Ambiental - Educación Jurídica - Historia del Derecho

Recomendamos: Clínica de Derecho Ambiental

Esta entrada está dedicada a las aportaciones y el trabajo de la sección de la Clínica de Derecho Ambiental de la Escuela de Derecho de la UPR. Como saben, los procesos de matrícula en la Universidad no han culminado y quisiera ofrecer mi perspectiva y recomendación sobre esta diversa e importante Clínica de interés público. En lo que sigue ofrezco algunos detalles para quienes no estén familiarizados con ella o no conozcan su pasado reciente y el rol que ha tenido en el país, así como la diversidad de tareas jurídicas que surgen.

Puerto Rico tiene una larga historia de activismo en la protección del medioambiente y en reclamo de la defensa de la política ambiental. Comunidades y activistas han sido clave en décadas de defensa del medioambiente que incluye la salud de personas y comunidades contra la contaminación. En esa larga historia, profesionales del Derecho también han dado una lucha ardua en proyectos como la protección de los recursos acuíferos, la protección de reservas naturales, contra proyectos nefastos de infraestructura como el gasoducto, la incineración, la contaminación por quema de gomas, o lo más reciente, el depósito de cenizas.

El licenciado Pedro Saade ha sido uno de los pilares y profesionales del Derecho ejemplar en esta área y por décadas no ha vacilado ni titubeado en ofrecer de su tiempo, experiencia, consistencia y entrega en la representación de comunidades, grupos y personas en los tribunales y agencias. Hace mucho tiempo ya Saade dirige la Clínica de Derecho Ambiental de la Escuela, en la que ofrece no solo una representación legal de primer orden a los grupos y comunidades, sino que también le ofrece una educación jurídica invaluable a quienes trabajan bajo su tutela. También desde esa Clínica la licenciada y profesora Jessica Rodríguez hizo contribuciones importantísimas para el Derecho Ambiental y Administrativo y para la política pública ambiental. Casos de gran importancia en nuestra jurisprudencia procesal y administrativa, además de obviamente ambiental, han surgido producto de litigios en esta área, tales como Misión Industrial v. Junta de Calidad Ambiental (1 y 2, los casos del llamado Superacueducto), Oyola v. Junta de Calidad Ambiental, casos federales contra la contaminación en el Sur, la defensa de Piñones como reserva natural, los casos de ruta 66 (Colón v. Pesquera), la defensa de las playas, la lucha contra la contaminación de la Cemex en Ponce y tantos otros que se destacan en la jurisprudencia ambiental y en la larga lucha por la defensa del medioambiente y las comunidades.

Esta sección de Clínica trabaja desde casos en las agencias administrativas, tribunales de primera instancia y salas de lo extraordinario (por la gran cantidad de injunctions y mandamus que se presentan), recursos ante el Tribunal de Apelaciones y  ante el Tribunal Supremo. Los estudiantes de esta sección trabajan desde entrevistas a comunidades y a líderes ambientales, comparecen a vistas públicas a agencias como la Junta de Calidad Ambiental y la Junta de Planificación, preparan certioraris al Tribunal Supremo, entre otras tantas acciones. Una de las satisfacciones que destaco de cuando fui estudiante de la Escuela de Derecho de la UPR fue la posibilidad de entablar relación directa con comunidades, activistas y defensores del interés público, abogadas y abogados dedicados a la defensa de lo común y de lo público y haber servido directamente en casos y controversias de interés público a través de la Clínica de Derecho Ambiental. Allí mi primera experiencia en litigio fue una vista de injunction en la sala de recursos extraordinarios en la que se solicitaba detener la construcción de un edificio torpe e ilegalmente planificado para una zona inundable, en las faldas del Río Piedras, con más pisos del que la reglamentación permitía, entre otros problemas. En esa Clínica me expuse al Derecho administrativo, a conocer expedientes de las agencias, a conocer documentos ambientales, pero más importante, a escuchar y entrevistar clientes que eran personas con mucha experiencia en el derecho público y en la política pública en general. Esa experiencia, junto a otras actividades extracurriculares me proveyó contexto para entender mucho del país, conocer cómo funcionaba el derecho en la realidad social de los conflictos y a tener la necesidad de siempre examinar la complejidad que no se observa a plena vista cuando una piensa en diseñar un caso. No tuve en ese entonces el privilegio de ser estudiante de Saade porque mi año de Clínica él no estuvo como profesor, sin embargo, sí ya como abogada y profesora he litigado casos junto al profesor Saade y he participado directamente y aprendido con él sobre controversias públicas complejas y litigios de tanta complejidad que de comenzar en una agencia sobre política ambiental terminaron en el Tribunal Federal de Quiebras. Lo cierto es que le recomiendo a cualquiera que pueda tener la oportunidad de que el profesor Saade sea su profesor y mentor para entrenarse en la profesión jurídica, que no la desaproveche.

Estoy convencida que la Clínica de Derecho Ambiental de la Escuela a lo largo de décadas no solo ha provisto de una educación jurídica y de una experiencia clínica amplia, tanto en litigación civil como en el ámbito administrativo (para quien quiera aprovechar el máximo de ella), sino que ha atendido de manera sinigual una necesidad que en el país ha estado hoy día aún más lo está, descubierta: ¿quién defiende el interés público cuando las agencias del gobierno llamadas a defenderlo claudican? ¿quién se preocupa por la salud de las personas y comunidades que sufren enfermedades de la respiración, cáncer, bebe agua contaminada, producto del daño al medioambiente?  ¿qué pasa cuando es la propia Junta de Calidad Ambiental o el Departamento de Recursos Naturales quienes no cumplen con la política pública ambiental y de protección de las playas, arrecifes, humedales?

En resumen, se trata de uno de los ofrecimientos más importantes para el interés público, sobre todo hoy cuando nuestros recursos públicos, comunes y naturales están en peligro y cuando nuestras comunidades y las personas en general estamos sujetas a problemas de salud y a las consecuencias nefastas de políticas que no toman en cuenta aquello que no necesariamente puede cuantificarse. De ahí que mi invitación sea a los y las estudiantes a explorar con detalle esta gran oportunidad clínica. Un sinnúmero de exalumnos nuestros han pasado por esa Clínica y hoy por hoy se destacan en la representación del interés público, en agencias del gobierno, en orgacionaziones no gubernamentales, en la Corporación de Servicios Legales de Puerto Rico y se desempeñan con un compromiso ético profesional a ser emulado. La sección clínica de Derecho Ambiental es sin duda una de las fortalezas de nuestra Escuela.

 

 

 

Share