Feminismos, lo cuir y la nueva aula jurídica: otra manera de estudiar, enseñar y diseñar el Derecho

Vendados los ojos es distinto. Una, sentada en el público del salón L-2 de la Escuela de Derecho, con los ojos vendados escucha voces fuertes que van narrando los hechos, la escena de un feminicidio, de otro y de otro más. Y una tiene los ojos vendados porque ya de por sí en el salón, aún con los ojos abiertos, no se ve. Por eso, tocó cerrarlos para sentir lo que perdemos de vista. “Pónganse la venda… si quieren, pero les invitamos a ponérsela”, nos orientaba Valeria. ¡Es una encerrona! Sí, pero una encerrona necesaria porque solo así nos forzamos a imaginar los detalles de una escena que de tanto leerla o escucharla en la cotidianidad, la hemos aceptado como normal.

Esta vez no, no es normal escuchar los detalles más desgarradores tan temprano en la mañana en un aula de Derecho. No se supone que en el L2 una esté en el público sentada, con los ojos cerrados mientras estudiantes van narrando en voz alta y con fuerza una escena tras otra, escenas que son relevantes a la ley y a la educación jurídica. Los detalles de los feminicidios ocurren diariamente en el país pero allí, eso no es tema frecuente.

Se siente que el pecho explota, por el dolor, por las escenas, porque pasa constantemente y porque pasa desapercibido, porque les estudiantes lo narran con fuerza, con indignación, porque no se supone que eso ocurra en el L2 de la Escuela. And yet… Así ocurrió hasta que los huesos se nos quebraban de angustia y las lágrimas brotaban de dolor e indignación. Se detuvieron. Luego de un silencio nos dijeron “pueden abrir los ojos”.

Ese fue el comienzo de la presentación de un grupo de estudiantes de Derecho en el curso de Teoría General del Derecho: Valeria Barquero Sotomayor, Adrie Simmons Obregon, Hiyen Rosario Ramos, Nacarlys Pérez Pérez y Reinaldo Santiago Berrios. El tema a cargo era el derecho y el género, los feminismos y lo cuir. Hubo lecturas asignadas que nos dan instrumentales para analizar el mundo y el Derecho desde las perspectivas de género. A lo largo del semestre las presentaciones nos han permitido analizar y contextualizar abordajes y corrientes teóricas y situarlas a escenarios concretos desde la desobediencia a la ley, la misma educación jurídica, los contextos carcelarios, los juicios políticos y las decisiones fundamentadas en la lógica del homo economicus, la eutanasia, entre otras. Han sido excelentes las presentaciones, innovadoras y capaces de integrar voces externas al aula y al Derecho, que de otra forma no estarían en el curso.

En esta ocasión, además de la discusión del tema sustantivo, que de por sí es importantísimo, el grupo a cargo hizo algo que hace tiempo vengo pensando en términos de la educación jurídica. Así como las feministas del mundo global pero particularmente del Sur global, y políticas como Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, han hecho un reclamo masivo de la necesidad de feminizar la política, he pensado en qué requeriría feminizar el aula jurídica. Y no me refiero solo a los temas feministas, por supuesto, sino a todo un andamiaje educativo-jurídico en que, como afirmó hace tiempo Duncan Kennedy, se perpetúa el privilegio, la exclusión y se fomenta un sistema de Derecho ajeno a los cambios y necesidades de las mayorías. Y eso pensé cuando presenciaba a les estudiantes del curso que la mañana del viernes pasado transformaron el L2 y comenzaron con forzarnos a ver con el corazón el mundo al que el Derecho debería mirar más cerca. Con los ojos cerrados nos abrieron el duro contexto de aplicación de las teorías antes de discutirlas y con la horizontalidad en mente hicieron de tripas corazones para propiciar la conversación sobre teorías feministas y cuir y su relevancia para el Derecho con una hora y veinte minutos. Y funcionó.

A la apertura le siguió una performance-simulación en que jueces y juezas despachaban con un “No le asiste la razón” el reclamo de derechos ante lo que sería un nuevo Código Civil, uno que por cierto está pendiente de aprobación y al que se le ha negado a la ciudadanía la participación en la discusión por medio de vistas públicas. Performando lo que sería una y otra vez la denegatoria de derechos humanos y civiles, se iban despachando los reclamos, pero una de ellas abrazada por su pañuelo verde por el derecho al aborto ripostaba. Ese es el contexto muy real fuera del L2; interpreto que les estudiantes nos decían a quienes conformamos el aula y la comunidad jurídica algo así: eso está pasando hoy, ahora, ¿qué vamos a hacer? ¿qué tendremos que pensar, decir, hacer desde aquí?

La tercera de las dinámicas de la clase fue dividirnos en grupo para discutir lo que para cada subgrupo eran los elementos principales de los tipos de feminismos y transfeminismos y lo cuir. Los grupos contrarestaron el feminismo de la igualdad con el de la diferencia, el ecofeminismo con el feminismo lésbico, el feminismo radical con el feminismo negro y lo cuir. ¿Qué sabemos del concepto queer o cuir? El Estado de derecho, ¿toma en cuenta la comunidad cuir? ¿Teoría cuir en la educación legal? ¿Cómo?

Cada grupo tenía la encomienda de discutir sus respectivos temas, resumir lo dicho en papelotes y luego pasamos a compartir en cada punto de encuentro los rasgos más importantes de cada teoría y al final atarlo con dos entrevistas. Las intervenciones incluyeron a la licenciada Zoan Dávila de la Colectiva Feminista y a Ínaru De la Fuente Díaz integrante de la Sombrilla Cuir. Sus intervenciones lúcidas y pertinentes por demás fueron el cierre de una jornada extraordinaria que dio un ejemplo vivo de cómo otra aula de derecho es posible temática y metodológicamente.

Fue estupendo. ¿Qué necesitamos para darle un fuerte antídoto a una educación jurídica y a un Derecho que se pone bandas en los ojos para no ver cuando lo que necesitamos es ver de cerca aunque lo más efectivo sea, como les estudiantes nos invitaron, a cerrar los ojos y ver con el corazón? Yo vengo pensando que por lo que he visto hay esperanzas. Que otra aula jurídica y otro Derecho es posible. Les veo y pienso que sí y, mejor aún, que es inevitable.

Érika Fontánez Torres

Érika Fontánez Torres es Catedrática de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. Enseña los cursos de Derecho civil patrimonial y Teoría General del Derecho. Trabaja temas relacionados al Derecho y la Teoría Social y Política, la Sociología y la Teoría General del Derecho. Ha hecho investigación socio-jurídica aplicada a los temas de Propiedad, Género, Democracia y Medioambiente. Es abogada colaboradora de la Clínica de Asistencia Legal de la misma Escuela. Visita sus blogs y Observando al Derecho: Miradas desde la Teoría Social.