Perspectiva (por Luz M. Clemente Andino)

Sexto artículo de la serie especial: http://derechoalderecho.org/recinto292/

Por: Luz M. Clemente Andino

“Vine a la Escuela de Derecho buscando herramientas que me propiciaran el cambio de esta situación y la encontré en el trabajo.”

Es interesante cómo experiencias individuales cambian a un colectivo y cómo el colectivo afecta a nivel individual. Al momento de ingresar a la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico yo era otra persona. Mi memoria no me alcanza para definir adecuadamente quién era esa persona. Mi educación legal desde ese primer semestre me ha dado una visión mucho más orientada hacia los reclamos de los que sufren las injusticias. Algunos compañeros afirmarán el que todos tenemos acceso, en mayor o menor grado, a la justicia. Cursos como el nuestro demuestran que no.

Yo soy una carolinenese orgullosa. Por medio de mi crianza en escuelas tanto públicas como privadas, pude ver que el concepto de justicia y la búsqueda de la verdad no necesariamente se cumplen en los contextos más comunes de nuestra sociedad. Vine a la Escuela de Derecho buscando herramientas que me propiciaran el cambio de esta situación y la encontré en el trabajo. Nos toca como estudiantes e investigadores llevar acabo la faena de conectar con los más desventajados dentro de nuestro sistema y desde nuestra esquina de poder formular propuestas que respondan a las realidades que ellos viven. Este deber no se nos impone por algún supuesto de honorabilidad, sino porque el sistema nos dice que la justicia es de ser administrada por los ingresados a la profesión. Eso representa un insulto al verdadero propósito de la verdad. ¿Es justicia que alguien tenga que aguantar que le griten en la cara que la constitución se defiende en el tribunal? ¿Ese sistema es el que aspiramos a defender? Es repugnante a la noción de la soberanía del pueblo que solo los ‘conocedores del derecho’ pueden efectivamente llevar acabo la tarea.

Esto es lo que me ha brindado este curso. El privilegio de la perspectiva. El vivir en carne propia las limitaciones que se imponen al restarle humanidad a un sector. Este es el tipo de experiencia que debería ser obligatoria para cualquier persona que tenga intención de ingresar al campo legal. El Derecho como ente tiene efecto real en la ciudadanía. En los otros cursos a lo largo de mi Juris Doctor se han discutido innumerables casos y legislaciones que han impuesto tanto alivio como sufrimiento inimaginable a familias y siento que la falta de esa perspectiva social en efecto es lo que se refleja en las faltas éticas de quienes posteriormente ejercen la profesión. Hay que humanizar el derecho. Ponerle nombre y apellido a los afectados día a día. Ese trabajo no es exclusivo. El verano 2019 nos demostró que existen funcionarios públicos que genuinamente no les interesa llevar acabo ese análisis de acción sobre impacto. De igual manera demostró que mientras el campo legal lleno de los ‘honorables’ se entretiene debatiendo supuestos que no sirven a la mayoría de la población, el pueblo llevó acabo su gestión. Si en efecto queremos promover una sociedad justa y honesta tenemos que salir de los libros y dar pie en la calle. La teoría no es comida para el hambriento. En la teoría encontramos vehículo para la acción, pero si no prendemos el carro, nunca aprenderemos como guiar.

Érika Fontánez Torres

Érika Fontánez Torres es Catedrática de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. Enseña los cursos de Derecho civil patrimonial y Teoría General del Derecho. Trabaja temas relacionados al Derecho y la Teoría Social y Política, la Sociología y la Teoría General del Derecho. Ha hecho investigación socio-jurídica aplicada a los temas de Propiedad, Género, Democracia y Medioambiente. Es abogada colaboradora de la Clínica de Asistencia Legal de la misma Escuela. Visita sus blogs y Observando al Derecho: Miradas desde la Teoría Social.