas violencias. Nos corresponde articular frentes y discurso unidos que combatan todo tipo de opresión y violencia.

La violencia contra las mujeres y contra los animales

La violencia contra los animales surge como un medio de dominación y control sobre las mujeres. Por la relación entre mascotas y guardianas, no es de extrañarse que los maltratantes ataquen y amenacen con agredir a las mascotas como una forma más de agresión. De igual forma, se hace con hijos y familiares cercanos. Como señala María José Bernuz: “En definitiva, resulta más fácil desde un punto de vista práctico y muy efectivo desde un punto de vista emocional violentar a un animal para maltratar y dominar a la pareja o a los hijos. Y si ello es así es, precisamente, porque los animales representan un apoyo emocional y una fuente de confort importante para las mujeres, sobre todo, mientras dura la relación de abuso y maltrato. Asimismo, porque se entiende que el animal es una extensión de la mujer a la que maltratan a través de él”. [9] El efecto que tiene esto sobre quienes componen la unidad doméstica suele ser devastador.

El maltrato de animales puede verse como indicio de patrones de violencia y de maltrato familiar. Esos temas han sido discutidos en foros y por expertos en organizaciones de animales. Muchos estudios demuestran que quienes cometen crímenes violentos también han maltratado animales y han demostrado indiferencia ante actos de crueldad animal. De igual forma, las investigaciones concluyen que niños que maltratan animales han sido víctima de violencia en sus hogares. Estas son algunas de las conexiones que se han descubierto entre violencia y crueldad animal y que nos permiten plantearnos la necesidad de comenzar a mirar como la violencia animal puede ser catalizador de otros tipos de violencia y viceversa. [8]

 Foto por Roland Bos durante una marcha en Barcelona el 8 de marzo, día internacional de las mujeres.


Foto por Roland Bos durante una marcha en Barcelona el 8 de marzo, día internacional de las mujeres.

 Hacia una lucha feminista y antiespecista

Como vemos, existen unos vínculos entre la violencia contra las mujeres y la violencia animal. No es posible luchar contra ambas de maneras separadas y como luchas aisladas. [10] Con esto no pretendo minimizar los esfuerzos para acabar con la violencia machista, la cual mata, agrede y somete a las mujeres, sino que comencemos a mirar la interseccionalidad de las luchas y el alcance de esa violencia machista. El sexismo y el especismo son dos violencias que se interrelacionan y se fundan en una misma visión opresiva. El mismo sistema que viola, maltrata, paga desigualmente, discrimina y trata como propiedad y objetos a las mujeres; es el mismo que explota, maltrata, subordina y cosifica a los animales. Las feministas y las defensoras de los animales tienen más en común de lo que suele pensarse. La solución para combatir esas violencias son el feminismo y el antiespecismo. Por consiguiente, toca unir esfuerzos y extender lazos de comunicación entre estas dos luchas. Al decir de Lourdes Medina Ribagorda: “Oponernos a una discriminación debe posicionarnos de manera automática en contra de cualquier tipo de discriminación. Si buscamos la igualdad, debemos favorecer a quienes se encuentran peor. En este caso, los animales no humanos. Y dentro de los animales no humanos, las hembras. Nuestras hermanas”. [11]

________________________

[1] Enlace para acceder a la noticia: http://www.elnuevodia.com/noticias/seguridad/nota/hombrelearrancalacabezaaperrochihuahuaenlares-2288134/.

[2] Acceda el siguiente enlace: Violencia Doméstica en Puerto Rico 2016, para ver las estadísticas preparadas por la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.

[3] Enlace para acceder a la noticia: http://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/nota/acusanahombreporheriramachetazosasuperro-1074465/.

[4] Enlace para acceder a la noticia: http://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/nota/acusanahombreenaibonitoporviolenciadegenero-1051403/. Otra noticia relacionada con violencia doméstica y maltrato de animales: http://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/nota/investigancasodecrueldadcontraanimalesentoabaja-1113591/.

[5] Enlace para acceder a la noticia: http://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/nota/acusanamenorquematoaperritaenincidentedeviolenciadegenero-1022413/.

[6] Para una reseña del libro, acceder al siguiente enlace: http://caroljadams.com/spom-the-book/. Para el libro en formato pdf: https://we.riseup.net/assets/187553/ADAMS,+Carol+J.+Sexual+Politics+of+Meat,+a+feminist-vegetarian+critical+theory.pdf.  Véase, además, estas columnas de Carol J. Adams: http://caroljadams.com/new-page-2/; http://caroljadams.com/a-feminist-vegetarian-ethic/.

[7] Acceda el siguiente enlace: The connection between domestic violence and animal cruelty in Puerto Rico: an anthropological study, para el estudio de Nancy Vázquez Soto.

[8] Para los estudios mencionados, acceda a los siguientes enlaces: http://www.peta.org/issues/companion-animal-issues/cruel-practices/human-animal-abuse/animal-family-violence/; http://www.humanesociety.org/issues/abuse_neglect/qa/cruelty_violence_connection_faq.html.

[9] Acceda el siguiente enlace para el artículo de María José Bernuz Beneitez: http://www.huygens.es/journals/index.php/revista-de-victimologia/article/view/25/15. Véase, además, el siguiente enlace: http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Maltrato-animal-violencia-familiar-genero_6_491060892.html.

[10] Artículos sobre feminismo y antiespecismo: http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Feminismo-antiespecismo_6_441365860.htmlhttp://www.eldiario.es/caballodenietzsche/companeras-vacas_6_548805119.html; y https://www.diagonalperiodico.net/libertades/29659-veganismo-y-lucha-social.html.

[11] Acceda el artículo completo en el siguiente enlace: http://blog.micabravegana.es/por-un-8-de-marzo-feminista-y-antiespecista/.

PrintFriendlyFacebookTwitterStumbleUponMySpaceBlogger PostLinkedInDeliciousShare/Bookmark